A la medida de Lamelas: El filtro “anti-China” aparece en otra licitación clave

El Gobierno volvió a excluir a empresas controladas por Estados extranjeros de una obra estratégica y millonaria. La medida se suma a la aplicada en la Hidrovía, mientras el embajador de Estados Unidos redobla la apuesta y habla de “espionaje chino” en Vaca Muerta.
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Ilustración: Marcelo Spotti

Publicada el 13 de agosto de 2026

Por Gladys Stagno | En un capítulo más del alineamiento irrestricto con los deseos del gobierno de Donald Trump, el Estado argentino volvió a restringir la participación de empresas chinas en una licitación clave.

Se trata, en esta oportunidad, de AMBA I, una obra destinada a ampliar la transmisión eléctrica en el área metropolitana. Con la construcción de una nueva estación transformadora en la localidad bonaerense de Plomer, el proyecto prevé un tendido de 270 kilómetros de líneas de alta tensión que unirán esa estación con Atucha II y Ezeiza y demandarán una inversión estimada en US$ 800 millones.

Pero, con la reedición de la restricción para participar a empresas controladas por Estados extranjeros, la convocatoria volvió a apuntar directamente a las firmas chinas interesadas. Entre ellas, Powerchina, compañía que ya desarrolla en Argentina cinco parques eólicos y cuatro solares.

Lo hicieron de nuevo

Esta restricción a empresas públicas extranjeras ya fue aplicada en la licitación para el dragado de la Hidrovía Paraná-Paraguay, en mayo de este año, cauce por el que navega, y paga peaje, cerca del 80% del comercio exterior argentino, el 90% del paraguayo, y el 6% del brasilero.

En esa oportunidad, el Gobierno dejó fuera de juego a CCCC, la estatal china que opera el río Yang Tsé Kiang, el único en el mundo –junto al Misisipi, en Estados Unidos, operado por el Ejército norteamericano– de una extensión similar al de la vía navegable argentina. En su lugar, la ganadora volvió a ser la belga Jan de Nul, que viene dragando el río desde hace 30 años y lo hará por otros 25.

Pese a la cláusula “anti-China”, la resolución del pliego de la Hidrovía había motivado en aquella oportunidad la queja de un consorcio estadounidense, quien alegó que había empresas del país oriental detrás de Jan de Nul.

¿Espías chinos?

Esta nueva licitación —cláusula restrictiva incluida— ocurre días después de que trascendieran los WhatsApp en los que un funcionario de la embajada estadounidense le pide a un gerente de la cooperativa CALF, que provee el servicio eléctrico en Neuquén, dar de baja la negociación con la empresa tecnológica china Huawei para levantar un data center en la cuenca. Y, a modo de apriete, le advierte sobre posibles restricciones de visado en los Estados Unidos para sus directivos si avanzaban con el proyecto.

Luego de eso, CALF elevó el reclamo a la Cancillería argentina.

La embajada china, por su parte, acusó en un comunicado a su par estadounidense de haber “avivado deliberadamente la teoría de la amenaza china”, de haber “impedido de forma descarada” que una empresa argentina coopere con Huawei, y de haber incurrido en una “grave falta de respeto hacia la soberanía” de terceros países.

Como consecuencia, el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, decidió reunirse con la conducción de CALF para desescalar el conflicto. Pero esta mañana, en la reunión empresaria de AmCham Energía, el diplomático volvió a la carga y aseguró que Huawei espía para el Partido Comunista Chino.

 “China exige a sus empresas que le den al Estado cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de inteligencia artificial (IA). Todo está controlado por el Partido Comunista Chino. Esto no vale y tampoco va a ayudar a traer inversores extranjeros a Vaca Muerta”, advirtió.

Ilustración: Marcelo Spotti