Por Juliana Godoy | Jenny Luján, integrante de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) e integrante de la Asamblea de Chilecito, La Rioja, dialogó con Canal Abierto y dejó en claro, entre otras cosas, que el pueblo está “viviendo una profundización del modelo extractivista que no sólo se da de la mano de la minería, sino también de la extranjerización de la tierra, la pérdida de soberanía y la entrega de nuestros bienes comunes”.

 

-Si bien el modelo extractivista en nuestro país no es nuevo, ¿Cómo lo caracterizás durante este gobierno?

-Nosotros desde la UAC venimos discutiendo mucho esto. Para nosotros este gobierno vino a profundizar el modelo extractivista. Es un gobierno que gobierna para los grandes empresarios. Una de sus primeras acciones fue quitarles las retenciones a las mineras, y eso ya pinta cuáles son sus lineamientos políticos. Acá en La Rioja, en épocas de campaña electoral, Cambiemos sumó a sus filas a gente que militaba en las asambleas anti mineras, incluso a un chileciteño en particular bastante aceptado por la comunidad, que es Julio Martínez, actual Ministro de Defensa de la Nación. Martínez, si bien no pertenecía a la organización, se pegó mucho a un sector de las Asambleas de Famatima y Chilecito, desde donde incluso salieron candidatos que integraron la lista de Cambiemos. En su discurso de campaña habló de no tocar los cerros, de no avanzar con la política minera que venía de gobiernos anteriores, y eso confundió bastante. Y hubo mucha gente que le creyó y votó a Cambiemos. Más allá de lo que ocurre en nuestra provincia, el análisis que nosotros hacemos a nivel nacional es que estamos viviendo una profundización del modelo extractivista que no sólo se da de la mano de la minería, sino también de la extranjerización de la tierra, la pérdida de soberanía y la entrega de nuestros recursos naturales, como les llaman ellos, pero que para nosotros se tratan de bienes comunes

-¿Cómo recibieron en el movimiento de asambleas la eliminación de las retenciones a la industria minera?

-No nos sorprendió, porque quienes estamos en las asambleas ya veníamos denunciando desde la época de elecciones que Macri y compañía tenían intereses empresariales, específicamente mineros. Pero sí salimos inmediatamente a repudiar, denunciar y a tratar de socializar toda esta información con los vecinos, porque también pasa que los medios de comunicación están absolutamente cooptados por los gobiernos nacionales y provinciales. No están informando, todo lo contrario, parece ser que hay toda una sintonía para tapar todas esas problemáticas y mostrar los supuestos logros de este gobierno

-A partir del caso de Julio Martínez. ¿Cómo es el vínculo del gobierno con los movimientos sociales?

-La política macrista viene llevando adelante acciones para neutralizar a los movimientos sociales y criminalizar la protesta. Es un avance muy preocupante. Nosotros estamos a la par no sólo denunciando, sino también trabajando en algunas estrategias para continuar con las luchas, para seguir en los territorios dando batalla. En estos momentos tenemos compañeros de todo el país que viven una situación de militarización de sus territorios. Esto viene acompañando de un gran espionaje sobre todos los que estamos en estos espacios, a través de las redes sociales y los teléfonos. Sentimos una gran desprotección, sabemos que no hay independencia de Poderes, denunciar en la Justicia es inútil, a pesar de que lo seguimos haciendo semana a semana en todos los territorios

-¿Cuál es la relación del gobierno con la sociedad alrededor de la minería?

-Hay muchísimos compañeros y compañeras que cada día pierden sus fuentes de trabajo, porque cierran fábricas y pequeños y medianos emprendimientos, porque las economías locales y regionales están devastadas. Esto es una estrategia que tiene el gobierno para luego ofrecer la minería como una solución mágica que nos va a sacar de la pobreza. Sabemos que esa estrategia la tienen en todo el mundo, y que también la hacían los gobiernos anteriores. Acá en Chilecito apareció una fundación que se llama Argentinitos, que está encuestando sobre todo al sector de los jóvenes sobre posibilidades laborales, y en esa encuesta figura la minería como una de las alternativas, argumentando que ofrece muy buenos sueldos, estabilidad laboral, formación y capacitación permanente en los puestos de trabajo. Eso suena muy seductor en este momento, cuando tenemos un alto porcentaje de jóvenes en nuestras comunidades que no consiguen trabajo ni están estudiando porque no tienen posibilidades. El panorama no es bueno, el post neoliberalismo que nos atraviesa saquea no sólo las montañas y los minerales, sino que nos saquea también el acceso a la Justicia, a la educación pública de calidad, al trabajo digno, la salud. Nos saquea hasta nuestros sueños y proyectos de vida. Yo soy docente y es muy triste conversar con los chicos y sentir que están con muchísimas dificultades para generar un proyecto, porque no saben para donde agarrar

-Cuando el ministro Bergman visitó Jachal y se reunió con los vecinos dijo que habría minería y control para cuidar la vida y el ambiente. ¿Es compatible la actividad minera con la posibilidad de una vida sustentable?

-No, para nada. Ni siquiera hace falta que nosotros lo digamos. Las pruebas están en los once derrames que lleva Veladero en los nacientes de los ríos que atraviesan toda la provincia de San Juan y el resto del territorio hasta llegar hasta el atlántico. El gobierno siempre tuvo el discurso de hacer minería responsable y de que se van a profundizar los controles. Veladero tiene una impunidad pornográfica, porque con todos los derrames que tuvo, las negaciones y las violaciones a todas las leyes ambientales, penales y demás, sigue siendo protegida por el gobierno de San Juan y el gobierno nacional. El ministro Bergman estuvo acá y en todas las provincias mineras. Así como fue a Jachal a reunirse con los compañeros que aceptaron ese encuentro, vino a La Rioja y nosotros no aceptamos ninguna reunión. No tenemos que reunirnos con él para escuchar sus mentiras. Justamente en la provincia de La Rioja le mojó la oreja a Julio Martínez diciéndole que ya no estaba en campaña, que ya era hora de dejar de usar esa banderita de que el Famatima no se toca, que el agua no se toca, que ahora era parte del gobierno de Cambiemos y debía aceptar las reglas de juego. Nosotros denunciamos que aquellos que hablan en nombre de las asambleas desde adentro del espacio de Cambiemos, no son la voz de las Asambleas, sino de un partido político. Por otro lado, a quienes dicen defender el medio ambiente, defender el cerro, defender el Famatima, defender el agua, les estamos exigiendo que renuncien a sus cargos porque no es coherente que ocupen lugares de funcionarios en este gobierno que tiene una línea muy fuerte en el desarrollo de la minería en todo el país. Para nosotros no hay posibilidad alguna de que pueda convivir el desarrollo de las comunidades, de la agricultura y del turismo donde hay minería. Lo venimos diciendo hace diez años. Incluso lo dice el informe de impacto ambiental de Barrick Gold, acá en el cerro Famatima. En esos informes ellos mismos reconocen que es incompatible el desarrollo de la agricultura y el turismo con la mega minería. Por supuesto que cuando lo denunciamos empezaron a sacar ese párrafo, pero nosotros lo tenemos. Si hay una cuestión acá que es real, es que no hay pueblo en el mundo, ni siquiera en los países desarrollados, que haya crecido humanamente teniendo actividad minera. Y no hablamos de un crecimiento económico como habla el capitalismo. Todos aquellos pueblos en donde hubo minería, quedaron destrozados

-¿Cómo siguen adelante si el panorama es tan desalentador?

-Si nosotros seguimos es porque estamos absolutamente convencidos de que se puede, y cuando nosotros (las comunidades, los de abajo, los nadies como dice Galeano) nos empoderamos y tomamos conciencia que depende de nosotros, es posible. Acá en La Rioja logramos echar cinco emprendimientos mineros. Sabemos que no se van definitivamente, que están esperando que bajemos la guardia para volver, pero lo que sí podemos asegurar es que cuando la lucha se hace genuinamente, por la defensa de nuestras comunidades, de los bienes comunes, de la calidad de vida de nuestros territorios, se puede y se hace con alegría. Estamos absolutamente convencidos de que va a llegar ese momento en que le vamos a torcer el brazo a este modelo del capitalismo que nos ha transformado a todos en mercancía.

Lo más maravilloso es que acá, estemos o no estemos en las Asambleas importa muy poco, porque ya son los pueblos: todos saben que ese cerro no es un cerro más, es nuestra identidad que nos define a todos los que vivimos alrededor del cerro. Es el lugar donde pisan nuestros pies. Y nuestra cabeza piensa donde nuestros pies pisan, como dice Freire. Siempre tratamos de dar ese mensaje esperanzador porque si nos hubiésemos resignado ante esta situación, tendríamos que dejar de luchar y cruzarnos de brazos. Todo lo contrario: estamos absolutamente convencidos de que somos como el amaranto, estamos contaminando el país de resistencia y cada vez somos más, aunque no parezca, aunque se abran quinientos frentes de lucha y pensemos que nos faltan manos y pies, cara y boca para enfrentarlos. La cosa va a cambiar de abajo para arriba y no al revés.

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