Redacción Canal Abierto | Esta madrugada, un despliegue de Gendarmería  en la sede del Correo Argentino de Esteban Echeverría sorprendió a los vecinos. Si bien al principio el operativo se atribuyó a una protesta de fleteros, agremiados en Camioneros, que amenazaban con un corte por un conflicto con la empresa, rápidamente las versiones viraron hacia el anuncio que la semana pasada trascendió en los medios: el despido de 4000 trabajadores y el cierre de 800 sucursales del correo en todo el país.

“Voy a seguir personalmente el tema del Correo Argentino. Les pido a las máximas autoridades nacionales que no afecten el empleo”, sostuvo el intendente Fernando Gray en su cuenta de Twitter, luego de pedir explicaciones a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por el operativo sobre la avenida Fair al 1100, en Monte Grande, sobre el que afirmó que no hubo comunicación oficial.

Otra de las versiones que circuló a la madrugada fue que Gendarmería se encuentra allí para custodiar las urnas que serán usados en las próximas PASO. Pero consultados sobre esto, los gendarmes apostados en el lugar manifiestan desconocer el motivo del operativo y afirman estar aguardando a que a las 10 de la noche se haga presente una autoridad que los pondría al tanto.

Las sospechas sobre despidos masivos son fuertes y se fundan en una nota que La Nación publicó la semana pasada donde manifiesta que “la idea sería reducir en unos 4000 empleos la plantilla del Correo Argentino, que hoy tiene 16.689 puestos, de acuerdo con datos oficiales a 2016, y además cerrar unas 800 sucursales (sobre un total de 1600), en particular, las ubicadas en aquellas ciudades de menos de 10.000 habitantes”. Una de las sucursales más afectadas sería la de Monte Grande.

Según el matutino, el proyecto de los despidos, sobre 17.000 empleados que tiene el Correo, está sostenido en que las paritarias que los trabajadores cerraron en mayo establecieron una base salarial superior a la pautada por el gobierno nacional. De acuerdo con ellas, el Correo Argentino pagaría a sus gremios un aumento del 12% retroactivo a abril, más un 6% en agosto y otro 5% en enero; además de una suma fija de $8000 en tres cuotas. Con una pérdida proyectada para este año en $2000 millones, el Gobierno atribuye un tercio de ella a los aumentos salariales.

Eso provocó una ruptura hacia adentro del Gabinete, con su vicejefe Mario Quintana a la cabeza del sector que se inclina por los recortes de personal y Jorge Irigoin, presidente del Correo, quien prefiere demorar la decisión por el impacto que ésta podría tener en las elecciones primarias. El Correo Argentino no sólo es la entidad que se hace cargo de la logística del proceso electoral, sino también del pago de cientos de miles de jubilaciones, pensiones y planes sociales en los lugares más apartados.

Al parecer, el sector liderado por Quintana habría ganado la pulseada y la semana pasada en una reunión con los trabajadores los intimó a aceptar los despidos a cambio de que no sean todavía más grandes.

Según el periodista Santiago Cúneo, en Crónica TV, dentro del sindicato los ánimos se caldearon cuando trascendió que, mientras impulsaba el recorte de personal raso, el Gobierno planeaba la incorporación de 250 gerentes. Como consecuencia, el sindicato amenazó con hacer fracasar las PASO, ya que el Correo Argentino es el responsable de acondicionar los 14.500 establecimientos donde se vota y de distribuir las 98.700 urnas necesarias.

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