Por Gladys Stagno | Con una agenda económica digitada desde el exterior sin disimulo, el Gobierno avanza en un proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA).
Así lo anunció Javier Milei en el encuentro que organizó con los legisladores de La Libertad Avanza en Casa Rosada, post eyección de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y de convertirse en el primer presidente argentino en celebrar la Independencia de Estados Unidos en la embajada norteamericana.
El objetivo de la iniciativa es impedir que la entidad financie al Tesoro Nacional mediante emisión monetaria, adelantos transitorios u otros mecanismos. En otras palabras: evitar la emisión de pesos para cubrir déficit fiscal, un pedido expreso del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Y echar para atrás la última reforma a la Carta Orgánica del BCRA, que data de marzo de 2012, cuando el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner habilitó un rol más activo del banco, que pasaría a tener varios objetivos concurrentes: además de “promover la estabilidad monetaria”, también fomentaría la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Para ello, entre otros cambios, se capacitó al Central para otorgar adelantos transitorios al Tesoro Nacional, que también significó permitirle inyectar fondos al financiamiento del gasto público.
Lo que implica
Por entonces, la titular de la entidad bancaria era Mercedes Marcó del Pont, quien salió este jueves a criticar la medida. “La política monetaria es un instrumento de la política económica. Quizá la miopía que tiene el Presidente es pensar que con un instrumento como el manejo de la tasa de interés o la cantidad de dinero se resuelve el problema de la inflación. De hecho, este Gobierno ha logrado bajar la inflación a partir de la recesión, la retracción del salario, el ancla cambiaria y la apertura importadora”, aseguró la economista en diálogo con Futurock.
En un encuentro en la Fundación Faro, el think tank libertario, Milei ya le había apuntado directamente a la exfuncionaria. “La bruta de Marcó del Pont, a un instrumento de política económica (la Carta Orgánica del BCRA) le asignó cinco objetivos. Es como que no da la matemática. Pero bueno, nada. ¿Qué podemos pretender de alguien de un Banco Central kirchnerista?”, había dicho.
El planteo de la reforma de 2012 apuntaba a eliminar la concepción sobre el rol del Banco Central heredada de la convertibilidad. No es casual. Fue por los años 80 y 90 cuando comenzó la tendencia global hacia la autonomía monetaria de los bancos centrales, plantea el propio FMI. Época, también, de oleada neoliberal y de achicamiento de la clase media en los países centrales —según datos de la OCDE y del Pew Research Center—, tanto en su proporción poblacional como en su peso económico, frente a una mayor concentración de ingresos en pocas manos.
En la misma línea, el proyecto libertario se ajusta con el pedido que el FMI viene haciendo hace tiempo. Con la modificación de su Carta Orgánica, el organismo internacional de crédito quiere garantizar la estabilidad de largo plazo, dado el endeble patrimonio del BCRA. “Una vez consolidado el orden macroeconómico, será necesario fortalecer el marco institucional y combinar la política monetaria con otras reformas estructurales para sostener el crecimiento y reducir la inflación”, expresó el Fondo, para que no quedaran dudas.
Por su parte, el también extitular del Central durante la Presidencia de Alberto Fernández, Miguel Pesce, advirtió sobre la iniciativa del Gobierno en declaraciones a Radio 10: “Las implicancias pueden ser graves, porque si combinás la autonomía con un único objetivo podés caer en una trampa grave y es que el Central sólo se centra en el control de la inflación y en la búsqueda de ese objetivo termine provocando una recesión profunda (…). Ese texto del que se habla es el que tenía la Carta Orgánica en tiempos de la convertibilidad. Esto ya ocurrió y ocurrió en 2001. Terminamos en una recesión que fue la más prolongada de la historia argentina, que empezó en el 98 y terminó en el 2003. Llegamos a tener 25% de desocupación”.

