Redacción Canal Abierto | “La austeridad tiene que partir desde la política”, aseguró Mauricio Macri en su primer acto oficial tras la gira europea que lo llevó a Suiza, Rusia y Francia.

En clara respuesta a los casos de nepotismo (con el escándalo del ministro de Trabajo y su casera Sandra) que se hicieron públicos en las últimas semanas y socavaron aún más su imagen pública, el presidente anunció un nuevo ajuste en el Estado, esta vez –según adelantó- dirigido a los funcionarios de primera línea: prometió para este año un recorte del 25 por ciento en los cargos del Poder Ejecutivo Nacional, el congelamiento de las paritarias de los funcionarios y la imposibilidad de que estos nombren a familiares en el Gobierno.


Según explicó el mandatario, el resultado de este nuevo proceso de ajuste implicará una reducción alrededor de 1000 cargos, “con lo que nos vamos a ahorrar 1.500 millones de pesos por año”. Es decir que, al fin y al cabo, las “medidas de austeridad” equivaldrán a un 1,5% de lo que el Estado “ahorrará” con los jubilados producto de la escandalosa reforma previsional aprobada en diciembre. El cambio de la formula de movilidad que afectará a más de 17 millones de personas quitará entre 80.000 millones y 120.000 millones de pesos a jubilados, pensionados, asignaciones familiares y AUH.

Lejos de las valoraciones respecto de dónde debería focalizarse el ahorro -y con déficit primario (es decir, aquel que no computa los intereses de la deuda) que en 2017 cerró en 3,9% del PBI, o sea fue de 629.050 millones de pesos-, es un hecho el agujero en las cuentas públicas. Sin embargo, poco viene a solucionar este nuevo anuncio en materia fiscal. Es mas bien un gesto político, un intento por blanquear una gestión a la que cada vez le salta mas la pintura.

Nepotismo del “Cambio”

“El cambio va en serio”, lanzó Macri durante el anuncio de reducción del Estado de hoy.

Desde la campaña presidencial en 2015, Cambiemos intentó mostrarse como un grupo de emprendedores y agentes privados que llegaban a la función pública de forma desinteresada. Su bien los vínculos de la familia Macri con los negociados de la patria contratista fueron siempre el mascarón de proa del intento por desmontar tal construcción mediática, desde un principio varios funcionarios del oficialismo mostraron la hilacha. Ejemplo de ello fueron el sinfín de denuncias por incompatibilidad con el ejercicio de la función pública de CEOs encargados de tomar decisiones que favorecerían a sus ex empleadores (o incluso accionistas de las empresas en cuestión).

Hoy no quedan dudas que el macrismo no se diferenció de sus antecesores y pobló la función pública de hermanas, hijos, primos, sobrinas, parejas, etc.

La semana pasada, para el periódico Tribuna, el periodista Nicolás Sanz recopiló algunos casos de la larga lista. Algunos ejemplos:

– Marcos Peña, jefe de Gabinete: ubicó a su hermano Andrés en el Ministerio de Producción con un cargo de subsecretario de Desarrollo, por lo cual percibe todos los meses 127 mil pesos.

– Gabriela Michetti, vicepresidente de la Nación: María Alejandra Illia, prima de la vicepresidenta, ascendió dos categorías consecutivas en el senado con un sueldo de 69 mil pesos; también ayudó a su cuñado, Carlos Tonelli, quien ostenta un importante cargo en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

– Joge Triaca, ministro de Trabajo: ubicó a su hermana, Mariana Haydee Triaca, como directora del Banco Nación. Su esposa, María Cecilia Loccisano, fue nombrada como coordinadora general dentro de la Unidad de Financiamiento Internacional de Salud (UFIS) y su otra hermana, Lorena, se reporta como directora de Asuntos Externos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

– Andrés Ibarra, ministro de Modernización: hizo contratar a su mujer, María Carla Piccolomini, como directora de Relaciones Institucionales de Radio y Televisión Argentina (RTA), un cargo que le deja un sueldo de aproximadamente 141 mil pesos mensuales.

– Patricia Bullrich, ministra de Seguridad: la responsable de las fuerzas federales encontró lugar para sus hijos, Francisco Langieri Bullrich, en el Ministerio de Modernización y Santiago Bullrich, en Campañas Digitales del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. A la nieta de su tía, María Julieta Williams, le abrió las puertas como Directora General de Innovación Social y Planeamiento Participativo de la Secretaria de Integración Social y Urbana de la Ciudad de Buenos Aires.

– Rogelio Frigerio, ministro del Interior: le consiguió a su tío, Mario Frigerio, un puesto en el Ente Nacional de Comunicaciones por el que cobra más de 120 mil pesos. También promovió el nombramiento de su esposa, Victoria Costoya como coordinadora de articulación de Asuntos Internacionales del Ministerio de Desarrollo Social.

– Oscar Aguad, ministro de Defensa: quien fuera su yerno, Rodrigo de Loredo fue nombrado presidente del Arsat.

– Carolina Stanley, ministra de Desarrollo Social: su jefa de de Gabinete de asesores es su prima, Cecilia Stanley.

– Francisco Cabrera, ministro de Producción: nombró a su hija Rosario Cabrera como asesora en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

– Pablo Avelluto, ministro de Cultura: ingresó a esta cartera junto con su novia, Carolina Azzi, quien ocupa el cargo de titular de coordinación audiovisual de prensa.

– Emilio Basavilbaso, titular de la ANSES: nombró a su primo, Iván Kerr, como subsecretario de desarrollo Urbano y Vivienda.

– Eduardo Amadeo, diputados nacional por Cambiemos: logró la designación de su esposa, Beatriz Victoria Orlowski, en el Ministerio de Desarrollo Social.

– Iván Pavlovsky, vocero presidencial: Marina Klemensiewicz, su esposa, fue designada subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano Secretaría de Vivienda del Ministerio de Obras Públicas y Vivienda.

en octubre

Nuestros temas