El Ni Una Menos surge como un grito.
Un gran “NO”.
No más femicidios…
no más niñas, jóvenes, mujeres, lesbianas, travestis, subjetividades femeninas asesinadas.
Un grito de negación: ¡No más violencia machista!

Pero en el propio andar se constituye en movimiento colectivo y en organización, no de forma unívoca: múltiple y en fermento. Y, al pie de esa negación, se afirma el “vivas nos queremos”. No alcanza la denuncia, hay que afirmarse en la construcción de una sociedad no patriarcal y de herramientas para llevarlo a cabo.

El ‘Ni una menos’ comienza a gestarse en marzo de 2015, cuando un grupo de periodistas, activistas, artistas se convocan para una Maratón de Lecturas y performances artísticas contra los femicidios con el título “Ni una menos”. El motivo urgente, los diez años de la desaparición de la joven Florencia Penacchi y la aparición, en la misma fecha, del cuerpo sin vida de Daiana García, en una bolsa tirada al costado de una ruta en Lavallol.

La convocatoria para el 3 de junio de ese mismo año desbordó la plaza del Congreso, en el centro porteño, y cientos de plazas en todo el país. A pesar de los crímenes femicidas, algo muy fuerte nació aquel día, y sigue generando hitos masivos, cambios culturales y nuevas experiencias de organización.

Marina Mariasch es escritora, crítica cultural y activista feminista. Integra el colectivo ‘Ni una menos’ y es parte del equipo del portal LatFem.org, al que caracterizan de “periodismo feminista”. En su presentación LatFem se define:

“Hacemos periodismo desde una perspectiva feminista e interseccional y nos reconocemos parte e integrantes del movimiento Ni una menos. Las desigualdades de género, clase y raza, las violencias constitutivas de nuestras sociedades, pero también nuestras particularidades y riquezas estructuran nuestra agenda y nuestra forma de activismo: todo lo que precariza nuestras vidas y todo lo que hacemos por estar vivas y libres.”

 

El año del giro denunciante

Marina relata que desde Latfem -haciendo un balance- definieron el 2017 como el año del “giro denunciante” (ver nota de Marina Mariasch) producto de la proliferación de denuncias de acosos y abusos, particularmente en medios de comunicación y redes sociales.

“Quiere decir que las mujeres no nos callamos más. Pero estamos reflexionando si esta vía, la de la denuncia, es la que buscamos para el cambio cultural que esperamos frente a una sociedad patriarcal. Nosotras como feministas de un feminismo popular estamos pidiendo un cambio cultural que viene de la mano de la educación y, por ejemplo, de la implementación justa y correcta de una ley como la ESI (la ley de Educación Sexual Integral)” describe Mariasch.

“Estamos viviendo un cambio de era en términos del paradigma en el pacto de intercambios en la sexualidad. Hoy se renueva ese pacto y volvemos a plantearnos cuestiones que ya no admitimos más. Hasta acá llegamos, se terminó, hay cosas que ya no van más. Pero como toda época de cambios tan importantes, como revoluciones que cambian los paradigmas, hay un impacto muy fuerte y vienen acompañados de nuevos ajustes en las relaciones sociales que llevan un tiempo en acomodarse. Por eso de repente hay algunas cuestiones que se van un poco de eje. Entonces hay de repente miradas puritanas o miradas más securitarias”, reflexiona Marina.

 

Un feminismo de nuevo tipx

“El feminismo hoy ya no tiene por qué ser serio o enojado, puede ser un feminismo del goce y del placer. De hecho una de las frases de Ni una menos es “nos mueve el deseo”, “vivas nos queremos”. Nosotras reivindicamos el placer”.

En estos días el colectivo Ni una menos lanzó la convocatoria al Paro Internacional de Mujeres para el 8 de marzo, reeditando el del 2017 que se constituyó en un hito de la historia del feminismo por ser el primero. “Para nosotras no existe un feminismo sin agenda económica. El 8M, que es el día internacional de la Mujer trabajadora, nosotras nos levantamos por todas las mujeres. Por las que están en su casa, por las que hacen un trabajo doméstico que no es remunerado, por las que están en la fábrica, en la oficina, en el barrio… Nosotras nos levantamos por todas las mujeres, travestis, lesbianas y trans del mundo”.

 

Una historia de organización y lucha

“Hay un mito de que hubo una especie de generación espontánea del ‘Ni una menos’ a partir de las redes sociales. Y está claro que no es así, que tenemos una historia de militancia feminista en la Argentina, en el mundo y en la región que tiene muchos años y el ‘Ni una menos’ no hubiese sido posible sin esa historia atrás.”

“Los medios y las redes sirvieron para difundir las convocatorias, pero sin esa base de militancia no hubiera ocurrido. El ‘Ni una menos’ sirvió para instalarlo en la agenda cotidiana y hoy todos y todes nos hacemos preguntas sobre nuestras prácticas habituales porque es un tema que ya forma parte de nuestro cotidiando y es parte del cambio del que venimos hablando”, cuenta Marina sobre la emergencia del movimiento que, reconoce, se viene gestando desde hace al menos 32 años en los Encuentros Nacionales de Mujeres y otras experiencias del feminismo organizado.

“Nosotras apuntamos a un feminismo del 99%, a la cuarta ola del feminismo. Un feminismo popular y latinoamericano, subtropical lo llamamos algunas”.

 

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