Por Violeta Moraga | La posibilidad de que se instale en la provincia de Río Negro una central nuclear y todo el circuito de muerte que ello acarrea despertó rápidamente el rechazo de los pueblos. Los titulares de diarios corroboran hoy lo que se anticipaba con preocupación mientras circulaba la foto sonriente del Gobernador Weretilneck con el presidente Mauricio Macri: “Weretilneck confirmó desde China que Río Negro tendrá una planta nuclear”. El avance del acuerdo comercial con China para la construcción de dos centrales nucleares, ya había sido rubricado por Cristina Kirchner en 2015. Desde la CTA Autónoma local se lanzó un petitorio popular y se preparan fuertes movilizaciones.

La Patagonia no va a ser una zona de sacrificio. Organizaciones populares, asambleas de vecinos, ambientalistas, trabajadores organizados, lo tienen muy en claro y expresan: no a la central nuclear. Los resortes se activaron rápidamente y dieron cuenta de la larga trayectoria de luchas de los pueblos contra estos proyectos de muerte.

Sin embargo, desde el otro lado del mundo, no tienen pruritos en afirmar que desde enero del 2020 comenzará la construcción de la quinta central nuclear argentina, la cual estará en territorio rionegrino. Invertirán para ello 8.000.000.000 de dólares. “Es una noticia sumamente importante”, dice Weretilneck, quizás con una mueca apenas en su cara mientras anuncia que hay ocho lugares posibles de emplazamiento en Río Negro. Uno de los que más ha resonado en el último tiempo es la ciudad de Sierra Grande, intención avalada por el Gobierno Provincial y vista con buenos ojos por el Municipal.

Desde la CTA Autónoma de Río Negro se emitió rápidamente un comunicado en rechazo de tal decisión y, paralelamente, ante la posibilidad real que esto suceda demandó que desde la provincia se instrumente una consulta popular vinculante para ello: “En el mundo, después del desastre que significó Fukushima, las naciones apuntan a desmantelar las centrales nucleares, a excepción de China que quiere incrementarlas. Ahora bien, la planta que Macri y Weretilneck quieren imponernos a todos los rionegrinos se financiará con capital chino ¿Además del millonario negocio que significará para unas pocas manos, que otros objetivos se ocultan detrás de ello?”, cuestionó el secretario general de la CTA Autónoma de Río Negro, Rodolfo Aguiar.

Y completó: “La energía nuclear es muy riesgosa, muy sucia y contaminante, y la que menos manos de obra ofrece. Los rionegrinos no debemos dejarnos engañar porque nos prometan una inversión millonario o un puñado de puestos de trabajo. Estos gobernantes quieren seguir saqueando nuestros recursos naturales, nuestros bienes comunes y dejarnos desierto, contaminación y ahora también nos quieren convertir en el basurero nuclear del mundo”.

Alarma nuclear

La información se replica en los medios en un discurso de mantra bien aprendido: la construcción de la planta llevará cinco años y empleará a 4000 personas. Una vez en funcionamiento, requerirá el trabajo 800 empleados y esto, dice el Gobernador, “va a desarrollar la zona: hospitales, escuelas, rutas, comercios”. También dice que la energía nuclear “ya no está asociada a cuestiones militares”. Y va por más: señala que “reduce el impacto ambiental”. No hay mucho para agregar, basta la historia, el registro indeleble.

Justamente se cumplen este junio 20 años de multitudinaria marcha de más de 4 mil personas que recorrieron 450 kilómetros de ripio para llegar a Gastre, Chubut,  y dar la estocada de muerte al proyecto del basurero nuclear del gobierno de Carlos Menem, que desconociendo la constitución provincial, pretendía imponer el primer repositorio de residuos radioactivos de alta actividad del planeta. La lucha triunfo y esto perdura en la memoria. También las razones de por qué no a estos proyectos.

“Pretender instalar esto es no conocer el territorio. Después de lo que pasó en Gastre venir acá y tirar eso es no entender la reacción que puede tener la población”, dice Sergio Vázquez, de la Organización Ecologista Piuke de Bariloche. “Lo de la Central Nuclear creemos que está relacionado otra cosa que está sucediendo que es la minería del Uranio: necesitas ese insumo para que esa central funcione y hay un proyecto en Valcheta y otro en el Cerro Solo y los dos quedarían en línea cercana con la Central Nuclear. Con lo cual, implicaría activar la minería del uranio en la Patagonia, que actualmente no hay y no podemos desconocer un probable accidente: Fukushima era el gran ejemplo nuclear y falló y es un problema que sigue estando y cada vez es peor: se sigue contaminando el mar y siguen sin poder desactivar esa bomba de tiempo”. Se suma a esto los residuos que generan ese tipo de proyectos: “El plan nuclear en general es un peligro, porque en todo el circuito el uranio es peligroso y puede generar muchísimos problemas. Queremos que quede claro: acá no la van a poder hacer”.

Como militante del Movimiento Antinuclear de Chubut, incorporado también a la Unión de Asambleas Patagónicas (UAP), Pablo Lada recuerda los largos años de lucha, que se remontan a Gastre y el no al basurero nuclear. “Es un tema que hemos tocado toda la vida y  nos preocupa muchísimo y en las asambleas también ha saltado la alarma”, dice.  Y los motivos son varios, teniendo en cuenta lo que significa la energía nuclear así como la clara sospecha de que está atado a grandes proyectos extractivistas. Porque la pregunta que muchos se hacen por estas horas es ¿Una central nuclear en la Patagonia?

“Si uno piensa en el Gobierno Río Negro ha sido la vedette de Macri, que lo anduvo paseando (a Weretilneck) y sentándolo al lado del Rey de España: nuestros territorios se ofrecen como botín minero”, dice Lada. Y queda aún la cuestión fundamental sobre la central nuclear, que significa hipotecar la Patagonia de por vida.

“Es hipotecar a las generaciones futuras por algo que es un sinsentido energético. Hoy  la energía nuclear es el pasado, hay una revolución de renovables, muchos países que están con los ojos bien abiertos, después de Fukushima y están repensando muy seriamente el camino nuclear”, agrega Lada. Y es que al contrario de lo que se informa como espejitos de colores, varios países están abandonando este camino, caso de Alemania, Suecia, Italia, Bélgica. Asimismo Austria, Holanda, Polonia y España promulgaron leyes que paralizaron la construcción de nuevos reactores nucleares. Nueva Zelanda no los utiliza desde 1984.

A contramano, por estos lados se aplaude el abismo al que empuja este proyecto, el quinto de un plan nuclear que comenzó con la dictadura. “Cuando se fusiona el átomo se crean elementos radioactivos que perduraran por milenios y que no estaban en el estado natural, los crea el hombre. Alguien se va a tener que hacer cargo dentro de 10, 500 o mil años de esto”, agrega Lada.  Porque lo cierto es que la radiación de los desechos nucleares dejan una huella imborrable ya que permanecen activos. “Esa es la condena que estamos dejando a cualquier ser vivo por un poco de energía”. Y esto, mientras podrían desarrollarse los renovables: Hoy se considera que Chubut tiene el potencial más grande del planeta en cuanto a la energía eólica. Hay un molino que llega a entregar 8 megavatios, significa la electricidad para 6 mil familias en un año, con un molino. Y se piensa en una central nuclear, que además se pretende instalar a 80 kilómetros de la península de Valdez, Patrimonio de la Humanidad. “Una central nuclear es como una bomba atómica en cámara lenta, controlada. Para hacer una bomba necesitas uranio muy enriquecido, el Gobierno anterior pretendió abrir en Rio Negro una planta enriquecedora de uranio que fue vetada. Ahora lo enriquecerán en otro lado, pero la posibilidad está latente”.

Contrario a las buenas nuevas que pretende dar el Gobernador, Vázquez señala que en realidad el plan es llevarse los bienes comunes.  “Muchas de esa energía se la va a llevar la minería. Sierra Grande está en línea directa de los grandes proyectos mineros, que  necesitan mucha energía. Está conectado además con las megas represas, como la que quieren hacer en Santa Cruz, generalmente es muy poco lo que va para los domicilios. Tampoco va a ser para la producción industrial: va para el modelo extractivo, para las mineras, las petroleras, que el único objetivo es extraer y llevar. No hay cadena de valor ni generación de empleo. El beneficio para la población es nulo”.

Queda la voz del los miles que ya salen a decir que no. “Acá hubo un pueblo que luchó contra el primer basurero nuclear del mundo y ganó”, dice Lada. Y afirma: “las asambleas están al pie del cañón. Vamos a defender con uñas y dientes este rechazo a una central nuclear y a hipotecar el futuro”.

Una gesta que debe ser abrazada por miles

Lo cierto es que las centrales nucleares no tienen nada que ve con el modelo de país que necesitan los pueblos. Como señalara la CTA Río Negro, las centrales nucleares han demostrado en el mundo ser un fracaso económico, tecnológico, medioambiental y social.

“Causaron innumerables problemas a la salud pública y al medioambiente. Los residuos radiactivos no se pueden eliminar, además de contribuir con proliferación de armas nucleares. Algo que, con la corrupción instaurada en el país, es más que probable que suceda. Los riesgos no concluyen en la posibilidad de fallas o problemas de sistemas, fugas o demás. También son un blanco permanente de ataques terroristas”, expresa el comunicado. Y se detalla cómo las centrales se instalan cerca de fuentes de agua, “no sólo porque necesitan el fluido para refrigerar sus sistemas, sino para verter además los residuos en los cursos de agua. Cuando instalen una planta nuclear en la provincia, los gobiernos habrán decretado la muerte del ecosistema y de los pueblos”.

Es por esto que se están instalando mesas permanentes de recepción de firmas contra el proyecto. Los vecinos pueden acercarse a los sindicatos de base de la CTA para firmar y también para buscar planillas. “La defensa del medioambiente es una lucha de todos y todas”, manifestó por su parte Manuel Hermida, secretario adjunto de la CTA Autónoma de Río Negro y agregó: “Por eso estamos haciendo un llamado a distintas organizaciones sociales, culturales y políticas, grupos barriales y ONGs, cooperativas de trabajo y grupo de desocupados. Esta gesta es lanzada por la CTA, pero debe ser abrazada por miles”. La central obrera estima desarrollar esta campaña de recolección de firmas por el término de un mes y ya anticipa que se efectivizarán unas 5000 firmas sólo en la primera semana. Una vez concluida la iniciativa, las firmas se presentarán formalmente ante el Poder Ejecutivo y Legislativo provincial. En tanto que no se descarta hacer una presentación judicial en defensa de los intereses de todos los rionegrinos.

Del mismo modo, se anticipa la posibilidad de realizar una movilización multitudinaria desde todos los rincones de la provincia hasta Sierra Grande en repudio y rechazo de la iniciativa del Gobierno.