Por Elisa Corzo | A más de una semana del inicio de los incendios forestales en la Patagonia, finalmente anoche el Presidente Javier Milei se refirió a la situación dramática que se vive en el sur, en particular, en la provincia de Chubut. Lo hizo a través de un posteo en X en el que pareció responder a las denuncias que pobladores y brigadas comunitarias vienen haciendo de forma reiterada en redes y medios sobre la falta de recursos estatales para enfrentar la catástrofe.
“Gracias a todos los que trabajaron para que los recursos lleguen donde se necesitan. Además, quiero mandar un agradecimiento especial a todos los brigadistas, bomberos y a cada uno de los voluntarios que están combatiendo el fuego dándolo todo. Nada más heroico que arriesgar su vida por salvar la de otros”, expresó.
En el mismo posteo, compartió una extensa publicación de Manuel Adorni quien detalló un listado del personal y del equipamiento enviado desde distintos organismos estatales. Como queriendo darle un cierre al tema, el jefe de Gabinete también afirmaba: “Gracias al heroico accionar de los 295 brigadistas que se encuentran al frente del combate contra el fuego, 22 de los 32 incendios se encuentran completamente extinguidos”.
Sergio Torrego es integrante de la Brigada Del Paraje Entre Ríos (Lago Puelo), con una larga experiencia en combate de incendios y en la organización de los equipos de vecinos autoconvocados. En diálogo con Canal Abierto cuenta que, efectivamente, en Puerto Patriada ahora la situación está “más tranquila”, pero “no controlada ni contenida”, y que ahora la atención de las brigadas comunitarias está más puesta en “El Pedregoso”, cerca de Epuyén. Además, comparó el estado de alerta en el que viven como “un escenario de guerra permanente”.
“Hoy vas por El Bolsón, vas por Lago Puelo, vas por El Hoyo, por cualquier lugar que no se esté quemando, y vas a ver cantidad de camionetas con cubos de agua, con motobombas que circulan ya preparadas para salir en cualquier momento. Incluso en los días tranquilos como hoy, todo el mundo está alerta y todo el mundo está preparado para evacuar, para llenar un tanque de agua, para salir con la camioneta hacia cualquier lugar que le pidan sus amigos, su familia o una brigada en particular”, describe.
En relación a las declaraciones de Milei dice que se enteraron pero que no le dieron mayor importancia: “Parece una tomada de pelo. Todo lo contrario, la situación es súper angustiante y es vivida desde la escasez. Todos los sistemas públicos de escala municipal, de escala provincial y de escala nacional están totalmente sobrepasados”, subraya. “Imagínate que el escenario de fuego, solo en la Comarca Andina, tiene varios cientos de kilómetros del frente de avance, con zonas de altura, con zonas de interface, con zonas bastante inaccesibles. Entonces, ningún medio del Estado ha sido suficiente y está muy lejos de hacerlo”, explica.
“Nosotros con las brigadas autogestivas –agrega- no hacemos lo que hacemos porque nos divierta, si bien es algo que hacemos por compromiso, que hacemos por solidaridad, también lo hacemos por autopreservación: no estamos siendo directamente damnificados, pero podríamos ser el próximo. Son nuestros vecinos los que se están quemando y hay un enorme desgaste físico, mental y material. No es algo que hacemos con alegría, sino que lo hacemos por la responsabilidad que en realidad le compete al estado hacerlo”.
“El Estado puede hacer muchísimo más de lo que está haciendo”
En la última semana, el Gobierno volvió a la carga con distintas maniobras para intentar ocultar que el desborde que se vive en la Comarca Andina tiene mucho que ver con “el plan motosierra” que, entre otras cuestiones, desfinanció de forma escandalosa al Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
El Centro de Economía Política (CEPA) calculó que, en 2025, en términos reales, se ejecutaron un 70% menos de los fondos destinados al área que en 2023. Además, que en el presupuesto 2026, de utilizarse el 100% de los fondos previstos, “se consolidaría el ajuste real de 70,7% vs. 2023”. A esto se suma la falta de brigadistas y las condiciones precarias en que trabajan. Según ATE, desde 2023 estos trabajadores perdieron la mitad de su poder adquisitivo.
Además, “actualmente la Administración de Parques Nacionales cuenta con 391 brigadistas para atender más de 5 millones de hectáreas, cuando los informes oficiales destacan que la dotación mínima necesaria es de 700”, consignó el sindicato.
Para Torrego, si bien es normal que con el paso de los días, el agravamiento de la situación y la mayor repercusión mediática, los gobiernos empiecen a mandar más recursos, en este caso, “tampoco vimos una un aumento significativo de ese apoyo del Estado”. Por el contario, lo que se vive en terreno es una enorme “degradación” de esa asistencia, señala.
“Para darte un ejemplo, años atrás no era normal que todos los veranos los brigadistas de los sistemas nacionales, del Plan Nacional de Manejo del Fuego, estén haciendo manifestaciones públicas para pedir paritarias y aumentos salariales durante los incendios. Pero el tema es que, fuera de los incendios, no les dan bola”.
“Los brigadistas que trabajan en los sistemas públicos –subraya- son personas con mucha vocación, con mucha solidaridad y nunca han hecho una retención de servicios (en momentos de emergencia). Pero lo cierto es que también están trabajando en situaciones muy precarias, muy peligrosas, muchas veces lastimados y accidentados, y trabajando fuera de hora, fuera de época y fuera de de edad biológica también”, agrega en relación a la negativa del Gobierno a otorgarles el derecho a una jubilación anticipada.
En este marco, y aunque la avanzada de los efectos del cambio climático “es tremenda”, reducir la cuestión a un tema natural o escosistémico “es muy funcional en términos políticos a un Estado que no se hace cargo de sus responsabilidades”, analiza Torrego.
En esa línea, apunta a dos “enormes negligencias” estatales: Por un lado, la siembra de pinos “fomentadas en tierras fiscales o en campos privados por la propia Secretaría de Bosques de Chubut, y que en el Río Negro –en lugares como El Bolsón, El Foyel, El Manzo o Bariloche- no son la excepción”. “Esos pinos que se han dispersado de manera descontrolada son una de las principales fuentes de de propagación de estos incendios”, denuncia.

La otra negligencia, agrega, tiene que ver con la falta de mantenimiento de las líneas eléctricas. “En esta zona, el servicio de electricidad está más cerca de ser un privilegio, un lujo, que un derecho, y encima atraviesa de manera precaria, con cables que van por medio del bosque durante muchos kilómetros. Y eso también chispea en las tormentas, chispea en los días donde se satura la línea y, de hecho, la mayoría de los incendios han sido generados por negligencia en los sistemas eléctricos”.
En cuanto a equipamiento para atacar cuando el fuego ya llegó, si bien los medios aéreos “son importantes y necesarios”, “el avión Boeing que trajeron ahora de Santiago del Estero no está funcionando en la zona porque es un avión muy grande que está diseñado para zonas más bien planas y acá es un lugar con muchas montañas y muchas sierras, y no puede operar bien”.
“Lo que se necesitaría, más bien, son más avionetas de pequeño porte, que son las que hoy operan en la zona. Son cuatro o cinco y deberían ser el doble o el triple”, apunta.
Y, “principalmente, lo que más debería haber es brigadistas, camiones y equipamiento de ataque terrestre, que es lo que lo que menos tenemos en este momento. Y brigadistas con muchos mejores sueldos, con la garantía de que se declare su trabajo como insalubre y que se puedan jubilar más jóvenes”, concluye.
En definitiva –señala- “son un montón de cosas que puede hacer el Estado desde la prevención: puede regular y puede hacer cortafuegos, limpiezas de bosques, limpieza de tendidos, regular la venta de tierras que se queman… Ahora, en el ataque, cuando el fuego ya está, también puede hacer muchísimo más de lo que está haciendo”.
Portada: AFP (El Hoyo)

