Redacción Canal Abierto | Si a principio de año la derecha venezolana acumulaba capital político en la calle apostando a la desestabilización institucional y económica, ayer lo perdió en la paliza que propiciaron las urnas. El Partido Socialista Unido ganó en 300 de las 335 alcaldías con una participación de 9 millones de electores, equivalente al 47,32% del padrón habilitado. Una cifra récord para un sufragio municipal.

El chavismo conquistó las más importantes ciudades del país, como Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Maturín, Barcelona, Puerto la Cruz y Ciudad Bolívar. Consolidó de esta manera su poder, reforzando las victorias para las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio y la de gobernadores del 15 de octubre.

Asimismo el oficialismo ganó la gobernación de Zulia, sumando un total de 19 entre las 23 existentes. Esto sucedió porque el gobernador antes electo, Juan Pablo Guanipa, se negó a jurar ante la Asamblea Nacional Constituyente. La estrategia opositora de debilitar la democracia quedó ratificada ayer con la abstención en el proceso electoral de los partidos Primero Justicia de Henrique Capriles, Voluntad Popular de Leopoldo López y Henry Ramos Allup de Acción Democrática, que se marginaron tras haber denunciado fraude en las regionales de octubre.

La derrota de la derecha se explica, en parte, en la división de la Mesa de Unidad Democrática: acusaciones cruzadas, descontento de sus dirigentes entre las bases, moral alicaída.

Por el contrario, el chavismo presentó candidaturas unitarias en la mayoría de los municipios y encontró en la robustecida figura de Nicolás Maduro la síntesis necesaria.

El escenario favorable impulsaría al presidente a adelantar para marzo de 2018 las elecciones ejecutivas nacionales, previstas para meses después. De acuerdo a una encuesta registrada por Venebarómetro entre octubre y noviembre pasados, su aprobación ascendió del 24,4% a 31,1%. La evaluación negativa de la MUD, en cambio, aumentó de 46,1% a 65,7%.

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