Redacción Canal Abierto | Volvieron las listas negras. No están formalizadas a través de un ente como el COMFER, como ocurrió durante la última dictadura. Pero quienes trabajan en los espacios culturales del Gobierno nacional, saben que la política parafrasea al Indio Solari y Luca Prodan: mejor no hablar de ciertas cosas.
La situación fue difundida por el documentalista Goyo Anchou, quien en su perfil de Instagram contó lo que le sucedió cuando se dirigió con otro realizador para presentar una proyección a un espacio que, explicó, prefiere no mencionar para no exponer a quienes allí trabajan.
La persona del espacio, que trabaja en el lugar desde hace varias gestiones, le contó que hay temáticas a las que no se les puede dar lugar. «1. LGBT 2. FEMINISMOS 3. CRITICAS A LA DICTADURA 4. DEFENSAS DEL GOBIERNO PREVIO«, enumera Anchou en la publicación en su red social.
Y revela un quinto punto, que no es temático, sino que tiene nombre y apellido. Se trata de una de las figuras con las que el presidente Javier Milei mantuvo una de sus batallas mediáticas y a través de redes: la actriz y cantante Lali Espósito.
Los realizadores también tomaron conocimiento de que situaciones similares se dan en provincias cuyos mandatarios buscan hacer méritos frente al Gobierno nacional.
En diálogo con Canal Abierto, Anchou contó que en otros espacios estatales, como el Espacio de la Memoria Haroldo Conti que funciona en la ex ESMA y que depende del Poder Judicial, no ocurre esto y este tipo de temáticas han sido recepcionadas como siempre.
“La cultura es un sector al que el Gobierno le ha declarado la guerra desde el primer día. Y desde entonces, venimos planteando resistencia. Esto tiene su costo, porque uno ya conoce compañeres que se quedaron sin trabajo y tienen hambre”, advirtió.
El cineasta recordó “una publicación del periodista Franco Torchia en la que denunciaba que en la TV Pública y Radio Nacional se había bajado la línea de no dar lugar a contenidos vinculados a las diversidades y los feminismos. Enseguida recibió una respuesta de uno de los tuiteros del Gobierno que decía que esto era sólo el comienzo”.
La publicación de Anchou concluye palnteando dos consignas: “1. No llorar, no victimizarse. Pero sí hacerlo saber 2. Organizarse. Hay mucha gente, incluso votantes de este gobierno, que no van a quedarse quietos frente a lo que sucede”.
Anchou reforzó este segundo punto y planteó la necesidad de “armar ciclos de proyecciones con estas temáticas. Pero que no las haga un centro cultural independiente por las suyas, sino que sea coordinado, en red y en todo el país. Sería una manera de llamar la atención y que nadie se exponga a las represalias que después pueda tomar el Gobierno”.
“En mi campo, el cultural, que es uno de los más atacados, hay una necesidad urgente de generar movidas, articulaciones, situaciones de resistencia cultural, circuitos de espacios liberados, el famoso margen de esperanza que surge en los cataclismos es el que puede cambiar la historia. EN LA OSCURIDAD, HAGAMOS LUZ”, concluye el texto.