“Fuga de cerebros”: la Academia Nacional de Ciencias denunció el ajuste de Milei 

La histórica entidad cuestionó los despidos en la CNEA y el CONICET, el deterioro salarial de investigadores y el freno al desarrollo científico. Advirtió que el actual “desmantelamiento del sistema deteriora capacidades estratégicas construidas durante décadas”.
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Redacción Canal Abierto | La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales difundió un duro comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por el “vaciamiento” de organismos estratégicos y advirtió que las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei están acelerando una nueva “fuga de cerebros”. 

El pronunciamiento llega en medio del conflicto abierto por los despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el congelamiento del ingreso de investigadores al CONICET, la pérdida del poder adquisitivo de científicos y becarios y la paralización de numerosos proyectos de investigación. 

En su declaración, la Academia manifestó su solidaridad con los trabajadores desvinculados de la CNEA y con los becarios posdoctorales del CONICET, al tiempo que sostuvo que las decisiones adoptadas por el Ejecutivo “evidencian, una vez más, la falta de valorización gubernamental hacia el sector”. 

Uno de los ejes centrales del documento es la situación de la CNEA, un organismo que durante décadas convirtió a la Argentina en una referencia internacional en materia de desarrollo nuclear con aplicaciones energéticas, industriales y sanitarias.  

Según la entidad, el vaciamiento del organismo, sumado a salarios que quedaron muy por detrás de la inflación y de las oportunidades que ofrece el exterior, amenaza con provocar la salida de personal altamente calificado. 

La denominada “fuga de cerebros” remite a uno de los fenómenos más costosos para cualquier país: la emigración de investigadores cuya formación demandó años de inversión pública. Cuando esos profesionales abandonan el sistema científico nacional por falta de financiamiento, estabilidad o perspectivas de desarrollo, el Estado pierde capacidades estratégicas difíciles de reconstruir. 

En declaraciones públicas posteriores al comunicado, el vicepresidente de la Academia, Galo Soler Illia, sostuvo que la comunidad científica atraviesa una situación crítica y cuestionó el discurso oficial que desacredita la actividad científica. También remarcó que los salarios de investigadores se encuentran muy deteriorados respecto de años anteriores y advirtió que numerosos especialistas ya evalúan radicarse en otros países. 

El documento también plantea una discusión de fondo sobre el lugar de la ciencia en el modelo de país. “La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos”, sostiene la Academia, que advierte que el deterioro de capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la innovación, la salud pública y la soberanía tecnológica de la Argentina. 

La posición de la entidad adquiere especial relevancia por tratarse de una institución fundada hace más de un siglo y que históricamente ha mantenido un perfil técnico antes que partidario. Su intervención se suma a las advertencias formuladas durante los últimos meses por universidades nacionales, asociaciones científicas, sindicatos del sector y organismos internacionales acerca del impacto que el ajuste presupuestario tiene sobre el sistema de investigación argentino.