Publicado 09/10/2026
Por Leo Vázquez | Hay bandas que tienen público en Argentina. Hay otras que son adoptadas por una parte de la escena local. Algunas que desarrollan un afecto especial mutuo con su gente en esta patria. Y después están los Die Toten Hosen.
Durante 34 años, la relación entre el grupo alemán y Argentina fue algo bastante más difícil de clasificar. Los Hosen volvieron cuando no era negocio, tocaron en estadios y en bares, en festivales y en casas particulares, viajaron a ciudades donde ningún artista internacional tenía demasiadas razones para llegar, compartieron escenario con generaciones enteras del punk argentino y convirtieron canciones de bandas nacionales en parte de su propio repertorio.
También pasó al revés: temas de los Hosen fueron cantados en alemán por miles de argentinos que, en muchos casos, nunca habían pisado y tal vez nunca pisarán Alemania. La hermandad es tal que tienen una web oficial en castellano, con segmentos enteros dedicados a su trayectoria en celeste y blanco.
Ahora, mientras atraviesan su última gira por el país y a horas del show despedida, aquella historia llega a su fin. No porque se haya terminado el cariño, sino precisamente porque la banda decidió despedirse de nuestro país cuando todavía puede hacerlo a su manera: a toda velocidad, con el volumen al máximo y rodeada de amigos.
Tal vez, uno de los gestos de ese ida y vuelta sentimental puede verse desde hace décadas infaltablemente en cada presentación: fans alemanes llegan en grupos para vivir lo que representa esta locura que no se repite en otra latitud. Para que se entienda: Personas que pueden ver a su banda favorita en su propia ciudad, cerca de casa, cruzan el paneta para sentir la experiencia argentina, algo que, saben, no sucede en ningún otro lugar.
Después de sus recientes presentaciones en Roxy, Vorterix, Tandil y Rosario, la esperada fecha de este sábado en el Movistar Arena cerrará una historia que no tiene igual.
Pero esta visita no es solamente la última gira de Die Toten Hosen por Argentina. Es el último capítulo de una relación que empezó en 1992 y que, contra cualquier pronóstico, terminó convirtiéndose en parte de la identidad de la banda.

Todo empezó con Pil
Para entender la historia hay que volver a la noche del 11 de septiembre de 1992.
Los Hosen todavía estaban lejos de ser la institución que terminarían siendo en Alemania. En Argentina eran prácticamente desconocidos. Esa noche tenían que tocar en Halley, sobre Corrientes, invitados por Pilsen, la banda que Piltrafa había formado después de Los Violadores. El número de apertura sería Gatos Sucios.
La escena parecía destinada al fracaso.
Había unas pocas decenas de personas en un lugar con capacidad para 2.000. Los alemanes habían viajado miles de kilómetros para tocar frente a un público que, aparentemente, no estaba.
Hasta que empezó a llegar gente. Y cuando los músicos extranjeros subieron al escenario ocurrió algo que para ellos resultó desconcertante: aquellos argentinos conocían sus canciones y las cantaban en alemán.
No había una campaña discográfica detrás. No había un hit radial que hubiera preparado el terreno. Había una red de intercambios entre músicos, fanáticos y gente de la escena punk que había hecho posible la llegada.
Y había, fundamentalmente, un nombre: Ernesto Pil Chalar.


El cantante de Los Violadores y Pilsen se convirtió en mucho más que un contacto. Fue amigo, anfitrión, compañero de escenario y una de las personas fundamentales para que los Hosen entendieran que aquello que estaba ocurriendo en Argentina no era una anécdota.
Era algo que valía la pena cuidar.
Con el tiempo, Campino y sus compañeros lo recordarían una y otra vez: sin aquella conexión, probablemente el capítulo argentino de Die Toten Hosen no habría existido.
También para los grupos de acá fue un hito aquella fecha. Pilsen hizo su debut oficial ese día. Gatos Sucios acaba de reeditar este año su primer disco de estudio en CD, con un bonus track: incluyó completo aquel recital de Halley.

En argentino, en alemán y en Ruso
En esa historia también hay un nombre indispensable: Norberto “Ruso” Verea. Desde su programa Heavy Rock & Pop fue uno de los primeros en difundir la música de los alemanes en la Argentina. El camino había empezado con Pil acercando material de la banda a la radio. La difusión del Ruso ayudó a que aquellas canciones en alemán encontraran una audiencia local antes incluso de que los Hosen pisaran por primera vez Buenos Aires. Con el tiempo, la relación profesional se convirtió en amistad: Campino lo reconoció públicamente como uno de los responsables de abrirles las puertas del país.
En una conferencia de prensa que dieron durante estos días en Buenos Aires, rememoraron: “Teníamos un amigo alemán, Michael Reiche, que vino por asuntos laborales y aprovechó para ver bandas de la escena punk. Se hizo amigo de Pil y le pasó un casete con nuestra música. A él le gustó, y la llevó al programa de radio del Ruso Verea. La pusieron, y a la gente también le gustó”.

Alemanes, locales
La segunda visita, en 1994, no salió tan bien.
Los Hosen tocaron en Obras junto a Pilsen, e Insectos. Venían con la expectativa altísima después de aquella primera experiencia y terminaron encontrándose con un público que quería escuchar las canciones en alemán, mientras la banda llegaba con material pensado también para el mercado internacional.
Campino estaba afónico y el recital quedó marcado para ellos como uno de sus peores conciertos porteños.
Pero incluso ese episodio terminó siendo parte del aprendizaje, porque entendieron algo que se repetiría durante las siguientes décadas: Argentina no era simplemente otro país en una gira.
Tenía sus propias reglas. Y, sobre todo, tenía un público que sentía las canciones como propias.
Ese año Piltrafa había rearmado Pilsen con una nueva formación para la grabación de su segundo disco, Bestiario, que incluyó una versión de “Eisgekühlter Bommerlunder”, un tema tradicional que popularizó Die Toten Hosen grabándolo en varios discos de la década del 80. El cover inauguró una costumbre de temas compartidos que persiste hasta hoy.
Dos años después llegó el primer gran salto.

River, los Ramones y una noche imposible
El 16 de marzo de 1996 los Hosen fueron parte de la despedida de los Ramones en el estadio de River Plate. La jornada era una fotografía de la historia del punk: Superuva, 2 Minutos, Attaque 77, Die Toten Hosen, Iggy Pop y, finalmente, los Ramones.
Para los alemanes fue el concierto más grande de su carrera hasta ese momento.
Pero la historia no terminó en River.
Al día siguiente hicieron un recital propio en Dr. Jekyll, en Belgrano, junto a Stukas en Vuelo, la nueva experiencia del guitarrista de Los Violadores. Habían repartido volantes durante la jornada de River para convocar al público.
Y apareció Iggy Pop.
La mítica iguana estadounidense, que había compartido escenario con ellos la noche anterior, terminó cantando junto a los Hosen.
Ese tipo de episodios empezaron a convertirse en una marca de la relación con Argentina: los límites entre recital, encuentro de amigos y fiesta punk empezaban a desaparecer.

Hay otra línea, una invisible, que una a Stuka con los Hosen: el guitarrista compuso en 1985 “1,2 ultraviolento”, inspirado en La Naranja Mecánica. En 1988, Andreas y Campino hicieron “Hier kommt Alex”, en referencia a Alexander Delarge, el protagonista de la célebre novela de Anthony Burgess y la shockeante película de Stanley Kubrick.

La canción nacida acá y el canto de la hinchada
En mayo de 1997 ocurrió otro hecho decisivo.
Después de un recital complicado en La Rosa, en el barrio de Flo9res de la Ciudad de Buenos Aires, con represión policial y disturbios en el ingreso, los Hosen viajaron por primera vez a otra ciudad argentina.
El 11 de mayo tocaron en Morrison, Rosario, junto a Argies.
La banda rosarina se convertiría desde entonces en otro de los grandes nombres de la historia Hosen-Argentina.
Pero aquella visita dejó algo más.
Durante su estadía, Campino terminó de escribir “Pushed Again”, una de las canciones más importantes de la historia posterior de la banda que habla sobre la presión social, el deseo de aislamiento y la necesidad de mantener el control sobre la propia vida frente a las exigencias ajenas.
Argentina no solamente estaba escuchando canciones de Die Toten Hosen.
También empezaba a aparecer dentro de ellas.
En 2002 publicaron “Auswärtsspiel”, en cuyo estribillo se escucha “Olé, olé, olé, olá”. La letra sigue: “Uns ist egal, wer heute siegt”, que significa “Nos da igual quién gane hoy”. La idea del texto es que lo importante no es ganar, sino todo lo que hay detrás de la pasión y el sentido de pertenencia. El tema le da nombre al disco y, si bien no refiere explícitamente a Argentina, hay que estar en un show de los germánicos para sentir lo que provoca ese canto de tribuna popular en los fans criollos.
El escenario que se cayó
Si existe una postal capaz de resumir la intensidad de los recitales Hosen en Argentina, probablemente sea la del 24 de marzo de 2000.
Museum, Perú al 500, San Telmo.
Los Hosen habían comenzado a tocar después de Expulsados cuando, apenas unos segundos después de arrancar “Opel-Gang”, una parte del escenario cedió por la presión del público.
El show duró aproximadamente medio minuto. Fue, según la propia banda, el recital más corto de su historia.
Al día siguiente volvieron al mismo lugar y tocaron el concierto completo.
Pero aquel accidente tuvo una consecuencia inesperada: los shows fueron registrados y terminaron convirtiéndose en En misión del Señor – Live in Buenos Aires, el DVD que documentó para miles de fanáticos de todo el mundo lo que significaba un recital de los Hosen en Argentina.
La banda había encontrado una forma de llevarse el fenómeno a casa.
La Argentina que se caía…
En noviembre de 2002 Argentina todavía estaba atravesada por la crisis de 2001.
La industria de los recitales internacionales estaba prácticamente paralizada. El país había salido de la convertibilidad, el peso se había devaluado y traer una banda extranjera implicaba una ecuación económica difícil de sostener.
Los Hosen vinieron igual.
El 1 y el 2 de noviembre tocaron en El Teatro, en Colegiales, con entradas agotadas. No era una decisión particularmente racional desde el punto de vista comercial.
Pero a esta altura, tampoco se trataba de eso. Los Hosen habían construido en Argentina una relación que excedía el mercado.
Como resumiría Campino años después, la gente había entendido desde el comienzo que ellos venían por placer, no para hacer plata.
Y esa percepción fue decisiva.

El living, Pil y el Luna Park
En 2003 la historia alcanzó uno de sus puntos más insólitos. Los teutones volvieron a hacer lo que en Alemania llamaban un Wohnzimmerkonzert, un “concierto de living”. El ganador había sido Juan Manuel Marcos, en Martínez. La banda tocó para unas 50 personas en su casa.

Poco después llegó el Luna Park.
El 18 de octubre de 2003 los Hosen tocaron ante miles de personas y compartieron escenario con Los Violadores. Pil Trafa subió a cantar “Viva la Revolution”.
La escena que había comenzado en Halley once años antes, volvía a encontrarse en uno de los escenarios más emblemáticos de Buenos Aires.
“Uno, dos, ultraviolento”: la canción dejó de tener dueño y nacionalidad
La relación con Los Viola produjo uno de los fenómenos más particulares de esta historia.
Los Hosen incorporaron “Uno, dos, ultraviolento” a su repertorio.
La canción de la dupla Fossa-Chalar comenzó a ser tocada por los alemanes en sus conciertos y terminó transformándose en un puente entre dos escenas punk separadas por miles de kilómetros.
En 2005, durante su recital en Córdoba, los Hosen la tocaron por primera vez.
Campino y Vom habían llevado discos de Los Violadores a los ensayos. La canción los había fascinado. Con los años, “Uno, dos, ultraviolento” dejó de sentirse como un simple cover. Era una canción compartida.
Incansables
En 2005 participaron del Pepsi Music compartiendo día y escenario con Las Pelotas y La Vela Puerca. El set comenzó con tres temas de los Ramones, en homenaje a Johnny que había muerto unos meses antes completando la fatídica seguidilla que había comenzado en 2001 con Joey y seguido en 2002 con Dee Dee. En el saludo que siguió al arranque rabioso, le dedicaron una chicana a Metallica, que había suspendido su visita al país por cansancio. “Nosotros no estamos cansados” dijo Campino en alemán y tradujo al castellano Breiti, que luego argumentó que nunca se cansarían de venir a tocar ante sus fans argentos.

2009: el año en que Argentina se volvió definitivamente casa
Si hubiera que elegir un año para explicar por qué la relación Hosen-Argentina adquirió una dimensión excepcional, probablemente sería 2009.
Campino viajó especialmente a Buenos Aires para trabajar sobre una nueva versión de “Uno, dos, ultraviolento”.
Pero no quería grabarla solo, quería que cantaran los argentinos.
Un grupo de aproximadamente 20 fanáticos participó de la grabación de los coros que terminarían formando parte de La Hermandad – En el principio fue el ruido, un disco especial para Argentina, que incluye ese cover y un video grabado en El Teatro.
Campino lo explicó de una manera que resume todo: para los Hosen, aquella canción era de los argentinos.
Ese mismo año hicieron dos recitales en Teatro Colegiales, volvieron a Rosario, tocaron en el Pepsi Music y protagonizaron uno de los episodios más recordados de su historia argentina.
El 4 de noviembre anunciaron casi sobre la hora un show gratuito en la Bond Street.
Un escenario improvisado. Un andamio. La calle. Miles de personas. Una banda alemana tocando en medio de Buenos Aires como si fuera un grupo del barrio.
Campino recordaría después aquel recital como uno de sus diez conciertos favoritos de toda su carrera.
Y todavía faltaba algo.
Los Hosen siguieron viaje, tocaron en Cipolletti y, al día siguiente, en Bariloche. Argentina ya no era Buenos Aires. Era también Rosario, Córdoba, la Patagonia, la costa, el interior. Un mapa cada vez más grande.
De Tucumán a Mendoza: la geografía de una amistad
La expansión continuó durante la década siguiente. En 2012 llegaron a Tucumán, Salta, Buenos Aires y Mar del Plata.
En Buenos Aires celebraron los 20 años del primer recital argentino.
El 11 de septiembre, exactamente dos décadas después de aquella primera noche de Halley, tocaron en Vorterix ante un público que agotó las entradas en pocas horas.
Cuatro días después hicieron el gran festejo en el Microestadio Malvinas Argentinas.
De aquel concierto salió Noches como estas – Die Toten Hosen Live in Buenos Aires, otro documento audiovisual dedicado específicamente a su relación con el público argentino.
Treinta canciones. Más de una hora y media de concierto con versiones en español y homenajes que ya no podían entenderse sin Argentina.
La banda había pasado de registrar sus recitales acá a construir producciones enteras alrededor de ellos.
El “Buenos Aires City Tour”
En 2015 los Hosen hicieron algo que difícilmente pueda pensarse como una gira convencional.
Durante varios días recorrieron Buenos Aires y tocaron en distintas salas: Uniclub, Vorterix, La Trastienda, Teatro Flores, Groove.
En el camino aparecieron Pil, Los Violadores de la Ley, Argies, Zona 84, Mamushkas y Ciro Pertusi, entre otros.
Y después hicieron otra de esas cosas que sólo podían ocurrir en esta relación. El 24 de mayo tocaron en plena calle, en San Telmo. Sin estadio. Sin gran escenario. Sin la distancia habitual entre una banda internacional y su público.
Campino había visto días antes una banda tocando Ramones en la feria. Se había sumado a cantar. Después los Hosen hicieron lo mismo.
El vínculo ya había llegado al punto en que una banda alemana podía anunciar un recital callejero en Buenos Aires y provocar una convocatoria masiva en cuestión de horas.

Poco después, Campino demostró –una vez más, como si hiciera falta-, que ese amor no es merchandising: se tatuó a Carlos Gardel y la frase “Mi Buenos Aires querido”.

25 años, más amigos y otra vez la calle
En 2017 los Hosen volvieron para celebrar los 25 años de aquella primera visita. Tocaron en Museum, el mismo lugar donde en 2000 se había caído el escenario. También fueron a La Plata y volvieron a Obras. En Vicente López hicieron otro concierto de living.
Asado, vino, músicos y fanáticos. Otra vez terminaron tocando también para quienes habían quedado afuera.
El patrón se repetía: Los Hosen podían tocar en estadios, pero nunca habían dejado de comportarse como una banda de amigos.

El Hosen Fest: Argentina como territorio propio
En 2018 llegó otra señal definitiva.
Ellos mismos organizaron el Hosen Fest. No un festival en Alemania con una banda argentina invitada. La grilla reunió a buena parte de los músicos que habían atravesado la historia de la banda: Attaque 77, Cadena Perpetua, Argies, Pilsen, Mal Pasar, Kraftklub.
Antes habían pasado por Mendoza, otra provincia que hasta entonces no formaba parte del recorrido habitual de los Hosen.
La banda alemana ya no venía simplemente a tocar. Estaba organizando una fiesta con su propia historia argentina.
Pil se fue, los Hosen volvieron.
En 2021 murió Piltrafa. Para los Hosen, la noticia tuvo un peso particular. No era solamente la muerte de una figura fundamental del punk argentino. Era la muerte de un amigo. El hombre que había ayudado a abrirles la puerta de Argentina. El compañero de escenarios. El afecto que había estado presente desde el comienzo.
Cuando los Hosen volvieron en 2022, Pil ya no estaba. Fue la primera gira argentina sin él. Y eso atravesó inevitablemente los recitales.
La gira se llamó “Aprendiendo Argentino – Lección 30: Somos locales otra vez”.
2 Minutos, Trueno y la nueva generación
En esa misma gira ocurrió otra escena que demuestra que la historia no había quedado congelada en el punk de los 90. Los Hosen se cruzaron con 2 Minutos y grabaron una versión de “Ya no sos igual”, con la participación de Trueno.
La canción atravesó generaciones.
El punk de Valentín Alsina, una banda alemana de impacto global y uno de los artistas más importantes de la nueva escena urbana argentina terminaron compartiendo una misma canción.
En los shows de 2022, Mosca subió al escenario para cantarla con ellos.
“Fiesta y Ruido”: Argentina convertida en disco
De aquella gira surgió otro documento.
En 2024 apareció Fiesta y Ruido – Die Toten Hosen Live in Argentinien.
A diferencia de los anteriores registros audiovisuales, esta vez la banda editó un álbum en vivo construido alrededor de Argentina.
El show/disco incluye “Más allá del bien y del mal”, “Uno, dos ultraviolento” y “Represión” de Los Violadores; “Iván fue un comunista” de Pilsen y “Ya no sos igual” de 2 Minutos.
También una versión especial de “Viva la Revolution” como homenaje a Pil.
No es menor. En una banda con una discografía de décadas, el disco en vivo argentino incluye canciones que no pertenecen originalmente a Die Toten Hosen.
Porque para ellos, a esta altura, esa frontera ya había dejado de tener demasiado sentido.
Argentina también viajó a Alemania
La relación nunca fue de una sola dirección.
Los Hosen llevaron músicos argentinos a Europa, compartieron escenarios con bandas de acá y ayudaron a tender puentes entre ambas escenas.
Argies, Los Violadores, Pilsen, 2 Minutos y otros nombres de la escena local quedaron incorporados a ese circuito. Y los alemanes hicieron lo mismo hacia este lado: trajeron a bandas y músicos de su propia escena, como Beatsteaks o Kraftklub. De hecho, está por estos días en Buenos Aires Erection, la banda paralela del baterista Vom Ritchie, que se está presentando en algunos shows de Cadena Perpetua.
Durante años se produjo un intercambio que fue mucho más profundo que el de una banda extranjera que contrata teloneros. Una red de amistades musicales.
Las canciones que quedaron en el medio
Quizás el mejor modo de medir una relación artística sea mirar qué canciones sobrevivieron al tiempo.
En el caso de los Hosen y Argentina, el repertorio común incluye:
- “Uno, dos, ultraviolento”, de Los Violadores.
- “Viva la Revolution”, vinculada a Pil y a Pilsen.
- “Más allá del bien y del mal”, de Los Violadores.
- “Iván fue un comunista”, de Pilsen.
- “Ya no sos igual”, de 2 Minutos.
- “Donde las águilas se atreven”, de Attaque 77
- “Mi Buenos Aires querido”, incorporada simbólicamente a la historia de la banda.
No son simplemente covers. Son marcas de una relación. Canciones alemanas que aprendieron argentinos. Canciones argentinas que aprendieron alemanes. Y una escena punk que durante décadas se negó a reconocer fronteras demasiado rígidas.
El archivo: todas las visitas, todos los lugares
La mejor forma de dimensionar esta historia es mirar el recorrido completo.
1992
11 de septiembre – Halley, Buenos Aires.
Primera visita de Die Toten Hosen a la Argentina. Pilsen y Gatos Sucios participaron de aquella jornada. Es el punto de partida de toda la historia.
13 de septiembre – Buenos Aires.
Segunda presentación de aquella primera visita.
1994
7 de octubre – Estadio Obras, Buenos Aires.
Pilsen e Insectos acompañaron a los Hosen.
1996
16 de marzo – Estadio Monumental, Buenos Aires.
Despedida de Ramones. Participaron Superuva, 2 Minutos, Attaque 77, Die Toten Hosen e Iggy Pop, antes del último show de los Ramones.
17 de marzo – Dr. Jekyll, Buenos Aires.
Stukas en Vuelo. Iggy Pop apareció como invitado.
1997
10 de mayo – La Rosa, Buenos Aires.
Una noche complicada, con incidentes y problemas para ingresar al recital.
11 de mayo – Morrison, Rosario.
Primer show de los Hosen fuera de Buenos Aires. Argies fue la banda soporte. Durante aquella visita comenzó a tomar forma “Pushed Again”.
2000
24 de marzo – Museum, Buenos Aires.
Expulsados. El escenario cedió pocos segundos después de comenzar el show.
25 de marzo – Museum, Buenos Aires.
Segundo concierto. El material fue filmado y posteriormente editado como En misión del Señor – Live in Buenos Aires.
2002
1 de noviembre – El Teatro, Buenos Aires.
2 de noviembre – El Teatro, Buenos Aires.
Dos shows agotados en plena crisis económica argentina.
2003
Octubre – Martínez.
Concierto de living para unas 50 personas.
18 de octubre – Luna Park, Buenos Aires.
Extremo 03 y Los Violadores. Pil Trafa compartió escenario con los Hosen.
Octubre – Quilmes Rock.
Die Toten Hosen participaron del festival junto a Attaque 77, Pappo, Kapanga, Massacre y Cabezones, entre otros.
2005
14 de octubre – Centro Cultural General Paz, Córdoba.
Bastarddos. Primera interpretación argentina de “Uno, dos, ultraviolento”.
15 de octubre – Pepsi Music, Buenos Aires.
Compartieron jornada con Las Pelotas.
18 de octubre – El Teatro, Buenos Aires.
Motosierra y Beatsteaks participaron de la jornada.
2009
24 de abril – Teatro Colegiales, Buenos Aires.
25 de abril – Teatro Colegiales, Buenos Aires.
Uno de los shows fue registrado y comercializado posteriormente.
31 de octubre – Galpón 11, Rosario.
Carmina Burana.
1 de noviembre – Pepsi Music, Buenos Aires.
Faith No More, Los Violadores y otras bandas compartieron la jornada.
4 de noviembre – Bond Street, Buenos Aires.
Show gratuito e improvisado en la calle.

6 de noviembre – Kimika Night Lab, Cipolletti.
Primera visita a la Patagonia.
7 de noviembre – Puerto Rock, Bariloche.
Los Calzones acompañaron a los Hosen.
2010
12 de febrero – Auditorio Sur, Temperley.
Argies, Diagonal 18 y Los Repelentes.
14 de febrero – Cosquín Rock.
Attaque 77, Carajo, Massacre, Bulldog y Todos Tus Muertos, entre otros.
2012
7 de septiembre – Robert Nesta, San Miguel de Tucumán.
8 de septiembre – Estación Mega, Salta.
11 de septiembre – Teatro Vorterix, Buenos Aires.
Exactamente 20 años después de la primera visita.
13 de septiembre – GAP, Mar del Plata.
15 de septiembre – Microestadio Malvinas Argentinas, Buenos Aires.
El concierto que luego sería editado como Noches como estas – Die Toten Hosen Live in Buenos Aires.
2015
15 de mayo – Uniclub, Buenos Aires.
16 de mayo – Teatro Vorterix, Buenos Aires.
19 de mayo – La Trastienda, Buenos Aires.
22 de mayo – Teatro Flores, Buenos Aires.
23 de mayo – Groove, Buenos Aires.
24 de mayo – San Telmo, Buenos Aires.
Show callejero gratuito.
2017
30 de septiembre – Museum, Buenos Aires.
Regreso al lugar del histórico escenario derrumbado.
4 de octubre – Teatro Ópera, La Plata.
7 de octubre – Estadio Obras, Buenos Aires.
Octubre – Vicente López.
Nuevo concierto de living.
2018
14 de noviembre – N8, Mendoza.
Primera visita a la provincia. Kraftklub y Cerebro de Mono.
17 de noviembre – Hosen Fest, Buenos Aires.
Attaque 77, Cadena Perpetua, Argies, Pilsen, Mal Pasar, Fútbol y Kraftklub, entre otros.
2022
21 de octubre – Estadio Obras, Buenos Aires.
Aliento de Perro.
22 de octubre – Estadio Obras, Buenos Aires.
25 de octubre – The Roxy, Buenos Aires.
26 de octubre – La Trastienda, Buenos Aires.
28 de octubre – Club Unión y Progreso, Tandil.
Fue la primera gira argentina después de la muerte de Pil Trafa.
2026: la despedida
2 de octubre – Roxy, CABA.
Tras la conferencia de prensa, improvisaron algunos temas con músicos locales
2 de octubre – Vorterix, Buenos Aires.
Show sorpresa de los “Los Tito de Once”, con 2 Minutos.
5 de octubre – Tandil.
Katarro Vandáliko y Feine Sahne Fischfilet.
7 de octubre – Rosario.
Zona 84 y Feine Sahne Fischfilet.
10 de octubre – Movistar Arena, Buenos Aires.
Cadena Perpetua y Feine Sahne Fischfilet.
La última fecha porteña. La última de todas.
Tres décadas, tres documentos
Hay otra manera de contar esta historia: mirar lo que los Hosen decidieron conservar.
En misión del Señor – Live in Buenos Aires, registrado en Museum en 2000 y editado en 2001.
Noches como estas – Die Toten Hosen Live in Buenos Aires, registrado en Malvinas Argentinas en 2012.
Fiesta y Ruido – Die Toten Hosen Live in Argentinien, nacido de la gira de 2022 y editado en 2024.
“Nuestra historia habría sido difícil sin Argentina”
Quizás sea difícil encontrar una forma más precisa de resumir todo esto. Argentina no fue una escala exótica dentro de la carrera de una banda alemana. No fue una plaza especialmente rentable. No fue un mercado conquistado por un hit. Fue otra cosa.
Fue el lugar donde una banda extranjera descubrió que podía ser adoptada por una escena que estaba a miles de kilómetros de su país. Fue donde encontró amigos que terminaron formando parte de su vida. Fue donde escribió canciones. Donde grabó discos. Donde encontró repertorio ajeno que terminó sintiendo propio.
Ejemplos cercanos pueden mencionarse con Megadeth o los Ramones, que también encontraron en la Argentina una pasión descomunal y una fidelidad que superó la de su propio país. Pero en el caso de Die Toten Hosen hay algo especialmente singular: el vínculo se elevó a niveles exclusivos y no quedó congelado en la nostalgia. Durante más de tres décadas se alimentó con visitas reiteradas, giras por distintas ciudades, encuentros con seguidores fuera de los escenarios y una relación sostenida con músicos locales. Los alemanes no solo encontraron acá un público fervoroso: construyeron amistades, compartieron escenarios y llevaron ese intercambio también a Alemania. Es difícil encontrar otro caso en el que una banda extranjera haya tejido durante tanto tiempo una relación tan cercana, cotidiana y recíproca con sus seguidores argentinos.
Treinta y cuatro años después, no parece fácil definir exactamente qué fue todo eso. Quizás alcanza con escuchar a Campino:
“La historia de Die Toten Hosen habría sido difícil si no nos hubiera pasado lo de Argentina.”
Ahora llega el último recital, pero una historia así no termina cuando se apagan las luces. Porque después de 34 años, los Hosen pueden despedirse de Argentina. Lo que ya no pueden hacer es dejar de ser un poco argentinos.

