Redacción Canal Abierto | Históricamente, los destinos de los gobernantes de la provincia de Buenos Aires y los de la Nación han estado atados. Le pasó a Carlos Ruckauf frente a la caída de Fernando de la Rúa, en 2001, y hasta al propio Eduardo Duhalde cuando intentó despegarse de Carlos Menem en su candidatura de 1999. Es así que una buena gestión nacional acarrea consigo reelecciones bonaerenses tras mandatos pocos felices, y una crisis de orden federal puede esmerilar hasta a los cuadros provinciales más prometedores.  Éste último parece ser el caso de María Eugenia Vidal.

La gobernadora, pieza fundamental del armado macrista, mantenía hasta abril una imagen positiva que rozaba el 60%, según un relevamiento de la Universidad de San Andrés. Lejos, la mejor performance de un dirigente político a nivel nacional, incluso sobre el Papa Francisco.

Pero en mayo, la crisis golpeó duro a la “Leona” y –devaluación, corrida, inflación y FMI mediante- le costó una caída de más de diez puntos. Según la consultora Gustavo Córdoba & Asociados, este mes la imagen negativa (49,8%) de Vidal superó, por primera vez desde su asunción, a su imagen positiva (45,3%).

Hace pocos días, incluso el gran diario argentino dio cuenta de un mal momento que la gobernadora vivió en un barrio de San Miguel, al oeste del Conurbano bonaerense, donde afirma que “la putearon”.

Imagen de María Eugenia Vidal

La cosa ya venía mal. En un relevamiento que la consultora Management & Fit, afín al oficialismo, realizó entre el 27 de abril y el 3 de mayo (es decir, antes de la corrida cambiaria que terminó de caldear los ánimos sociales), la aprobación hacia la gestión de Vidal (46,1%) dio números muy semejantes a los de la desaprobación (45,3%). Se trata de una situación muy deslucida en relación a la de meses atrás, cuando el descontento con la gestión presidencial de Mauricio Macri -quien según Gustavo Córdoba llegó a su pico histórico de imagen negativa (58,9%)- no parecía hacerle mella.

Previo al anuncio del inicio de conversaciones para obtener un salvataje del Fondo Monetario Internacional (FMI), Analogías, encuestadora que relevó la opinión pública el 6 y 7 de mayo, evidenció que la caída en la opinión sobre la gestión nacional de Cambiemos afecta también a su principal figura en la provincia quien “en estudios previos mostraba una valoración más estable y menos expuesta a vaivenes de la coyuntura”.

Para paliar la crisis, luego del comienzo de las negociaciones con el FMI la gobernadora reunió a su equipo para afirmar que no habrá recortes en la obra pública, aunque el ajuste anunciado a nivel nacional será feroz. Y Macri se apuró a viajar hoy a Bragado para reinaugurar con ella unos talleres ferroviarios y dejarlo claro.

Entretanto, el equipo de Cambiemos la mantuvo lejos de los micrófonos y no se le oyó una palabra pública en relación a la situación económica. Ni a nada.

Ayer, Vidal se reunió a almorzar en Casa Rosada con el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, y su par porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la mesa chica que intentó hacer un control de daños. Según cuentan los cercanos, la preocupación por la caída en la imagen de la gobernadora fue uno de los temas principales.

Imagen de María Eugenia Vidal

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