Los especialistas analizan, punto por punto, el paquete de Guzmán Luego de las medidas enviadas al Congreso por el nuevo ministro de Economía, se abren interrogantes, esperanzas y críticas. En esta nota, Raúl Dellatorre, Claudio Lozano y Christian Buteler piensan sobre los cuatro aspectos salientes del proyecto de ley de Solidaridad y Reactivación Productiva.

Redacción Canal Abierto | El proyecto de Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, que ingresó ayer en la Cámara de Diputados de la mano del flamante ministro de Economía, Martín Guzmán, fue presentado en sociedad por el funcionario como el primer paso “para resolver la crisis social y economía que atraviesa” la Argentina.

En él destacan cuatro puntos, por su impacto en las economías hogareñas y por su relevancia macro a la hora de enfrentar la crisis. Sobre ellos, Canal Abierto consultó con tres analistas económicos que desglosan los pormenores de la medida, sus pros y sus contras.

Dólar

  • Lo que acaban de declarar es un desdoblamiento del tipo de cambio, aunque no se lo nombre así en la práctica tenemos lo mismo”, explica Christian Buteler, inversor y analista financiero. Para él, la medida no es buena: “Esto normalmente no funciona. Yo creo que va a tener algún impacto en la inflación y también del dólar blue. La opción tiene que pasar por promover e impulsar a las empresas que importan, que son las que traen los dólares genuinos. En los cuatro años de cepo de la Era K, las reservas no pararon de caer. El cepo no evita que las inversiones salgan, lo que seguro hace es que nadie quiera entrar”.
  • En tanto, para el coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), Claudio Lozano, se trata de una “decisión de cuidar las divisas para usos productivos y de pago de deuda, al tiempo que articulada con otras decisiones que favorecen el ahorro en pesos intenta avanzar en un proceso de desdolarización”. “En este sentido, estimula el turismo local al tiempo que obliga a supervisar con mayor rigurosidad el sistema de precios a los efectos de que la suba previsible en el dólar blue no impacte sobre los mismos”, afirma.
  • En la misma línea opina Raúl Dellatorre, economista y periodista, quien sostiene: “Creo que es una medida para desalentar el atesoramiento en dólares, porque no hay. Lo que pasa es que tenemos una economía tan dolarizada que estas cosas impactan. Habrá que ver cómo se resuelven, por ejemplo, las operaciones inmobiliarias, y otras que se tendrán que ir resolviendo en el mediano plazo”.

“Al que viaja, obviamente que esto lo complica, pero dentro de las variantes es afectar a los sectores un poco más favorecidos, y en un contexto de emergencia está bien. También tiene el perjuicio de que muchos sectores van a fijar precios en función del dólar más caro que encuentren –agrega–. Pero por otro lado, si esto tiene un efecto favorable lo que probablemente suceda es que va a estabilizar bastante el dólar porque le está quitando mucha presión de demanda. Hace tres meses, el dólar no tenía techo. Con este tipo de medidas se le empieza a poner un freno. Es antipática pero es necesaria”.

 

Jubilaciones

  • “Tendremos que ver cómo van a darles los aumentos a los jubilados. Se habla de $5.000 para diciembre y enero para la jubilación mínima, pero hay que ver cómo se sigue actualizando eso porque la inflación sigue corriendo. Para saber si el jubilado sale o no beneficiado hay que esperar a conocer si la nueva fórmula de ajuste que tienen pensado aplicar es mejor o peor para sus haberes”, se pregunta Buteler.

Por otro lado, presenta una objeción: “El dinero que vos pongas en quien cobra la Asignación Universal por Hijo (AUH) o una jubilación mínima va a ir al consumo. Pero cuando aplicás, por el otro lado, el impuesto al dólar turista que restringe tanto, la cuenta final, en cuanto al consumo, va a dar negativa”.

  • Para Lozano, en tanto, éste es el “uno de los aspectos más polémicos del proyecto”. “En el momento en que la fórmula de movilidad que pusiera en marcha el macrismo iba, por primera vez a darle un resultado positivo a los jubilados, la misma se suspende por 180 días y junto con ella todas las actualizaciones de los distintos regímenes previsionales”.

“Al cambiar el gobierno y preverse una cierta tregua que pudiera llevar la inflación del 2020 por debajo de la del 2019, los jubilados que arrastran un atraso de casi un 18% en la etapa Macri podrían recuperar en parte lo perdido –detalla–. La suspensión de la fórmula en un contexto de deterioro de los haberes jubilatorios, sin que se reconozca un aumento de los mismos y sin que se explicite nada respecto de los futuros aumentos que de manera discrecional resolverá el Ejecutivo, no deja de ser una decisión polémica y, en alguna medida, confrontada con la prioridad que los jubilados y su situación tuvieran en el discurso de campaña del Frente de Todos. Podrá decirse que los aumentos que a futuro resolverá el Ejecutivo serán mayores que los previstos por la fórmula macrista. Habrá que verlo”.

  • Dellatorre plantea más seguridad de que esto ocurra: “Pagarle un extra a los jubilados en diciembre y enero funciona como un aumento del 30 y pico por ciento sobre la jubilación normal. Lo que yo esperaría es que después de ese bono excepcional, en febrero o marzo haya un aumento importante de las jubilaciones porque la idea es que vayan recuperando poder adquisitivo mientras se elabora una nueva fórmula que garantice que los jubilados siempre estén por arriba de la inflación”. 

Esquema tarifario

  • Es necesario revisar las tarifas porque si no hay dólares para que la gente compre es ridículo que las tarifas estén dolarizadas. Creo que se tienen que pensar en cuanto al costo de generación de la empresa, primar eso para establecer los precios más que el valor del dólar. Sobre todo en un país tan inestable como el nuestro y que piensa mantener un dólar bastante alto por un tiempo largo”, afirma Buteler.

Y agrega: “Fue uno de los grandes problemas que enfrentó el gobierno anterior y que le produjo la disparada de la inflación. Así que me parece correcto y ayuda a bajar un poquito las expectativas inflacionarias futuras al saber que vamos a tener un cuadro tarifario más o menos estable por los próximos seis meses”.

  • Lozano también tiene una mirada optimista sobre este punto, pero más integral. “Se plantean aquí tres medidas fundamentales –destaca–. En primer lugar, mantener las tarifas de electricidad y gas natural bajo jurisdicción federal y facultar al Poder Ejecutivo Nacional a iniciar una renegociación de la revisión tarifaria integral vigente o reiniciar una revisión de carácter extraordinario, por un plazo de 180 días y propendiendo a la reducción de la carga tarifaria real sobre los hogares y las empresas para 2020. En segundo lugar, se intervienen los organismos reguladores (ENRE y ENARGAS) y, en tercer lugar, se mantiene la competencia del ENRE sobre el servicio público de distribución de energía eléctrica de las concesionarias Edenor y Edesur”.
  • Para Dellatorre, se trata de “un primer paso correcto, pero no es el punto de llegada”. “Hay complicaciones porque los contratos les dan muchas facultades a favor de las empresas, pero lo que está planteando la medida es desdolarizar las tarifas y revisar los costos –analiza–. Las empresas del sector energético se llenaron los bolsillos estos años y hay muchos elementos para demostrar que hubo por su parte incumplimientos, maniobras irregulares, etc. Esto se va a hacer pesar en una negociación. Estamos en una situación extrema y es un escenario de confrontación”.

 

Deuda

  • “Lo que planteó Guzmán es que le den las herramientas para ir a buscar un arreglo. Me parece bien. Todos sabemos que Argentina necesita renegociar la deuda porque no está en condiciones de pagarla con lo que genera. Tiene el mercado totalmente cerrado, necesita renegociar antes de caer en default porque después sería mucho peor. Lo que se va a arreglar creo que debería pasar también por el Congreso, pero me parece que está bien y de hecho fue lo que siempre dijeron que iban a hacer”, sentencia Buteler.
  • Para Lozano el anuncio no es tan positivo. “Si bien había trascendido que la apuesta oficial pasaba por suspender los pagos de capital e intereses para los próximos años, en el proyecto de ley se autoriza al Poder Ejecutivo a emitir letras que le permitan adquirir reservas del Banco Central por US$4.571 millones con el único objetivo de cancelar deuda –precisa–. No está claro qué función cumple esta decisión en la estrategia general que el Gobierno pretende seguir en términos de reestructuración, lo que sí es cierto es que la cifra prevista parece coincidir con los intereses de los acreedores privados que vencen en el 2020”.

Y agrega otra queja: “No se ha incluido como parte del proceso de negociación la posibilidad de revisar lo ocurrido con el endeudamiento macrista a efectos de identificar las irregularidades que el mismo parece haber tenido. Irregularidades asociadas tanto a la magnitud de la fuga de capitales que acompañó al mismo, como a las administrativas, penales e incluso estatutarias que exhibe el acuerdo con el FMI”.

  • “Martín Guzmán es el hombre que más ha estudiado el tema de reestructuración de deuda. Él tiene una posición muy clara: Argentina por dos años como mínimo no puede pagar un dólar de deuda, ni de capital ni de intereses, si quiere salir del pozo en el que está. Este planteo no es sólo patear para adelante los vencimientos sino armar un cronograma a partir del tercer año que sea posible pagar en función del crecimiento de la economía argentina. Como razonamiento, me parece muy bueno”, afirma Dellatorre.

Y luego detalla: “Si a los acreedores les hacemos una oferta sin quita, sino que se les posterga el cobro, hasta financieramente puede ser no sólo aceptable sino interesante. Sobre todo porque son fondos de inversión que tienen que responder ante sus propios inversores. Desde que lo anunciaron a Martín Guzmán como ministro de Economía, los bonos argentinos en el exterior subieron porque lo están viendo como un buen negocio. Esta propuesta es mejor que lo que esperaban. Para Argentina también es mejor, porque si se cerrara nos sacaría la presión de la deuda por dos años”.

 

Reactivación y crecimiento: mirada general
  • Buteler: “De todas estas medidas que se están conociendo no hay ninguna que apunte a la reactivación de la economía. Son medidas para recaudar más, para dar algún incentivo a los más necesitados, pero que reactive la economía no veo nada. Incluso, al contrario, porque cobrar más impuestos produce lo contrario a la reactivación. Probablemente tenga que haber algunas otras medidas que apunten a eso porque hasta ahora las que anunciaron no ayudan”.
  • Lozano: “Estamos en presencia de un proyecto de ley que reconstituye la caja del sector público en base a tributación progresiva, que intenta mostrar vocación de pago de la deuda pública y que articulado con un conjunto de medidas de compensación social en un nuevo contexto de precios, tasas de interés y tarifas, pretende estimular el consumo y la actividad económica”.
  • Dellatorre: “Creo que es un primer escenario. En estas medidas todavía no está la reactivación del aparato productivo. Está el alivio y atender lo más urgente. Después vendrán las medidas más atadas al tema de la producción, el crecimiento y el empleo. No diría que éste es un programa de reactivación productiva, sí para parar la caída”.

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