Redacción Canal Abierto | En los últimos días se registraron en Rosario, Santa Fe, una seguidilla de actos de vandalismo contra distintas escuelas. En la mayoría de los casos, la aparición de banderas o pasacalles con mensajes intimidatorios y nombres asociados a bandas narco colocadas en escuelas o en sus inmediaciones, encendieron las alertas de las comunidades.
El último episodio se conoció en la madrugada de ayer, martes 10 de marzo. Alrededor de las 7 de la mañana, la Policía de Investigaciones (PDI) retiró un lienzo de unos cuatro metros de ancho colocado en el ingreso de la Escuela Particular Incorporada Nº 1027 “Luisa Mora de Olguín”, en el barrio Ludueña. Según consigna Jorge Maggi en Rosario/12, el mensaje, escrito con aerosol, contenía nombres vinculados a personas relacionadas con el narcotráfico y con sectores de la barra brava de Central.
“De acuerdo con las primeras evaluaciones judiciales, el contenido de los ‘trapos’ no apunta directamente contra las instituciones educativas sino que funciona como un ‘buzón’ para enviar advertencias o denuncias públicas entre organizaciones criminales”, explicó el periodista rosarino.

Ese mismo día, un hecho similar ocurrió en el colegio Leopoldo Herrera, de calle Casiano Casas 1001, en la zona norte de Rosario, pero al uso de la escuela como buzón se sumó el hallazgo de una botella estallada con rastros de fuego dentro del patio del establecimiento, que creen coincide con una molotov.
Los casos no son aislados. En los días previos había sido afectadas otras escuelas: las Nº 66 (dos veces), 92, 393 (patio de la Nº1280), 526, el club La Madrid, la Nº84 825 e intentaron entrar en la Kennedy (1078) “pero no pudieron”, señalaron desde la CTA Autónoma de Rosario, organización que también expresó su preocupación y apuntó al gobernador Maximiliano Pullaro por intentar minimizar la situación “de forma bochornosa”, al salir a aclarar que no se trataba de “amenazas sino denuncias entre bandas”.
“Estos actos atentan contra la educación y la convivencia, mostrando una de las más crueles caras del avance de las economías delictivas. La escuela y la sala de salud barrial son las instituciones de cercanía, enclavadas en las zonas donde muchas veces son la única contención estatal no represiva”, afirmaron desde la organización sindical que conduce Lorena Almirón.
Y añadieron: “Responsabilizamos al gobierno provincial y al Ministerio de Educación de estas situaciones en las escuelas, pues es responsabilidad indelegable garantizar la seguridad y el cuidado de las comunidades educativas. No queremos que escuelas, hospitales o instituciones públicas sean parte de las zonas liberadas de los grupos narcos”.
Por su parte, el diputado provincial Carlos del Frade, destacado investigador de la trama narco en Rosario, conectó lo ocurrido con un aumento de la tensión entre las bandas, luego del asesinato de Pillín Bracamonte ocurrido en noviembre de 2025. Principalmente, entre sectores vinculados a remanentes de la banda de Los Monos -hoy fragmentada en distintas facciones- y grupos ligados a la estructura del narcotraficante Esteban Alvarado.
Asimismo, con un juicio que comienza el próximo lunes en el marco de una megacausa “contra una de las principales bandas vinculadas a Alvarado, la de los Riquelme”, apuntó en diálogo con Radio Trascendental.
En ese sentido, el legislador señaló que, a contramano de la imagen que quiere dar Pullaro y Patricia Bullrich, de que terminaron con el narco en Rosario, “el tema de fondo es el lavado de dinero y el contrabando de armas. Esas estructuras nunca fueron desarticuladas”.
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