Redacción Canal Abierto | Hace pocos días, la Cámara de Diputados salteña se disponía a tratar el proyecto de Declaración que asentara la solidaridad de los funcionarios con los trabajadores del Ingenio El Tabacal cuyo sindicato está siendo perseguido. “Él se presentó junto con algunos gerentes del ingenio para hacer lobby. Luego los diputados tuvieron una reunión con nosotros, y a la noche, cuando la Cámara se iba a reunir, volvieron para seguir operando y lograron que no se tratara el proyecto”.

El relato es de Enrique Wandschneider, abogado del Sindicato de Trabajadores del Azúcar del Ingenio San Martín del Tabacal, de Salta. Y cuando se refiere a “él” habla de Horacio Aguilar, un personaje oscuro, amigo del  gobernador Juan Manual Urtubey y ex defensor de Pedro Blaquier, que funciona como operador judicial de la multinacional Seaboard Corporation, dueña del ingenio -uno de los tres más grandes del país- desde 1996.

Aguilar lidera la avanzada de la empresa contra el sindicato a través de tres estrategias judiciales. Por un lado, quitarle la tutela sindical a los integrantes de la comisión directiva –Simón Tolaba, Adolfo Molina y Claudio Colque-  y a su secretario general, Martín Olivera, para poder despedirlos.

Por el otro, demandarlos penalmente bajo los cargos de “amenazas” y “usurpación y violación de domicilio” por “hacer asambleas de trabajadores dentro de la fábrica”, relata Wandschneider. Y, finalmente, una denuncia en el plano civil. “Nos citaron a una audiencia de mediación previo a un juicio por daños y perjuicios, aduciendo que el paro en el ingenio (de agosto pasado) les ha causado daños económicos y los compañeros deben responder con su patrimonio”, agrega el abogado. Claro que este planteo se da de bruces contra el derecho a huelga, que el empresariado nacional –avalado por la política oficial- está dispuesto a llevarse puesto.

“La embestida judicial contra el sindicato es completa. Está el tema sindical, el tema penal y el tema civil, directamente apuntado a embargarle el sueldo a los compañeros. Esto es un tubo de ensayo: si prospera, si sale bien, hay una tendencia para todo el país porque genera antecedentes”, afirma Wandschneider, representante del sindicato junto a David Leiva.

Aguilar fue abogado de Blaquier -propietario del Ingenio Ledesma- cuando lo juzgaron por colaborar con la dictadura en la causa del “apagón de Ledesma” en 1976, una serie de cortes del suministro eléctrico causados intencionalmente para secuestrar en la oscuridad reinante a 400 personas. Fue Aguilar quien consiguió que le dictaran a Blaquier la falta de mérito.

También es un hombre cercano a Urtubey, cuya relación “se remonta a los años que compartieron departamento en Buenos Aires, cuando estudiaban abogacía a fines de la década del 80 y principios de los 90”, según consigna el sitio Cuarto Poder Salta.

 

El viejo truco

Desde que Olivera asumió la conducción del sindicato, en 2008, la multinacional que maneja el ingenio intentó desarticular la organización obrera ejecutando sanciones sistemáticas, discriminaciones, y persecuciones judiciales. El informe que la CTA-A presentó a fines del año pasado, Condiciones de trabajo y violación de los derechos fundamentales en el sector azucarero, sostiene que, entre  2004 y 2010, el  salario percibido por los trabajadores del azúcar de Jujuy y Salta era en promedio un 3,4% inferior al de sus pares tucumanos. Pero la relación se invirtió a partir de 2011. Desde entonces, los acuerdos salariales negociados por los trabajadores de Salta y Jujuy son “significativamente superiores” a los de los trabajadores del azúcar en Tucumán. En 2016, el salario estuvo “entre un 11% y un 16%” arriba. Eso explica, casi sin más detalles, el porqué de la obsesión patronal con desmembrar la conducción sindical.

Los trabajadores de Orán, la localidad del norte salteño donde se emplaza El Tabacal, anticipan que la maniobra judicial podría ser una forma de dilatar las paritarias que deberían comenzar a fines de este mes, cuando concluyan las negociaciones entre ingenios y gremios tucumanos, que le pondrán –como viene ocurriendo- un techo bajo a la discusión.

La estrategia de exclusión sindical a los dirigentes para habilitar su despido ya fue desplegada en otra corporación por uno de los CEO del ingenio. Juan Carlos Amura, director de Recursos Humanos y Relaciones Institucionales de la compañía, llegó a Orán después de protagonizar la batalla frustrada de Kraft, la empresa de capitales estadounidenses que en su intento por despedir trabajadores generó una huelga que devino en la toma de la planta como forma de resistencia.