“El Estado de Israel es casi la negación de lo que es el judaísmo como forma de vida”

Silvana Rabinovich, autora del libro “La Biblia y el dron”, analiza el uso político de las escrituras, el sionismo cristiano, el genocidio en Gaza y la definición de antisemitismo adoptada por Argentina: “Es una vergüenza que el país se pliegue a eso”.
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Redacción Canal Abierto | En medio del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, las preguntas sobre el sionismo, el judaísmo y el papel de la religión en la política vuelven a estar en el centro del debate. Para abordar estas cuestiones, Agenda Propia recibió a Silvana Rabinovich, autora de La Biblia y el dron, un ensayo que indaga en los usos y abusos de las figuras bíblicas en el discurso político de Israel.

“¿Es posible un judaísmo no sionista? Sí, claro que lo es”, afirma la entrevistada de entrada, para luego desmontar la idea de que ambos conceptos sean inseparables. “La pregunta es: ¿es posible un judaísmo sionista? Porque el sionismo judío se suma a un sionismo cristiano previo”, explica, trazando un recorrido histórico que va desde las lecturas del Antiguo Testamento en la Gran Bretaña de los siglos XVIII y XIX hasta el sionismo político de Theodor Herzl.

Para Rabinovich, la clave está en entender que el judaísmo, como forma de vida, no se identifica con el proyecto de un Estado nacional. “En el judaísmo hay un único soberano del mundo, que es Dios. Disputarle a Dios la soberanía es un acto de herejía”, sostiene. Por eso, califica al sionismo como “una contradicción en los términos”.

En ese sentido, la alianza actual entre el sionismo judío y el sionismo cristiano evangélico, visible tanto en la Casa Blanca como en la Rosada, no es casual. Rabinovich lo vincula con una lectura literal y colonial de la Biblia, que entiende el texto sagrado como un “mapa desplegado por estrategas”. Esta interpretación, señala, es la que justifica la ocupación y el genocidio en Palestina.

La entrevistada no duda en calificar la situación como un “avance colonial y genocida” y advierte sobre el rol de la inteligencia artificial y la industria bélica en la multiplicación de víctimas. Frente a esto, reclama una mirada crítica y alerta sobre el silenciamiento de las voces judías antisionistas, tanto históricas (como Martin Buber o el grupo Brit Shalom) como contemporáneas, que son acalladas bajo la acusación de antisemitismo.

“Es una encerrona”, denuncia Rabinovich, quien critica duramente la definición de antisemitismo adoptada por Argentina en 2020, que equipara el judaísmo con el Estado de Israel. “Es realmente una vergüenza que Argentina se pliegue a semejante definición”, sentencia.

La pregunta inicial sobre la posibilidad de un judaísmo no sionista abre la puerta a un análisis más profundo sobre la naturaleza del proyecto sionista. Rabinovich explica que el sionismo político nace como respuesta al antisemitismo europeo, pero termina reproduciendo sus lógicas coloniales. “Europa les da el traje, la investidura de europeos, a los judíos que expulsa para colonizar Palestina”, afirma.

Esta contradicción, dice, fue discutida desde el interior del movimiento sionista. “Martin Buber lo dice muy temprano, en 1918: nos están viendo como un brazo del imperio británico, y nosotros no somos eso”, recuerda. Buber y otros intelectuales, como el filósofo Judah Magnes, propusieron en su momento un modelo binacional en Palestina, una idea que incluso llegó a ser considerada por una comisión angloamericana en 1946.

Sin embargo, el camino elegido fue otro: el de un Estado nacional y excluyente. Para Rabinovich, la obsesión demográfica y la búsqueda de una mayoría judía han sido una constante. “Es inmoral pretender ser una mayoría cuando fuimos una minoría perseguida”, cita a Buber, para añadir que “de mil maneras están tratando de establecer esa mayoría imposible”.

Otro de los ejes de la entrevista es la imbricación entre lo religioso y lo político. Rabinovich sostiene que no se puede entender el conflicto sin atender a la teología política que lo sustenta, una trama que involucra desde la figura del Leviatán hasta la promesa bíblica de un territorio “desde el río Nilo hasta el Éufrates”.

“Hay teología política. Que Carl Schmitt diga que todos los conceptos políticos modernos son conceptos religiosos secularizados no quiere decir que sea la única manera de entenderla”, aclara, para luego advertir que “Europa y Occidente, autoproclamado laico, no dieron muestras de una ética que se deba a la política”.

En este punto, Rabinovich pone el foco en el papel de los rabinos que justifican los crímenes de guerra y en la figura del Tercer Templo, una aspiración que implica destruir las mezquitas de Jerusalén y que está directamente vinculada con el Armagedón que el sionismo cristiano anhela. “Todo esto está atrás de la mudanza de la embajada argentina a Jerusalén”, señala.

Rabinovich es contundente al calificar lo que ocurre en Gaza como un genocidio. “A todas luces, es un genocidio producto de una política colonialista que contradice flagrantemente al texto bíblico y a toda la literatura rabínica”, afirma.

Pero también subraya que esta política ha secuestrado el discurso de las comunidades judías. “Ellos se asumen portavoces del judaísmo, tienen secuestrada buena parte de las comunidades judías que repiten lo que dice la embajada”, denuncia. Y agrega que el gobierno israelí ya no busca convencer, sino “amenazar”, por lo que cualquier crítica es rápidamente etiquetada como antisemita.

Este mecanismo, advierte, ha generado un rebrote del antisemitismo. “Ese sionismo rabioso y abiertamente criminal invita al retorno de aquel antisemitismo del que me alertaba mi mamá”, confiesa, para luego recordar el acto de Januca de 2023 en Buenos Aires, donde el entonces presidente electo encendió la vela y despertó en ella viejos temores.

A pesar de este panorama, Rabinovich rescata la existencia de judíos antisionistas y de grupos críticos dentro de Israel, como los que dicen “Con ocupación no hay democracia”. Sin embargo, lamenta que la izquierda “light” israelí crea que el problema se resuelve con elecciones, cuando la ocupación es estructural.

Mirá ésta y otras entrevistas en Agenda propia*, un streaming de Canal Abierto que aborda la coyuntura disputando el sentido de la agenda.

Con la conducción de Gladys Stagno y Manuel Rodríguez, y la participación del secretario General de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, y del economista y presidente de Unidad Popular, Claudio Lozano.

Programa completo:

*Todos los martes, a partir de las 11, en vivo por streaming en el canal de YouTube de Canal Abierto.

Equipo audiovisual: Pablo Martínez Levy, Ramiro Lorenzo y Juan Alaimes