Por Carlos Saglul | La desaparición forzada de personas fue un recurso utilizado por las patronales del norte para reprimir cualquier organización de los trabajadores. No pocos intentos de protesta gremial terminaron con el secuestro del delegado y su posterior asesinato a manos de grupos parapoliciales. El cuerpo simplemente “desapareció” y la leyenda de El Familiar (el perro del diablo que come carne humana), nacida con el progreso industrial, encubrió esos crímenes.

El Familiar exigía la vida de un peón por año para dejar en paz a las comunidades rurales. Así, el trabajador asesinado por matones o policías para la historia oficial se esfumaba en las sombras del bosque, arrastrado por esa especie de Lobizón.

Daniel Solano –trabajador salteño detenido por la policía rionegrina el 5 de noviembre de 2011, en Choele Choel, por protestar y sobre el que no volvió a saberse desde entonces– y los otros desaparecidos de los que habla en el siguiente reportaje el abogado Leandro Aparicio fueron casos sin demasiada repercusión pública. Era gente pobre, trabajadores que se animaron a enfrentar a grandes empresas como ExpoFrut, en el caso de Solano, cuyo último director, Fernando Oris de Roa, acaba de ser designado embajador en los Estados Unidos por el gobierno de Mauricio Macri. Ya entrado el siglo XXI, el Familiar no existe, pero la Justicia, tampoco.

¿Qué elementos hay para asegurar que el cuerpo de Daniel Solano está en el campo “La Manuela”?

-Un testigo de identidad reservada reveló quiénes secuestraron y asesinaron a Solano. Lo capturaron entre siete policías, uno de ellos lo asesinó y después le dio el tiro de gracia con un rifle que, establecimos, pertenecía al suegro del homicida. Posteriormente fue arrojado a un jagüel (zanja con agua) que está en el campo que mencionaste.

El caso pudo quedar resuelto en 2013. El juez Martínez Vivot, un fiscal que ahora ya es juez, junto con un fiscal de cámara que ahora es camarista hicieron lo posible para que la causa fuera caratulada como “desaparición forzada de persona” y pasara a la Justicia Federal con las consiguientes demoras para la investigación. La Justicia Federal rechazó el caso y ahora la Corte Suprema de Justicia, aceptando las demoras ocasionadas, ordenó que el juicio quedase en el fuero federal.

Una anciana con cáncer se presentó a declarar que el buchón de la policía Carlos Rosas es llamado desde la comisaría de Choele Choel en la noche del crimen. Pasa por la casa de su novia a buscar dos bolsas de cal. Las carga en una camioneta Bronco y va a la seccional. Custodiado por un patrullero llega a La Manuela, tira el cuerpo adentro del jagüel y le arroja cal encima.

A seis años del crimen, ¿cómo se entienden que nadie quiera financiar la búsqueda en el jagüel? Demora y encubrimiento ¿se parecen?

-Nada de esto hubiera sido posible sin la impunidad que da la complicidad del Estado en el encubrimiento del crimen. Hay un montón de causas laterales que han ido surgiendo mientras investigamos pero nada se resuelve. Tenemos testimonios de los trabajadores que describen cómo los cargamentos de cocaína vienen de Bolivia, pasan por Salta, Río Negro, rumbo a Europa. Denunciamos trata de personas, mano de obra barata que traen engañada de países limítrofes. A Solano lo mataron porque descubrió que la compañía terciarizada que lo contrató para trabajar en los campos de la multinacional ExproFrut cobraba por él el doble de lo que le pagaban. Y lo mismo pasaba con sus compañeros. Todo esto no se puede hacer sin la complicidad del Estado, la policía, el sindicato UATRE, gente del Poder Judicial y político. ExpoFrut tiene cuatro quiebras consecutivas, despidos irregulares.

La impunidad es tal que los siete policías que demostramos ante la Justicia que son los autores del crimen están en libertad y andan armados.

El último director de ExpoFrut acaba de ser nombrado embajador en los Estados Unidos…

-Supongo que el gobierno nacional no está informado de todo esto (con ironía). Hace años venimos solicitado fondos para bajar al jagüel y recuperar el cuerpo. A medida que investigamos surgían otros casos como el del obrero Pedro Cabañas Cubas que sigue desaparecido, Héctor Villagrán, Andrés Cuyebay a quien mataron y fingieron que se había ahogado.

ExpoFrut, a través de la terciarizada de la multinacional Agrocosecha, viola todos los derechos laborales. Muchos de los trabajadores que vienen del exterior viven a mate y galleta, amontonados en galpones mugrientos. Si protestan los matan a palos.

 ¿Cómo se transporta la droga?

-Hicimos un documental sobre el caso. Así comenzaron a aparecer nuevos testigos. Nos encontramos con los compañeros de Solano que estaban la noche en que los asesinos se lo llevaron de un boliche. Ellos vieron a los policías. Los habían trasladado para que no hablaran. Contaron además que la cocaína viene en los colectivos que llevan a los trabajadores y esa es la razón por la que no les permiten usarlos. El micro -dicen los testigos- hace paradas “extrañas” en Famaillá, Lamarque. La droga sale por los puertos de Valle del Medio rumbo a Europa.

 ¿Qué esperanza hay de poder romper tanta impunidad?

-La presión de la gente. Por eso son importantes los medios de comunicación, aunque a pocos les interesa que se sepa esto. No puede haber desaparecidos de primera y segunda. Además de Santiago Maldonado hay otros desaparecidos.

 ¿El tráfico de personas incluye mujeres?

-Las traen de Paraguay, les hacen documentos en Viedma. Las alojan en un pueblo cerca de Bahía Blanca que se llama Buratovich, de ahí van a Río Colorado. Una camioneta las lleva a Choele Choel y ahí las distribuyen entre los prostíbulos.

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