Redacción Canal Abierto | Los resultados de la jornada electoral del 27 de mayo pasado colocaron a Colombia ante la posibilidad de darle un quiebre a su propia historia y romper el bipartidismo imperante en el que derechas de distinto grado de amargor se reparten el poder hace décadas.

Tanto el postulante del Centro Democrático, Iván Duque, identificado con el ex presidente Álvaro Uribe, como Gustavo Petro, del Movimiento Colombia Humana, con inclinación hacia la izquierda y los movimientos populares, requieren de fuertes alianzas con otros sectores para acceder al gobierno en la segunda vuelta que se celebrará este domingo.

La sola posibilidad de que un candidato proveniente de un movimiento revolucionario, con reivindicaciones sociales y reclamos de los sectores postergados en su agenda, llegue con vida al ballotage, y con un caudal de votantes que pone en alerta al establishment, es una novedad en la vida moderna del país cafetero.

En esta entrevista, Cristian Arias, del movimiento Marcha Patriótica, explica:“Duque se movió rápidamente para cerrar sus acuerdos, logró traccionar al Partido Liberal que, si bien no sacó una buena votación en la primera vuelta con Humberto de la Calle como candidato (alcanzó un 2% que apenas le permite mantener la personería jurídica), de todos modos logra hacer ruido en ya que se trata de un partido tradicional que estuvo apoyando los Acuerdos de Paz pero que finalmente se movió hacia el uribismo”.

El Partido Conservador ya había adelantado su apoyo a Centro Democrático, al que también se sumó MIRA (Movimiento Independiente Renovación Absoluta) un partido cuya base son iglesias cristianas, (que también sorprendió porque durante el gobierno de Uribe fue parte de la oposición y, entre otras cosas, apoyó a los Acuerdos de la Habana.

Así las cosas, Duque cuenta con el respaldo de tres ex presidentes de la República: Álvaro Uribe, César Gaviria y Andrés Pastrana.

Además logró el acompañamiento de sectores empresarios como el diario El Tiempo,  el más importante del país, que en su tapa de ayer publicó una de apoyo explicito.

“No es menor porque es un medio de alta influencia. La familia Santos ha sido la tradicional dueña del diario El Tiempo, aunque hace algunos años vendió parte de su paquete accionario, sigue formando parte de ese entramado. Así que estaríamos frente a todas las bases del poder establecido unificadas en la candidatura de Iván Duque”, dice Arias.

Sobre un padrón de 36 millones de personas, votaron 19 millones, lo que representas 53% de participación. Es un porcentaje alto si se tiene en cuenta otras elecciones en la región, y los números de los propios comicios colombianos de 2014 que registraron un 40% de asistencia en primera vuelta, y 47% después.

Por su parte, Petro encontró alianzas más directas con el Partido Verde (del cual proviene su candidata a vicepresidenta), con la Coalición Colombia de Sergio Fajardo, que fue el candidato que obtuvo el tercer lugar en las elecciones de primera vuelta, y el Polo Democrático Alternativo.

Pero hasta el momento Fajardo y Humberto de la Calle, dos ex candidatos presidenciales, han llamado a votar en blanco.

El referente de Marcha Patriótica en Argentina advierte que “hay una gran masa crítica de la sociedad que está demandando una alternativa en términos políticos, que alcanza a 9 millones y medios de votantes, que serian, si se pudieran sumar en una segunda vuelta, una victoria segura del candidato Gustavo Petro, pero desafortunadamente toda esa base no se mueve de esa forma tan lineal”.

Duque, favorito en todas las encuestas a quedarse con la presidencia, obtuvo alrededor de 7.2 millones de votos (39,12%) en la primera vuelta, con una alianza anticipada con el Partido Conservador. Petro alcanzó 25,08%. Sergio Fajardo, 23,80% de los sufragios.

Por último, Arias asegura que este momento es posible “gracias a que hubo un proceso de paz en Colombia, eso ha despertado políticamente a todos estos sectores de la sociedad, esto es un primer pasó”, y semana que, aunque improbable, una victoria de Petro “sería histórica porque marcaría un giro trascendental en la vida política del país”.

Petro es economista, tuvo una militancia juvenil dentro del M-19 (un grupo insurgente desmovilizado en 1990), construyó una alternativa dentro del Polo Democrático, luego formó Progresistas, fue senador, fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, y candidato presidencial en 2010.

El escenario se plantea con poca posibilidad de depositarlo en el cargo mayor del país, pero con “nuevos actores- dice Arias- ya que amplió la participación de los sectores alternativos, entre los progresistas, de izquierda y revolucionarios, los de centro y los atrapatodo, más las 5 curules (bancas) que van a tener las FARC, tanto en la Cámara como en el Senado”

“De ganar Iván Duque el escenario será adverso para la implementación de los Acuerdos de Paz y hay distintas políticas de profundización del modelo neoliberal, pero también hay que tener en cuenta que esta fuerza social emergente que ha venido apoyando a Petro puede detonar en un fuerte descontento social, y el desafío es poder transformar eso en un movimiento de nuevo tipo que pueda proyectar a una candidato como Petro, y a la vez contener los avances regresivos que intente llevar a cabo el gobierno de Duque con el Parlamento presidido por Uribe”.

 

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