La comunidad científica no está sola: Artistas e intelectuales rechazan la reforma de la Ley de Glaciares

A contra mano de la opinión de los especialistas, Milei insiste con un viejo reclamo del lobby minero: la reducción de las áreas glaciares protegidas. Ricardo Darín, Lucrecia Martel, Claudia Piñeiro, Maitena y Rita Segato encabezan una campaña contra el proyecto oficialista.
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Redacción Canal Abierto | La avanzada del gobierno de Javier Milei sobre la Ley de Glaciares continúa sumando rechazos, no sólo de la comunidad científica y el movimiento socioambientales. Una amplia solicitada firmada por artistas, intelectuales y escritores salió a cuestionar con dureza el intento oficial de modificar la norma para habilitar actividades hoy restringidas en zonas periglaciares.

El documento —difundido en medios gráficos y replicado en redes sociales— advierte que el proyecto oficial implica “un retroceso ambiental inaceptable” y denuncia que responde a “intereses extractivistas” vinculados al sector minero. La ley vigente, sancionada en 2010 tras años de movilización social, establece presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de recursos hídricos.

Entre los firmantes figuran el actor Ricardo Darín, la cineasta Lucrecia Martel, la escritora Claudia Piñeiro, la historietista Maitena y la antropóloga Rita Segato, junto a decenas de referentes de la cultura y la academia.

En el texto, los firmantes sostienen que la reforma en discusión “desprotege áreas clave para el equilibrio ambiental y la provisión de agua dulce”, y recuerdan que el país ya enfrenta escenarios de estrés hídrico crecientes en distintas regiones. “Modificar la ley para favorecer actividades extractivas en zonas sensibles es desconocer la evidencia científica y priorizar ganancias de corto plazo por sobre derechos colectivos”, afirman.

Un viejo sueño minero

La modificación de la norma es un planteo histórico de cámaras empresarias vinculadas a la megaminería metalífera, que cuestionan las restricciones impuestas por la ley sobre el ambiente periglacial, donde suelen emplazarse proyectos de exploración y explotación. El gobierno retomó ese reclamo bajo el argumento de “dar previsibilidad a las inversiones” y “corregir excesos regulatorios”.

Sin embargo, especialistas en glaciología, hidrología y derecho ambiental vienen advirtiendo que la delimitación amplia de la protección es precisamente el núcleo preventivo de la norma. Reducirla, señalan, dejaría sin resguardo ecosistemas de alta montaña fundamentales para la recarga y regulación de cuencas.

La solicitada se inscribe en esa línea: reivindica el consenso científico que dio origen a la ley y alerta sobre el riesgo de que el Congreso avance en una reforma “sin debate público amplio ni evaluación ambiental estratégica”.

Cultura y ambiente: una alianza histórica

No es la primera vez que el campo cultural interviene en debates ambientales de alto impacto. La defensa de la Ley de Glaciares, de hecho, contó en su momento con un fuerte respaldo social que logró sortear vetos presidenciales y presiones corporativas.

Además de los anteriormente citados, la solicitada suma a figuras como Soledad Barruti, Daniel Grinbank, Andrea Pietra, Celeste Cid, Dolores Reyes, Mercedes Morán, Eleonora Wexler, Tomás Saraceno, Gabriela Cabezón Cámara, Claudia Piñeiro, Roberto Gargarella, Georgina Barbarrosa, Verónica Gago, Abel Gilbert, Julieta Díaz, Darío Sztajnszrajber, Juan Carlos Kreimer, Marcelo Piñeyro, Érica Rivas y Selva Almada.

Para los firmantes, la discusión actual no es meramente técnica sino política: pone en juego el modelo de desarrollo y el rol del Estado en la protección de bienes comunes. “El agua no es una mercancía”, remarcan, y llaman a la ciudadanía a movilizarse y exigir a sus representantes que rechacen cualquier reforma regresiva.

En un contexto de desregulación económica y apertura a capitales extractivos, la voz de artistas e intelectuales busca amplificar la advertencia científica y reponer la dimensión cultural del conflicto: qué se produce, para quién y a qué costo.