Nota publicada originalmente el 17 de junio de 2026
Por Mariano Vázquez | “Operación Genocidio”, el documental dirigido por el cineasta argentino Andrés Sal.lari, pone en escena una historia cruenta, dolorosa y largamente silenciada: la participación activa de Israel en el diseño, la construcción y la ejecución de las políticas de tierra arrasada implementadas por las dictaduras guatemaltecas a comienzos de la década de 1980.
En tiempos de recrudecimiento del apartheid perpetrado por Netanyahu en Gaza y en toda Palestina, con matanzas de civiles cotidianas, hambruna planificada, destrucción y desplazamientos, la película cobra vital sentido al exponer el perfil terrorista del Estado israelí y su especial expertise en las limpiezas étnicas.
Recientemente estrenado en el canal de HispanTV Brasil en YouTube, el documental de 86 minutos, recupera una trama que, pese a haber permanecido oculta durante más de cuatro décadas, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de Guatemala.
El genocidio en ese país, ocurrido en el marco de la guerra civil que se extendió entre 1960 y 1996, es una tragedia ampliamente documentada por historiadores, organizaciones, activistas y organismos internacionales. Sin embargo, la dimensión de la colaboración israelí había logrado mantenerse prácticamente en la clandestinidad.
A través de una exhaustiva investigación, Sal.lari reúne documentos históricos, registros periodísticos, testimonios inéditos de sobrevivientes mayas, y de especialistas, para reconstruir la red de cooperación militar que convirtió a la nación centroamericana en un escenario de exterminio sistemático.
La investigación sostiene que el apoyo israelí no se limitó a la venta de armamento. El documental expone su participación en el entrenamiento de militares, la transferencia de tecnología de seguridad y el respaldo logístico a las fuerzas estatales guatemaltecas.
El principal objetivo de las operaciones eran las comunidades mayas, señaladas por el régimen como supuestas colaboradoras de movimientos insurgentes. La consecuencia fue la desaparición total de pueblos enteros, es decir la política de tierra arrasada. El documental, a través de imágenes y testimonios, muestra cómo la represión estatal arrasó a las comunidades indígenas y su tejido asociativo.
Las cifras reflejan la magnitud de la tragedia: más de 200 mil personas fueron asesinadas o aún permanecen desaparecidas, la mayoría pertenecientes al pueblo maya. Organizaciones internacionales, de derechos humanos y comisiones de la verdad han calificado estos hechos como genocidio.
El período más violento se concentró a principios de los años ochenta, durante el gobierno del general Efraín Ríos Montt, una etapa que muchos sobrevivientes recuerdan como el “Holocausto Silencioso”. Según la investigación presentada por Sal.lari, fue precisamente en esos años cuando la colaboración israelí alcanzó su punto más alto.

