Redacción Canal Abierto | En el marco del Paro Feminista que se convoca a nivel global por el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las asambleas preparatorias que en Buenos Aires iniciaron a mediados de febrero, en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), definieron movilizar el próximo lunes 9 de marzo y presentar un documento en unidad. En CABA, la convocatoria es a las 16.30, de Congreso a Plaza de Mayo y habrá réplicas en todo el país.
También habrá otras actividades previas. Entre ellas, el domingo 8 habrá una mateada en Parque Centenario “para discutir la relación entre la reforma laboral, los cuidados y el endeudamiento para vivir”.
Las asambleas organizativa impulsadas por el Bloque Sindical (integrado por las tres centrales) fueron multitudinarios, con más de 300 compañeras provenientes de los más diversos sectores: jubiladas, textiles, personas con discapacidad, del colectivo travesti-trans, entre otras. “El objetivo era poder convocar a compañeras que no están organizadas en las centrales pero que tienen mucho para decir”, destacó Leonor Cruz, secretaria de Género de la CTA Autónoma, en comunicación con Canal Abierto.

La saga de reuniones, que continuaron el 21 de febrero en ATE Nacional y culminaron el 3 de marzo en ATE Capital, tuvieron como telón de fondo las sesiones extraordinarias en el Congreso en las que el que el Gobierno de Javier Milei logró avanzar, a fuerza de represión en las calles, con una nueva batería de políticas regresivas y a favor de la élite económica extractivista.
Entre ellas, la aprobación de la reforma laboral y la baja de la edad de punibilidad, y la media sanción a la reforma a la Ley de Glaciares, para habilitar la megaminería sobre esas reservas estratégicas de agua dulce.
Asimismo, coincidieron con el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y el asesinato de unas 180 niñas en un bombardeo contra una escuela en Minab, al sur de la república islámica. Todo esto, a menos de dos meses de la invasión a Venezuela para hacerse de su petróleo. En ese marco, una de las consignas llamó a “unir las luchas contra el saqueo”.
Como subraya Leonor Cruz, por todas esas razones, “este no es cualquier 8M”. “Vamos a un 8M con nuevos derechos que se nos ha quitado, con un país sumergido en la pobreza y en la precarización y con un país sin empleo, en el que cada vez cierren más y más empresas”.
En ese contexto, “una de las consignas fundamentales de nuestro Bloque Sindical es ‘organizar la rabia y transformarla en rebelión feminista y transfeminista’”. “Necesitamos salir a denunciar al Gobierno y sus cómplices, y ser contundentes para salir a dar los debates que necesitamos. Pero no es solo el 9, sino es qué pasa después de 9”.
“El movimiento –planteó- tiene que llevar una agenda que sea federal y que pueda poner un poco de esperanza en nuestro pueblo. Este Gobierno es un gobierno cruel que viene a arrasar con todo, pero tenemos que dejar un mensaje contundente en las calles de que no estamos arrodilladas, ni estamos desesperanzadas, ni estamos sumisas”.
“El movimiento no habla de una realidad que le es ajena. El movimiento habla de una realidad que nos pasa cotidianamente. Sabemos que hay una Argentina que se nos está diluyendo, que hoy a nuestros pibes los van a meter preso a los 12 años, que la muerte campea nuestros barrios, que la droga se lleva a nuestros pibes y pibas, pero necesitamos poner la contundencia de la alegría y la esperanza en la agenda federal del movimiento. Y convocar a la rebeldía”, destacó.
Asamblea de rotas
“¿Cómo recomponer la rotura del tejido social sin escuchar los conflictos que estallan en los barrios y las zonas de trabajo?”. Con esa pregunta, luego de la última reunión organizativa previa al 9M, las trabajadoras sexuales organizadas en AMMAR invitaron a una “asamblea de rotas”, que se llevó adelante ayer en Pavón y Salta, a tres cuadras de la Estación de Constitución.
“Esta asamblea se llama de ‘las rotas’ porque el tejido social está roto. Porque los conflictos de los barrios nos estallan todo el tiempo. Porque estamos agotadas: ya no tenemos ni recursos económicos para pagarle una medicamentos a una compañera”, contaba Georgina Orellano mientras, a la vuelta, el hotel en el que viven algunas integrantes del sindicato se enfrentaba a una amenaza de desalojo.
Yokhary Márquez, responsable de Acción Social de AMMAR, se acercó al micrófono para dar cuenta de lo que estaba pasando: “Esto es lo que pasa todos los días en Constitución, acá ya ser travesti es un delito. No podemos estar tranquilas, no tenemos estabilidad. Ahora estamos con miedo a quedarnos sin hogar. No naturalicemos los desalojos”, pidió.
Otra compañera se sumó para contar el drama del acceso a la vivienda para las compañeras trans/travestis trabajadoras sexuales, en su mayoría migrantes. Aprovechándose de su situación de precariedad laboral y pobreza, los dueños de los hoteles les cobran lo que quieren y aumentan las tarifas a discreción. “Hoy una pieza les cuesta alrededor de 50.000 por día”, señaló.

Con una decena de agentes de la brigada de la Policía de la Ciudad parados de forma intimidatoria en la vereda de enfrente, las trabajadoras también denunciaron la violencia institucional que padecen a diario: “Ahora mismo, cuando venía para la Asamblea y bien me bajé del taxi me requisaron”, contó una de ellas.
También hablaron de sus conflictos cotidianos, como lo que que surgen por los horarios y las zonas de trabajo, y contaron cómo se organizan para resolverlos desde la solidaridad, “y no mandándole el patrullero a una compañera”.
“Nosotras acá no podemos aguantar hasta las elecciones. No existe la discusión si es Axel o Cristina porque llegamos muertas”, lanzó Orellano. Por eso, “las invitamos a sincerarnos: la única manera de hacer política es a través de la confianza y del afecto. Por lo menos así lo entendemos nosotras las trabajadoras sexuales. Nosotras nunca las vamos a cagar”.

Y dirigiéndose a las decenas de trabajadoras sexuales presentes en la asamblea, preguntó: “Digan si alguna vez las cagamos”. “A ella –señaló- la sacamos pagando una fianza, a pesar que había dicho que las compañeras trans se tenían que ir de Constitución. Y está libre, sentado acá toda bella en esta asamblea”, dijo entre risas.
De la Asamblea también participaron Leonor Cruz y Yamile Socolovsky, secretarias de Género de la CTA Autónoma y de los Trabajadores. Asimismo, participaron referentes de organizaciones como Yo No Fui (privadas de su libertad) o No tan distintes (situación de calle); y militantes del barrio como los del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) y el Bachillerato Paulo Freire, entre otras.
Portada: Asamblea en ATE Nacional (21 de febrero)

