Redacción Canal Abierto | Alejandro López Mieres, miembro del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), explica el nacimiento de los créditos UVA, y cómo se vieron afectados por las corridas cambiarias y el descontrol de la inflación.

Creación

Los créditos fueron creados por el actual presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, en respuesta –sostiene el economista- a “la histórica ausencia de créditos hipotecarios, generada por la falta de ingresos de la gente, la imposibilidad de ser sujeto de crédito para los bancos, y la pauperización de gran parte de sociedad por la constante distribución regresiva de la riqueza”.

“En un contexto inflacionario y de altas tasas de interés se le ocurrió la idea de prestar en términos reales. Es decir, actualizar el capital que se presta para una vivienda por inflación y bajar las tasas de interés, porque las tasas de un 25% para un crédito tradicional resultaban impagables. Por ejemplo, lo que podía ser en un crédito tradicional una cuota de $15.000 se bajaba en créditos UVA, hace dos años, a una cuota de $8.000”, agrega López Mieres.

Además, explica que esto estaba potenciado por la imposibilidad de seguir alquilando porque la dinámica inflacionaria hacía que los propietarios exigieran a los inquilinos una actualización del 30% anual en el precio del alquiler.

Actualidad

Hoy el stock de créditos hipotecarios alcanza los 180 mil millones, de los cuales un 50% corresponde a créditos UVA y de esta cifra, el 50% está en manos del Banco Nación. Estos números hablan de un crecimiento exponencial y que cada vez involucra a más familias.

En la actualidad, la problemática de los créditos UVA está siendo cuestionada permanentemente por la dinámica inflacionaria que se vive en este momento. “Las condiciones de consistencia necesarias para que éste instrumento sea exitoso no se cumplieron. La primera condición es que la inflación sea controlada, es decir, decreciente en el tiempo -tendiente a cero en el mejor de los casos-. Y la segunda es que los ingresos de la gente crecieran a una velocidad mayor que la inflación, más la tasa de interés y los gastos que les está cobrando el banco”, continuó.

Este año el Gobierno insiste en poner un techo a las paritarias en el orden del 15%, como el tope de inflación que pretende el Banco Central. Pero –afirma el especialista en finanzas- hoy no hay quién diga que el índice de inflación anual esté por debajo del 22%, y en este momento estamos en una corrida cambiaria que seguramente potencie este número.

Asimismo, explica: “Para que la cuota hipotecaria hoy esté en equilibrio y mantuviera un porcentaje constante con los ingresos de la gente, se necesitaría un aumento salarial que ronde el 30%. Por ejemplo, una persona que accedió a este crédito por $1 millón y pagó durante dos años la cuota sin atrasarse, hoy debe aproximadamente $1.6 millones. O sea, debe mucho más del capital al que accedió, y todo esto en un contexto altamente preocupante con una inflación que no se sabe dónde va a terminar”.

Problemática inflacionaria

Lo que se pudo haber constituido como una buena idea, dado el contexto macroeconómico argentino y las inconsistencias del equipo económico, llevan a esto a generar una bomba de tiempo para todas las familias que accedieron a este crédito, y la gran preocupación de cómo se va a poder mantener este esquema.

“Cuando ocurrió la primera etapa de devaluación en enero de este año, los bancos pretendieron tomar medidas protectivas, que estuvieron lejos de ser así, porque lo único que hicieron fue extender el plazo de crédito en cinco años, y que la gente pudiera acceder a un porcentaje mayor del 25% de sus ingresos, pasándolo al 35%, y darles mejores condiciones de pago” explicó el referente del IPyPP.

Sin embargo, esto es revertido en la actualidad. El Banco de la Nación Argentina, hace unas semanas, tomó la decisión de aumentar las tasas de interés de los créditos UVA de 3,5% al 6,5%. Esto potencia en un 40% la cuota que tienen que pagar las familias, “lo que determina también sacar a un montón de gente que ya por ingresos no puede acceder al crédito. Y el Banco Nación, banca pública que debería constituirse como banca testigo del sistema, está boicoteando al mismo sistema de crédito UVA. Y el resto de los bancos, obviamente van a ir detrás aumentando las tasas de interés, mucho más de lo que lo está haciendo la banca testigo”.

Con respecto al tope en el costo de las cuotas, López Mieres explica: “No es cierto que las cuotas tengan un tope. Si bien los bancos ponen como norma no escrita que la cuota no supere el 25% de los ingresos de las personas, la norma del Banco central dice que si la cuota (que se calcula con el índice de variación salarial) en un momento supera en un 10% la inicial, el banco le tendría que dar al deudor siete años más de duración del crédito”.

Esta situación traería un problema mayor para los que accedieron al crédito, porque según lo afirma el economista “lo que estamos viendo en esta bomba de tiempo es que se constituyen deudores eternos, que sin una intervención del Estado bajo la forma de subsidio, evidentemente esto se va a pagar con más tasas de interés en estos créditos”.

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