Sáhara Occidental: Alertan sobre el riesgo de vida de los presos políticos y exigen su liberación inmediata

En una conferencia de prensa internacional, familiares de los detenidos hace 16 años denunciaron deterioro de salud, restricciones a las visitas y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Cinco presos continúan en huelga de hambre, iniciada el 23 de septiembre.
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Publicado 15/10/2026

Por Mariano Vázquez | Familiares de los presos políticos saharauis del grupo de Gdeim Izik alertaron sobre el grave riesgo que enfrenta la vida de sus seres queridos, encarcelados desde hace 16 años en distintas prisiones marroquíes. Durante una conferencia de prensa internacional realizada este jueves y organizada por la agencia saharaui independiente Équipe Media, denunciaron el deterioro de la salud de los detenidos, las dificultades para acceder a visitas y la falta de información sobre su paradero y estado físico.

Canal Abierto fue uno de los medios presentes en esta conferencia en la que las familias reclamaron la liberación inmediata de los presos y una intervención urgente de los organismos internacionales para garantizar su integridad. La exigencia central de las familias es clara: garantías urgentes para la vida y la integridad de los presos, acceso a información y atención médica, investigaciones sobre las denuncias de malos tratos y su liberación inmediata.

“Están en riesgo vital inminente”, advirtieron los familiares, que describieron una situación marcada por la incertidumbre, el aislamiento y el sufrimiento prolongado. Según la información que presentaron, nueve presos iniciaron una huelga de hambre indefinida el pasado 23 de septiembre. De ellos, cinco continúan con la medida: Hassan Dah, Sidi Abdallah Abbahah, Mohamed Bachir Boutenguiza, Hussein Zaoui y Ahmed Sbaai.

Los otros cuatro —Mohamed Lamin Haddi, Naâma Asfari, Mohamed Bani y Bachir Khadda— suspendieron sus protestas por distintas circunstancias, entre ellas el deterioro de la salud y las difíciles condiciones de encarcelamiento. Las familias subrayaron que la suspensión de la protesta no significa que se hayan resuelto las causas que la motivaron.

La conferencia contó con los testimonios de Fatma Zaoui, hija de Hussein Zaoui; Zahra Sbaai, hermana de Ahmed Sbaai; Mailamnin Laaroussi, madre de Mohamed Bachir Boutenguiza; Maalouma Khalil, esposa de Zaoui; y Salma Dah, hermana de Hassan Dah. El encuentro fue facilitado por Ahmed Ettanji, presidente de Équipe Media, medio saharaui que trabaja para informar sobre la terrible situación de represión que sufre el pueblo saharaui en los territorios del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí desde 1976.

Las familias denunciaron “traslados penitenciarios sin notificación previa, restricciones a las visitas, interrupciones de las comunicaciones y falta de información sobre la salud y el paradero de nuestros seres queridos”. También reclamaron “investigaciones independientes sobre los episodios de tortura y malos tratos denunciados”.

Entre los casos expuestos se encuentra el de Hassan Dah, quien fue trasladado desde la prisión de Kenitra a la de Ben Guerir sin que sus allegados fueran informados. Durante aproximadamente dos días desconocieron su paradero. Cuando finalmente pudieron visitarlo, lo encontraron en un estado de salud muy delicado. La familia también denunció que el preso habría sido sometido a torturas y malos tratos durante el traslado.

Acerca de Ahmed Sbaai, sus familiares explicaron que padece enfermedades cardíacas y renales y su estado físico se ha deteriorado considerablemente. El 14 de octubre, su hermana acudió a la prisión para visitarlo y recibió la información de que había sido trasladado a un hospital. Las autoridades penitenciarias se negaron a comunicarle a qué centro había sido llevado.

En el caso de Mohamed Bachir Boutenguiza, su madre, de edad muy avanzada, y sus hermanas debieron esperar durante días para conseguir una visita. Cuando finalmente pudieron verlo, aseguraron que se encontraba tan debilitado que no podía caminar por sus propios medios. Denunciaron que vomitó sangre durante el encuentro.

Las hijas de Hussein Zaoui intentaron visitarlo en reiteradas ocasiones, pero las autoridades les impidieron el acceso. Las jóvenes permanecieron durante días frente a la prisión sin obtener una prueba de vida.

Los relatos reflejan una situación que afecta no solo a los detenidos, sino también a sus familias, obligadas a recorrer largas distancias, afrontar gastos y permanecer durante jornadas enteras frente a las cárceles sin garantías de poder ver a sus seres queridos.

Casi 16 años de encarcelamiento y cuestionamientos internacionales

Los presos políticos de Gdeim Izik fueron detenidos tras el desmantelamiento, el 8 de noviembre de 2010, del campamento de protesta saharaui levantado semanas antes en las proximidades de El Aaiún. Allí, miles de saharauis reclamaban empleo, vivienda, justicia social, dignidad y respeto por sus derechos fundamentales. Los procesos judiciales posteriores fueron objeto de graves cuestionamientos por parte de organizaciones internacionales de derechos humanos.

Durante la conferencia de esta tarde, las familias recordaron que “el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria, en su Opinión 23/2023, concluyó que la privación de libertad de 18 integrantes del grupo era arbitraria y señaló que correspondía su liberación inmediata, junto con medidas de reparación conforme al derecho internacional”.

También hicieron referencia a los pronunciamientos del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas y a una declaración conjunta difundida el 12 de octubre de 2026 por organizaciones internacionales de derechos humanos, que expresó preocupación por la huelga de hambre y reclamó la aplicación de las recomendaciones internacionales y la liberación de los presos.

Pese a estos antecedentes, los detenidos continúan encarcelados. A la preocupación por su salud se suma la dispersión penitenciaria, que los mantiene alejados de sus hogares y dificulta el contacto con sus familiares.

Las familias también denunciaron la detención de activistas saharauis durante una manifestación de solidaridad realizada el 12 de octubre en Rabat. Siete activistas permanecían aún encarcelados.

Las exigencias de las familias

En la conferencia de prensa internacional, las familias presentaron una serie de demandas dirigidas a las autoridades marroquíes y a la comunidad internacional. El documento fue leído por Fatma Zaoui, hija del preso político Hussein Zaoui.

Siete son los reclamos:

“1. Exigimos la liberación inmediata de nuestros familiares, de conformidad con la Opinión 23/2023 del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria y los demás pronunciamientos internacionales aplicables.

“2. Reclamamos una intervención médica urgente, independiente y especializada para evaluar el estado de salud de todos los presos, especialmente aquellos que continúan en huelga de hambre y padecen enfermedades crónicas.

“3. Exigimos el levantamiento de las restricciones arbitrarias de visitas y comunicaciones, así como información inmediata y transparente sobre el paradero y el estado de salud de nuestros familiares, especialmente en los casos de hospitalización y traslado.

“4. Reclamamos investigaciones independientes sobre las denuncias de tortura y malos tratos, especialmente las relacionadas con el traslado de Hassan Dah a Ben Guerir.

“5. Exigimos el fin de las medidas de aislamiento injustificadas y de la dispersión penitenciaria, así como el respeto de las garantías previstas en el derecho internacional humanitario.

“6. Solicitamos al Comité Internacional de la Cruz Roja que realice las gestiones necesarias, dentro de su mandato humanitario, para acceder a nuestros familiares y contribuir a garantizar su protección y el mantenimiento del contacto con sus familias.

“7. Hacemos un llamamiento urgente al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al Comité contra la Tortura, al Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y a los relatores especiales competentes para que intervengan mediante los mecanismos a su disposición y soliciten información inmediata a las autoridades marroquíes”.

Finalmente, los familiares pidieron “a los gobiernos, a las instituciones europeas y a las organizaciones internacionales de derechos humanos que intensifiquen sus gestiones para garantizar la protección de nuestros familiares y la aplicación efectiva de los pronunciamientos de Naciones Unidas”.

Un llamado a romper el silencio

La Red Argentina de Comunicadores por la Descolonización del Sáhara Occidental, que también participó de la rueda de prensa, expresó su solidaridad con los presos políticos de Gdeim Izik y sus familias, y reafirmó su compromiso con la difusión de las denuncias y reivindicaciones del pueblo saharaui.

“Ante la gravedad de la situación, el silencio no puede ser una opción. Es urgente que la comunidad internacional preste atención, reclame respuestas y promueva medidas efectivas para proteger la vida de los detenidos”, exigió la Red en un comunicado de prensa.

Y agregó: “Después de 16 años de encarcelamiento, las familias no piden nuevas promesas: exigen justicia, garantías para la vida de sus seres queridos y su liberación inmediata”.