Redacción Canal Abierto | Con la particularidad de ofrecer vuelos no regulares (no programados ni con itinerarios fijos), Polar realizará viajes nacionales e internacionales de pasajeros, carga y correo en aeronaves de gran porte, que aún no han sido adquiridas.

La empresa fundada por Daniel Barbosa, ex piloto de Aerolíneas Argentinas y dueño de CATA Líneas Aéreas (dejó de funcionar en 2006 y quebró en 2008), realizará “una inversión inicial de US$ 650 millones, más US$ 800 millones en forma indirecta, creará 1200 fuentes de trabajo para argentinos, y tiene 180 días para comenzar a operar”, según la resolución 296/2018 del Boletín Oficial.

La cabecera de los vuelos internacionales será en La Plata, terminal que requiere de una fuerte inversión para solucionar los problemas de infraestructura que presenta, y los destinos nacionales operarán desde el aeropuerto Valle de Conlara en Merlo, San Luis.

La resolución emitida el 9 de abril por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, describe la propuesta de Polar como “orientada a cubrir las necesidades de transporte que no son atendidas por los servicios regulares y que presenta una novedosa red de servicios internos, comunicando destinos del país que en la actualidad no son servidos por ningún otro operador, con excepción de algunos tramos de las rutas proyectadas”.

Sin embargo, no todas son rosas. En primer lugar porque “las licitaciones públicas para otorgar rutas de vuelo ponderan lo comercial por sobre la seguridad de los pasajeros al no presentarse el estado de flota ni el personal idóneo para cada área en los pliegos, de manera que no se sabe a ciencia cierta el servicio que se está contratando”, explicó Marcelo Belleli, delegado general de ATE-ANAC Aeroparque.

Mientras tanto, Fernando Gatica, delegado de ATE-ANAC en San Luis, advierte que el sistema aeronáutico nacional “no está capacitado para esta inyección de aviones”, ya que el organismo encargado de garantizar la seguridad en la aviación civil tiene problemas de falta de personal, malas condiciones laborales para sus trabajadores “y no está en condiciones de recibir más aviones de los que ya está recibiendo”.

“Entendemos también que este proceso de crecimiento de la industria, si no va acompañado de un proceso de crecimiento de la ANAC como organismo de control y fiscalización del tránsito aéreo, nos deja en una situación de potencial conflicto aéreo. Además, la regulación y control debe ser igual para todas las aerolíneas, ya que hay casos específicos como el de Fly Bondi, que sólo cumple con el 35% de los requisitos para poder operar”, agregó Belleli.

Sin ir más lejos, en los últimos días circularon imágenes del mal estado y deterioro de las aeronaves de Fly Bondi, que opera desde El Palomar. A esto se sumó la compra de unidades que no contaban con ruedas, y las constantes fallas técnicas durante los vuelos, que dejan varados a miles de pasajeros que eligen esta aerolínea por sus precios bajos.

Asimismo, miembros de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) expresaron que desconocen el proyecto y alcance de esta nueva empresa.

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