Redacción Canal Abierto | Las brasas aún candentes de las elecciones primarias no condicionaron la decisión de los trabajadores de expresar en unidad su rechazo a la política económica. La de este martes será la cuarta medida que tomen en conjunto la CGT, la CTA Autónoma, la de los Trabajadores y las organizaciones sociales contra el Gobierno de Mauricio Macri. A las 15, se prevé un acto multitudinario en Plaza de Mayo.

Es verdad que la movilización estuvo en duda por la interna que parte en dos al triunviro de Azopardo al 800. Sus dirigentes saldan en público sus diferencias alrededor de la intensidad de confrontación con el Gobierno (o complacencia, como quiera leerse). Pero hacia dentro, la fragmentación atisba en la puja de poder ante una posible reunificación luego de las elecciones de octubre que, como boomerang, podría encallar en la fractura.

De un lado están los denominados “gordos” pertenecientes a los grandes gremios de servicios, como Comercio y Sanidad. En la disputa tienen de aliados a los llamados “independientes”, como la UOCRA, los estatales de UPCN y Obras Sanitarias. Todos junto con la UOM y los encargados de edificio del SUTERH habían propuesto desestimar la medida.

Del otro lado, el moyanismo se respaldó en el sector de Luis Barrionuevo y el recién reincorporado kichnerismo bancario de Sergio Palazzo. El contrapeso bastó que para que luego de una tensa reunión de consejo directivo se ratificara la marcha resuelta en un plenario de julio, pero se postergara una vez más el anuncio de un paro nacional que estaba previsto para este martes.

No obstante, en las últimas horas trascendió que algunos “gordos” e “independientes” podrían no movilizarse. Según Ámbito Financiero, el secretario de prensa del sindicato de Comercio confirmó que sus afiliados “permanecerán en la puerta del gremio”.

La defensa de los puestos de trabajo, paritarias libres, y el rechazo a la política represiva y a la reforma laboral y previsional que el gobierno prevé pos octubre es parte de la agenda que completa la CTA Autónoma contra la reforma del Estado, la libertad y democracia sindical, y por la unidad de los trabajadores en la lucha.

La última consigna refleja la decisión orgánica que ha adoptado la central, a pesar de las diferencias metodológicas que tiene con las otras organizaciones. Desde el 24 de febrero de 2016 ATE nacional –el gremio de base más grande de la CTA Autónoma- se convirtió en el sindicato que más paros le realizó a Cambiemos y a los gobernadores justicialistas en todo el país.

En Plaza de Mayo también convergerán las organizaciones sociales encabezadas por la CCC, Barrios de Pie y la CTEP. Su protagonismo se enmarcará en las jornadas de lucha que llevan adelante por la plena implementación de la Ley de Emergencia Social y la sanción de la Emergencia Alimentaria, a la que ahora suman la exigencia de aparición con vida de Santiago Maldonado. Sin duda, han sido la cabeza de lanza de la agenda de los más humildes: el sector social más perjudicado por la política macrista.

El troskismo también dirá presente, con los trabajadores despedidos en Pepsico a la cabeza.

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