Redacción Canal Abierto | En una conferencia de prensa incómoda para el oficialismo, Manuel Adorni volvió a esquivar definiciones sobre el origen y la evolución de su patrimonio.
Aunque intentó marcar la agenda con anuncios de gestión y reivindicar el rumbo económico del Gobierno, el eje giró sobre las denuncias que lo involucran. Esta vez, con un tono más calmo que aquella primera tras el inicio del escándalo, hace casi mes y medio, en la que se mostró irritado con la prensa y hasta se retiró enojado.
Consultado de manera directa sobre el incremento de sus bienes desde su ingreso a la función pública, el jefe de Gabinete evitó dar precisiones. “Mi situación patrimonial está declarada como corresponde y a disposición de la Justicia”, repitió como fórmula, sin responder concretamente sobre la compra de inmuebles en el exterior ni sobre posibles inconsistencias entre ingresos y gastos.
“Nunca existió ocultación alguna”, repitió.
Las preguntas de los periodistas apuntaron a puntos sensibles: viajes internacionales en vuelos privados, el uso de recursos oficiales y el rol de su entorno familiar. “¿Puede explicar cómo financió los viajes al exterior que no figuran en su declaración jurada?”, fue una de las consultas. Adorni eludió la respuesta: “No voy a hacer comentarios sobre temas que están siendo analizados en ámbitos que corresponden”.
Hizo alusión a la polémica que se generó por el cierre de la sala de periodistas durante 11 días y defendió la medida tomada por el Gobierno. “Desde el primer día este Gobierno le abrió las puertas al periodismo; bajo ningún gobierno tuvieron tanta libertad de decir lo que quieran, cuándo y dónde quieran”, consideró.
En varias ocasiones, no obstante, se encargó de aclarar que la clausura fue por órden de la Casa Militar -organismo encargado de la seguridad del Presidente, Vicepresidente, sus familiares directos, así como la custodia de la Casa Rosada y las residencias presidenciales-, y no por decisión de quien es su alfil y sucesor como secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari.
Debido a la grabación de imágenes sin permiso en Casa Rosada con anteojos con cámara, el Gobierno no dejó entrar a los acreditados de los canales Todo Noticias y eltrece, ambos del Grupo Clarín.
Otra intervención puso el foco en el uso de la custodia oficial: “¿Por qué su esposa utilizó personal de seguridad del Estado en viajes de carácter privado?”. El funcionario negó irregularidades, pero sin aportar detalles: “No hubo ningún uso indebido de recursos públicos”. No explicó, sin embargo, bajo qué criterios se asignaron esos traslados.
El momento más tenso llegó al ser consultado por la posibilidad de sobresueldos o ingresos no declarados dentro del Gabinete. “¿Puede garantizar que no existen mecanismos de compensación por fuera de los salarios oficiales?”, preguntó un periodista. La respuesta volvió a ser evasiva: “No opino de versiones periodísticas».
Lejos de disipar dudas, el jefe de Gabinete optó por cuestionar el enfoque de las preguntas. “Hay una clara intencionalidad en instalar sospechas donde no las hay”, afirmó. En las últimas semanas, el oficialismo insistió en que todo se trataría de una supuesta “operación mediática”. Aun así, esta mañana evitó profundizar en los hechos concretos señalados por las investigaciones periodísticas.
En paralelo, intentó retomar la iniciativa con anuncios y definiciones alineadas al programa oficial. Reivindicó el ajuste fiscal, insistió en la necesidad de avanzar con reformas estructurales y defendió la política de apertura económica. Sin embargo, esos planteos quedaron opacados por la falta de respuestas sobre su situación personal.
La escena se repite: frente a cuestionamientos cada vez más específicos, Adorni recurre a generalidades o directamente elige no contestar. Mientras tanto, las dudas sobre su patrimonio, sus viajes y el uso de recursos públicos siguen sin despejarse. En un gobierno que hizo de la transparencia una bandera, el silencio empieza a pesar más que cualquier declaración.

