Redacción Canal Abierto | Claudia Ovejero tenía 41 años. Anoche, mientras tomaba mate en la vereda de su casa en el barrio porteño de La Boca, recibió un disparo en el rostro y murió camino al hospital. Los vecinos aseguran que el impacto ocurrió cerca de las 22.30, cuando la Policía Bonaerense ingresó al barrio a los tiros, persiguiendo a dos personas que habían robado un auto en Lanús.

Su vecina, Susana Bordón, también resultó herida y se encuentra internada en el Hospital Argerich con un disparo por encima de la clavícula que pasó cerca de una arteria.


Luciano Álvarez: “Cuando pedimos que se tranquilizaran, empezaron a reprimir al barrio”

La persecución comenzó en Lanús, territorio bonaerense, y continuó hasta cruzar el Puente Nicolás Avellaneda que conecta a la Provincia con la Ciudad de Buenos Aires. “Ayer a la noche estábamos disponiéndonos a descansar y arrancó una balacera de un móvil de la Policía Bonaerense que venía persiguiendo a un auto robado”, explica Luciano Álvarez, vocero del vecindario y coordinador de la Cooperativa de Vivienda Los Pibes, que se encuentra a 50 metros de donde ocurrieron los disparos. “Los que venían disparando eran de la Policía Bonaerense, cruzaron de distrito al barrio de La Boca donde hirieron de muerte a estas dos familias y ahí, cuando pedimos que se tranquilizara la situación, la Policía Bonaerense, más la Policía Metropolitana, más la Policía de la Ciudad, todas juntas reprimieron al barrio tirando balas de goma, tirando balas de plomo”, precisó Álvarez.

Álvarez describe que, cuando los vecinos notaron que Claudia y Susana estaban heridas, reaccionaron “exigiéndole a la Policía que deje de reprimir, que deje de tirar tiros a la gente” y que “en vez de aflojar la represión, por el contrario, reanudaron la represión con todo, disparando contra toda la gente que estaba en la zona tratando de resguardar a sus hijos y a la gente que estaba en la vereda, porque a las 10.30 de la noche en La Boca es un horario donde la gente está tomando mate en la vereda, es un horario hábil”.

Como consecuencia, hay por lo menos otros dos vecinos heridos con perdigonazos en las piernas de balas de goma. La zona quedó regada de casquillos servidos de bala 9 milímetros, el arma reglamentaria de la fuerza policial.

 

Un muerto cada 25 horas

Según un informe que la Coordinadora contra la represión policial e institucional (Correpi) difundió en diciembre último, el Estado –encarnado en sus fuerzas represivas- mata a una persona cada 25 horas.

“Desde que asumió este gobierno hay un muerto cada 25 horas, es un récord que no tuvo ninguno de los gobiernos desde el regreso de la democracia en 1983“, puntualizó María del Carmen Verdú, titular de la organización.

La represión y el gatillo fácil no son novedad en el barrio de La Boca. A sólo cinco cuadras del tiroteo de anoche y hace sólo quince meses, Lucas Cabello, de 20 años, recibió tres tiros a quemarropa de un efectivo de la Policía Metropolitana, Raúl Ayala, con quien acababa de discutir. Lucas estaba entrando a su casa de vuelta de la panadería. Sobrevivió, pero ya no puede caminar.

En consonancia, el informe anual de Correpi arrojó otro dato doloroso: la mitad de las víctimas de gatillo fácil son jóvenes. Además, un quinto de los femicidios es cometido por integrantes de las fuerzas represivas.


Luciano Álvarez: “Vimos a los patrulleros disparando a mansalva”

Al cierre de esta nota, el informe de balística no determinó la procedencia de la bala que mató a Claudia. Pero el relato de Álvarez es contundente: “El único peritaje que nosotros vimos hasta ahora lo realizó la misma Policía Metropolitana que es una de las que estuvo en la represión. Qué certeza va a tener ese peritaje donde son jueces y parte es difícil de saber. Nosotros lo que vimos fue a los patrulleros de la Ciudad y la Provincia disparando a mansalva, una cacería salvaje primero a los delincuentes y después contra todos los vecinos que estaban en la zona”.

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