Reclaman al nuevo gobierno de Colombia por los niños afectados por el terremoto

La Red Internacional por la Defensa de la Infancia y Adolescencia en Situación de Calle en América Latina advierte que “reconstruir también significa recuperar entornos protectores, garantizar alimentación, salud, educación, vivienda y acompañamiento psicosocial”.
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Hospital público en la capital de Chocó. Tomada de La Radio del Mercosur
Hospital público en la capital de Chocó. Tomada de La Radio del Mercosur

Publicada el 19 de agosto de 2026

Redacción Canal Abierto | La Red Internacional por la Defensa de la Infancia y Adolescencia en Situación de Calle en América Latina (RIDIAC) se manifestó con preocupación y alertó por la situación de los jóvenes afectados porlos recientes terremotos en Colombia.

“Desde RIDIAC hacemos un llamado especial para que el departamento del Chocó ocupe un lugar prioritario en la respuesta institucional y humanitaria. No solamente porque allí se localizó el epicentro del terremoto, sino porque se trata de un territorio atravesado históricamente por profundas desigualdades sociales y económicas. Los efectos de una tragedia como esta son más graves allí donde previamente existen pobreza, exclusión, debilidad institucional, dificultades de acceso a servicios públicos y barreras geográficas. Por esta razón, la atención debe contribuir a superar las condiciones estructurales que han mantenido a numerosas comunidades, y especialmente a su niñez y adolescencia, en situaciones persistentes de vulnerabilidad”, comienza advirtiendo el comunicado.

El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó, provocó una emergencia de alcance nacional. El último balance difundido por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) registra 294 personas fallecidas, 3.935 heridas y 320 desaparecidas, mientras que la emergencia alcanza a 448 municipios de 15 departamentos. Entre las zonas más afectadas se encuentran Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, con impactos particularmente graves en Cali y Pereira. En Chocó, además de los daños materiales, la situación se ve agravada por las dificultades históricas de acceso y comunicación: en San José del Palmar, epicentro del sismo, más de 580 viviendas resultaron dañadas y 42 fueron destruidas.

RIDIAC manifiesta igualmente su preocupación “por la importancia que el nuevo Gobierno debe otorgar al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en medio de esta emergencia”.

“En el actual contexto de calamidad de alcance nacional –dicen-, la nueva dirección del ICBF debe asumir como una de sus primeras prioridades la protección integral de la niñez y la adolescencia afectada por el terremoto. Resulta indispensable que la acción y la información sobre niñas, niños y adolescentes afectados, desaparecidos o separados de sus familias sea manejada mediante canales institucionales seguros, protegiendo sus datos personales y que la situación sea todavía más difícil”.

La dimensión de la catástrofe también se refleja en la infraestructura y en la cantidad de personas damnificadas. El Gobierno colombiano había informado el 16 de agosto de 186.016 personas afectadas, pertenecientes a 120.328 familias, junto con 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos, aunque los organismos encargados de la emergencia continuaron actualizando sus registros y existen diferencias entre los distintos balances oficiales. Las primeras evaluaciones estiman miles de viviendas destruidas o dañadas, centros de salud y escuelas afectados, además de importantes daños en rutas e infraestructura básica. El impacto resulta especialmente grave en territorios como Chocó, donde la pobreza estructural, el aislamiento geográfico y las dificultades de acceso a servicios públicos complican las tareas de asistencia, rescate y reconstrucción.

“La reconstrucción no puede limitarse a levantar nuevamente edificios, carreteras y viviendas. Reconstruir significa también recuperar entornos protectores, garantizar alimentación, salud, educación, vivienda digna, acompañamiento psicosocial y condiciones para que cada niña, niño y adolescente pueda continuar desarrollando su proyecto de vida. Hacemos un llamado al Gobierno de Colombia, a las autoridades territoriales, al ICBF, a los organismos internacionales y a la sociedad civil para que la respuesta sea inmediata y coordinada. Ninguna emergencia puede convertirse en una nueva forma de exclusión para quienes ya enfrentan situaciones de desigualdad, aislamiento y marginalidad”.

“Desde RIDIAC acompañamos a las familias, comunidades, organizaciones sociales y equipos humanitarios que trabajan en los territorios afectados y renovamos nuestro compromiso con una América Latina en la que, incluso frente a las mayores tragedias, la vida, la dignidad y los derechos de las niñas, niños y adolescentes sean una prioridad”, concluye el pronunciamiento de la red que nuclea a más de 10 países en Latinoamérica con la coordinación de Rosario Hasperué, referente del Foro por la Niñez de Argentina, Pablo Bassi de Uruguay y Miguel Hernández de México.

Organizaciones firmantes

  • Foro por la Niñez (Argentina)
  • Tequio por los Jóvenes
  • Acción México
  • Maya Paya Kimsa
  • Fundación Don Bosco
  • Gurises Unidos
  • GeoCalle – Repositorio de Investigación Social
  • Colectivo Callejero
  • Asociación Qosqo Maki
  • Fundación Calle Niños
  • Fundación Pro Niños
  • Fundación Renacimiento
  • Asociación-CIS Qonakuy
  • Red Nacional por la Defensa de los Derechos de la Niñez y Adolescencia en Situación de Calle
  • Generando Puentes
  • O Pequeno Nazareno
  • Rede Nacional Criança Não é de Rua
  • Casa de las Muñecas Tiresias A.C.
  • Los Mercedes

Foto: Hospital público San Francisco de Asís, en Quibdó, la capital de Chocó, al borde del colapso. Tomada de laradiodelmercosur.com.ar