Redacción Canal Abierto | Organizaciones civiles, sociales y colectivos de familias convocan a un banderazo el domingo 1 de febrero en defensa del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), que le salva la vida a unos 7000 bebés recién nacidos que año a año nacen con esta patología.
Durante los primeros días del 2026, se supo que la cartera conducida por Mario Lugones no le renovaría el contrato a tres de los cardiólogos coordinadores, lo que provocó la renuncia de otros tres de los integrantes, quienes denunciaron el intento de desmantelamiento del programa, reclamo al que rápidamente se plegaron las familias que desde hace años luchan por la implementación y mejora del programa.
“Somos las familias. Estamos alertando. Somos las familias de niñas y niños con cardiopatías congénitas. Somos madres, padres y cuidadores que aprendimos palabras médicas que nunca quisimos aprender, que esperamos diagnósticos, traslados, cirugías, y que confiamos en un sistema de salud que, cuando funciona, salva vidas”, expresaron en un comunicado los organizadores del banderazo.
“Hoy hablamos –advirtieron- porque ese sistema está dejando de funcionar. El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, que garantizaba la detección, la derivación y el traslado de bebés con estas patologías, está siendo desmantelado es por eso que convocamos este 1ero de Febrero a un Banderazo Nacional en todo el país”.
“Cuando se trata de un corazón, esperar puede ser mortal”
Para entender la relevancia del Programa, algunas precisiones: la cardiopatía congénita es una malformación del corazón que se desarrolla en la etapa fetal y que afecta a 1 de cada 100 bebés. Según la Sociedad Argentina de Pediatría, se trata de la anomalía más común en recién nacidos y es la primera causa de muerte en el primer año de vida.
En la Argentina, según datos del ex Ministerio de Salud, nacen al año unos 7 mil niños y niñas con cardiopatías congénitas quienes, con un diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno, sobreviven y tienen una vida normal en un 95% de los casos. Para ser claros: esa supervivencia depende, en muchos casos, de la intervención en sus primeras horas de vida.
En ese marco, en 2023, se aprobó la Ley Integral de Atención del Paciente Cardiópata (27.713), que amplía el PNCC, que funcionaba desde 2008 a partir del impulso de las familias de pacientes.
¿En qué consiste el Programa? Antes de los despidos, tenía siete coordinadores que centralizaban las alertas de cada nuevo caso a través del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA), evaluaban su gravedad y organizaban su traslado a alguno de los centros especializados del país, de acuerdo a su complejidad, localización y disponibilidad.
A partir del avance normativo de 2023, el PNCC incluyó también el diagnóstico prenatal y equipó a los 15 centros de referencia nacionales, lo que lo volvió un programa modelo.
Sin embargo, como denunció Lucía Wajsman, una de las mamás impulsoras de la Ley de Cardiopatías Congénitas, en un posteo en las redes de la organización “Cardiocongénitas Argentina” para invitar al Banderazo, a partir del ajuste de Javier Milei y Mario Lugones comenzaron a surgir demoras y fallas que pueden ser mortales.
“Hoy hablamos porque el sistema que salva vidas está siendo vaciado. En Argentina, más de 7.000 bebés nacen cada año con cardiopatías. La mitad necesita una cirugía para vivir. El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) garantizó durante 15 años diagnósticos, derivaciones y traslados a tiempo. Hoy, tras el ajuste del Ministerio de Salud, no hay cardiólogos a cargo, no hay alertas y hay bebés esperando. Cuando se trata de un corazón, esperar puede ser mortal”, advirtió.
Y añadió: “el PNCC existe por ley. No pueden cerrarlo, pero lo están desmantelando”.

