Redacción Canal Abierto| Raúl Gorritti es ingeniero agrónomo y trabajador de Agricultura Familiar, Secretaría que depende del Ministerio de Agroindustria. Esta secretaría tiene la particularidad de que quienes se desarrollan allí, trabajan en los territorios con las comunidades, brindando información, herramientas y capacitación codo a codo ya que en muchos casos los lugares son inaccesibles por ejemplo para los transportes.

Hoy, al igual que 330 compañeros, fue despedido sin motivos ni previo aviso. En diálogo con Canal Abierto cuenta que su realidad que no difiere demasiado del resto de sus compañeros despedidos a lo largo y ancho del país.

Hace 21 años, Gorriti decidió vivir en Eldorado, Misiones, donde trabaja con comunidades campesinas y pueblos originarios para poder devolver a la sociedad el haber podido formarse como profesional: “reconocemos que pudimos estudiar gracias a la universidad pública y eso bancado por el impuesto de todo el mundo, por la sociedad, los que proporcionalmente, y siempre los que más aportan, son los más pobres”, explica Gorriti y agrega: “siento que soy un deudor de eso y que ellos son acreedores”.

Los despidos no dejan a la deriva sólo a los trabajadores y trabajadoras sino que también los productores se sienten sin respaldo (aunque muchos técnicos continúan trabajando). “El despido es visto por la comunidad, por la familia como una cierta desatención por parte del Estado”, agrega.

Entrevista completa:

Nuestros temas