Redacción Canal Abierto | Esta mañana el presidente Mauricio Macri dio a conocer los resultados de la evaluación “Operativo Aprender” ejecutada en 2017. Pese a que en varias asignaturas los índices no revelaron una tendencia positiva, esto sí sucedió -por ejemplo- en Lengua, donde el 62,5% de los estudiantes alcanzaron niveles de desempeño “satisfactorio o avanzado”.

El mandatario incluso se animó a hablar de “un cambio de tendencia” respecto a años previos. Lo propio hizo el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, quien señaló: “en algún sentido hemos avanzado”. El funcionario además detalló que “la mejora sustancial” en lengua se debió, entre otros motivos, a “una fuerte capacitación docente”.

Sin embargo, quienes integran el Colectivo de Trabajadoras y Trabajadores Virtuales Nuestra Escuela no opinan igual, sino más bien todo lo contrario. “Si uno no tuviera tanta bronca, daría para reírse”, asegura Diego Carames, referente del espacio y hasta diciembre pasado responsable de contenidos del módulo Ciencias Sociales para secundaria.

También salió al cruce el secretario general del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), Roberto Baradel. Momentos antes del inicio de una nueva reunión para destrabar el conflicto por la paritaria docente, el dirigente calificó el anuncio de los resultados como “una puesta en escena del gobierno”. 

El Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) se creó en 2007 y su primer objetivo fue el de centralizar los numerosos cursos docentes dispersos por el país. Se trataba de avanzar en el cumplimiento de un reclamo histórico: el acceso igualitario y federal a una formación permanente gratuita y de calidad. El INFoD relevó los espacios de formación docente, muchos privados, y lanzó una política nacional para revertir la “federalización” dispuesta por el menemismo en los 90´.

En ese marco nació el Programa Nuestra Escuela, que llegó a ser el corazón del INFoD y logró formar a más 200 mil docentes de todo el país.

Sobre el presente del INFoD, Carames denuncia: “como mínimo, podemos decir que el Gobierno no hizo nada en materia de formación docente, pero la realidad es que desde que asumió lo que hizo fue desarmar y vaciar sistemáticamente el Instituto”.

En enero de este año los trabajadores del Programa Nuestra Escuela advirtieron del cierre de las especializaciones en Derechos Humanos, Ciencias Sociales y Nuevas Tecnologías, algo que ponía en duda no sólo la capacitación, sino la continuidad laboral de 900 trabajadores. Lo que para algunos era tan sólo una sospecha se convirtió en realidad, perfilando un destino incierto para cientos de educadores y expulsando al sistema privado a miles de docentes.

A su vez, y en el marco de una discusión paritaria docente que todavía sigue sin acuerdos en 11 provincias, Carames opina: “cualquier reforma educacional seria tendría que tomar como punto de partida la jerarquización del trabajo docente”.

“Uno no puede tomar enserio los enunciados oficiales de poner como referencia a Noruega o Islandia, países donde los sueldos son altísimos y que hacen que un docente tenga una forma similar a una maestría o un doctorado. Vamos por ahí, pero significaría pagar salarios de 70 u 80 mil pesos”, afirma.

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