Por Rosario Hasperué | La “agenda setting”, o mecanismo de establecimiento del orden del día, implica que los medios, aunque no determinen la opinión que las audiencias deben tener sobre los asuntos públicos, establecen los temas relevantes a ser discutidos por la sociedad. A 42 días de la desaparición de Maldondao, la búsqueda sobre el tema en un buscador de la WEB arroja 17.200.000 de páginas y sitios con información vinculada. Cerca de 823.000 son noticias. El caso está en la agenda política mediática y afecta la opinión de la población sobre varios temas.

En un contexto electoral, los partidos están a la expectativa de cuánto pueda influir en el voto de octubre, y en eso pese a la información que parecería que existe una responsabilidad del Gobierno en la desaparición del joven y evidencias de un accionar desmedido de las fuerzas de seguridad tras las manifestaciones  en La Plata y Ciudad de Buenos Aries. Las opiniones vuelven a sorprender y ponen otra vez en el tapete cómo operan los medios masivos y la efectividad de las estrategias de comunicación de los grupos de poder.

Según la encuestadora Giacobbe & Asociados que se acaba de publicar esta semana sobre opinión pública en Argentina respecto al caso de Santiago Maldonado, el presidente Mauricio Macri, quien poco y nada se pronunció sobre este tema que ya movilizó a miles de personas en todo el país, continúa en una imagen positiva del 57,1%, frente a una negativa del 33,8%. De hecho, de agosto a septiembre subió del 54% al 57% la imagen positiva, y la negativa bajó de 40% a 33,8%. Es decir, que el caso Maldonado lo benefició.

Quizá lo más preocupante es lo que ocurrió con la imagen de Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad de la Nación, máxima responsable de Gendarmería, y quien incurrió en una serie de desdichadas opiniones sobre el tema para cubrir a su fuerza de seguridad, acusando a la familia Maldonado de no querer colaborar con la investigación y desviando la atención hacia un supuesto combate al peligro mapuche en el sur. Así, la ministra subió su imagen de 49 a 52,9% y bajó la imagen negativa de 40 a 37,5%.

El 93,9% admitió que conoce el caso Maldonado, y sólo el 33,6% cree que se lo llevó Gendarmería. El 49,5% cree que es una operación del kirchnerismo para ensuciar al Gobierno. Lo llamativo, es que el porcentaje que abona a esa teoría subió de agosto a septiembre, aún cuando hubo más indicios de la responsabilidad de la fuerza en la desaparición de Santiago y es hoy la principal hipótesis que está investigando la Justicia. Al mismo tiempo, el 62,5% cree que el Gobierno está haciendo todo lo posible, y como contracara, el 70,7% cree que el movimiento de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) es una organización violenta. Según esta encuesta, gana terreno la historia oficial.

Respecto a la resolución del caso, un triste 39,8% cree que no va a aparecer nunca, un 22% cree que va a aparecer vivo sin responsabilidad de Gendarmería y más de un 30% cree que va a aparecer muerto, porcentaje que se reparten por partes iguales entre quienes creen que con o sin responsabilidad de Gendarmería.

Pero el dato que le interesa al gobierno amarillo es el que indica si el caso Maldonado afecta el voto en las elecciones de octubre. A nivel país, el 15,4% cambiaría su voto a favor de Cambiemos, el 10% a favor del kirchnerismo, pero el 68,5% no cambiaría su voto.

Específicamente en provincia de Buenos Aires, donde compite Cristina Kirchner, hay una diferencia del 4% a favor del Gobierno. Si las proyecciones de la encuestadora coinciden con los votos en las urnas, se trataría de un doble triunfo para Macri, electoral y de ratificación de las políticas represivas y de ajuste que están llevando adelante de manera creciente, sin costo político para sus ejecutores. Es decir, si Esteban Bullrich -el candidato a senador- gana en octubre, seguramente Bullrich -la ministra- continúe firme en su cargo, más allá de cómo continúen las investigaciones sobre el caso Maldonado, o lo que es peor, podrán seguir construyendo ese mundo del revés donde “dos y dos son tres”.

¿Cómo logran eso? En el campo de los estudios en comunicación, surgieron en los últimos años investigaciones que apuntan a que la revolución científico tecnológica y el nuevo paradigma de la Sociedad de la Información permiten a los usuarios de la WEB ganar espacios de poder en la elaboración de contenidos independientes y construcción de noticias más allá de los medios tradicionales, logrando una mayor “transparencia” y una “democratización” en el acceso a la información. Sin embargo, los medios masivos continúan detentando un poder que sigue siendo atractivo para los grupos que disputan proyectos políticos estratégicos. Las “audiencias” no están organizadas, y según los manuales del principal asesor del Gobierno, Jaime Durán Barba, la disciplina comunicacional es fundamental.

Es en las noticias en donde podemos observar ciertas tendencias discursivas. La nota periodística en sí se considera como un producto resultante de un proceso periodístico. La noticia es siempre una construcción y nunca un mero “reflejo de la realidad”. Al mismo tiempo, los medios generan consenso social respecto de los temas que tratan. Para el PRO, y para cualquier gobierno, esto es fundamental en la legitimación de su rumbo. La tesis de la “disciplina comunicacional estratégica” incluye una puesta en escena permanente, con una fuerte impronta en redes sociales y participación en los medios tradicionales, ya que como empresas, los medios masivos tienen –en principio- dos fines: lucrar e influir.

Al final, poco importa si las pericias se realizaron sólo sobre las camionetas que la misma fuerza declaró como parte del operativo del 1º de agosto, que haya habido denuncias sobre irregularidades en las muestras o camionetas lavadas. Parecería que tampoco afecta en la opinión pública mayoritaria que haya habido incidentes poco habituales en el marco de las marchas en reclamo por la aparición del joven, que terminaron con operativos violentos de las fuerzas policiales. Tampoco parecería importar, y es quizá una de las aristas más complejas y preocupantes de la desaparición de Santiago Maldonado, es qué ocurrió realmente con el joven y cuál es la estrategia de las fuerzas de seguridad que vuelven a ganar protagonismo en nuestro país.

Tal vez, María Elena habrá sido tan visionaria que en vez de Andrés, era una señora llamada Pato que “tiene 1530 chimpancés, que si miras no los ves”.