Redacción Canal Abierto | En la últimas horas circuló un video del canal TyC Sports (encargado de transmitir la mitad de los partidos del Mundial de Rusia) que parodió la persecución a homosexuales en ese país. Debido a las denuncias recibidas, tuvo que ser levantado.

La burla se da en un contexto delicado. El año pasado, la periodista Elena Milashina del diario ruso Novaya Gazeta denunció ante la BBC la persecución y el hostigamiento a homosexuales: “Sabemos de cuatro prisiones secretas. Dos se encuentran en Grozny, la capital chechena, y hay una en Argún, que fue la primera que identificamos, donde tenían detenidas a personas LGBT, las golpeaban, torturaban y asesinaban”.

La situación de la ciudad chechena de Argún es alarmante. Existen denuncias de hombres que citados por conocidos a reuniones y a través de emboscadas han sido perseguidos, torturados y detenidos:“Diferentes personas entraban y tomaban turnos golpeándonos. Algunas veces traían a otros reclusos a quienes les decían que éramos gay y les ordenaban que nos dieran una paliza”, dice Adam, una de las víctimas, al diario The Guardian agrega: “Nos llamaban animales, inhumanos, nos decían que íbamos a morir allí”.

Desde 2013, el gobierno ruso mantiene una ley contra la propaganda gay que restringe severamente las expresiones públicas de la comunidad LGBTI.

Por otra parte, la publicidad de TyC no pone en ningún momento en duda la masculinidad hegemónica heterocisexual. “Se sabe parte de un acuerdo irracional con el fútbol, donde reafirma la idea de que la complicidad masculinista es un pacto que puede pasar por encima cualquier tipo de disenso de parte de otras identidades sexuales, que para este tipo de discursos nunca tuvieron ni tendrán lugar -explica Fermín Acosta, docente e investigador del grupo Micropolíticas de la Desobediencia Sexual en el Arte-. Recupera y vuelve más presente que nunca un sistema de jerarquías sexuales donde determinados modos de sociabilidad, de afecto, son más verdaderos y en nombre de una pasión que es más importante que cualquier otra”.

Lo que ocurre con la publicidad es que obtura e imposibilita la existencia de otros deseos y termina actualizando un pacto humorístico, violento, sobre las minorías sexuales en donde la homosexualidad hasta aparece asociada a la idea de enfermedad. “Es profundamente problemático y para pensarlo”, sentencia Acosta.

 

 

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