Redacción Canal Abierto | Con Joe Biden a la cabeza, el ala “moderada” del Partido Demócrata intentará hoy desbancar a quien se venía perfilando como principal aspirante en estas primarias presidenciales, Bernie Sanders.

Este “supermartes” van a las urnas los ciudadanos de 14 estados (Alabama, Arkansas, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Vermont y Virginia), un territorio de ultramar no incorporado (Samoa Americana) y los demócratas que viven en el exterior. Se trata de más del 40% de la población estadounidense.

No hay dudas de que tanto Sanders como Biden serán los grandes protagonistas de la jornada más importante del calendario de primarias, donde se repartirán 1.357 delegados (34% de los 3.979 que se eligen en total). Sin embargo, nadie descarta un batacazo del magnate Michael Bloomberg, el último en ingresar a esta carrera y el que más creció en las últimas semanas.

Aunque aún quedan pendientes los comicios en la mayoría de los distritos (el país norteamericano cuenta con 52 estados), los antecedentes demuestran que la suerte demócrata se podría decidir en la jornada de hoy: desde 1984, 17 de los 18 precandidatos que ganaron el “supermartes” terminaron quedándose con la nominación.

Por peso demográfico y cantidad de delegados, California (415 delegados) y Texas (228 delegados) son los dos “peces gordos” de la jornada. Según los sondeos, el favorito a ganar en ambos distritos es Bernie Sanders, cuyo camino ascendente en estas primarias genera optimismo en sectores progresistas de la sociedad estadounidense.

En la vereda de enfrente, quienes lo critican por considerar su discurso como “socialista” –pese a que el senador de 78 años se esfuerce en negar tal caracterización, aclarando su pertenencia al espacio “demócrata”- buscan instalar la idea de un votante medio conservador que sería refractario a sus ideas de carácter social.

No obstante, dicha hipótesis respecto a una posible debilidad de Sanders frente a una futura carrera presidencial contra Donald Trump viene colisionando con los contundentes resultados en las pasadas primarias, e incluso con encuestas que lo ubican ganador en los comicios generales.

Aunque lejos de lo que en Argentina consideraríamos como ideario socialista, es cierto que las propuestas del senador por Vermont lo convierten en un rara avis en el escenario político norteamericano. Sobre todo a raiz de sus opiniones respecto al rol del Estado en la economía y la salud, las duras críticas al establishment financiero, la promesa de suba de impuestos a las grandes fortunas, o sus dichos en torno a la ampliación de la sanidad pública universal o el Green New Deal.

La importancia del resultado de esta elección reside en que quedará en evidencia la fortaleza relativa de los precandidatos a escala nacional. En este sentido podríamos hablar de una medición equivalente a las PASO, trazando un paralelismo con el sistema argentino.

De hecho, las características de los estados en juego hacen de este “supermartes” la mejor encuesta de cara a las generales: se eligen delegados tanto en Massachusetts, con un PIB per cápita de 65.000 dólares, como en uno de los más pobres, que es Arkansas, con un PIB per cápita de 36.000 dólares. En el mismo sentido, habrá que ver cómo responden los estados más urbanizados –se vota en California, donde el 95% de las personas vive en ciudades- y aquellos donde no predomina esta característica demográfica –por ejemplo, en Maine, con una proporción de apenas 38,7%.

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