Redacción Canal Abierto | El 26 de enero, 258 trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial fueron despedidos, dando inicio a una seguidilla de despidos masivos en el sector público, enmarcadas en una política de ajuste que la gestión Cambiemos presenta como solución a una economía que se derrumba.

Siete meses lleva la lucha de estos trabajadores, que ahora se enfrentan a la militarización del edificio y a la persecución de los representantes sindicales.

“Cuando se dieron los despidos en masa, se instalaron dos carros de Infantería de la Policía Federal en el instituto, y todavía están acá. Las puertas de ingreso están cerradas totalmente desde hace cuatro meses. Al principio había aperturas parciales. Además contrataron a la empresa Murata, para reforzar la seguridad”, manifestó Sebastián Baldomir, secretario general adjunto de ATE INTI.

Y agregó: “hoy no tenemos ningún tipo de relación con las autoridades. No nos reciben y ni siquiera podemos entrar donde están ellos instalados, que es el edificio número dos del INTI. Ahí está la gerencia general, recursos humanos, la presidencia y vice presidencia. No podemos entrar. Está la policía y la empresa de seguridad custodiando que ninguno de nosotros pueda ingresar”.

Por otra parte, hay 15 empleados que se encuentran en ocupación pacífica dentro de las instalaciones, y fueron la segunda tanda de despidos que se dio entre el 23 y 25 de mayo. “Desde ese fin de semana están resistiendo con un acampe realmente heroico. Estos compañeros no bajan los brazos, y nosotros tampoco”, expresó Baldomir.

Además, denunció que viven situaciones de persecución y “aprietes” constantes. Nos revisan los coches cuando entramos y cuando salimos del instituto. Muchos de los compañeros que son delegados y tienen sus tutelas gremiales, han tenido que volver al sector a trabajar y son continuamente perseguidos. No les permiten tener horarios para comer”, advirtió el sindicalista.

En este clima de persecución constante, y de hermetismo por parte de las autoridades, los rumores de una nueva ola de despidos son cada vez más fuertes. “No sabemos dónde va a terminar todo esto. Corren riesgo nuestros puestos laborales, y creemos que van por una nueva tanda de despidos –menor a la anterior- con una tercerización de los sectores de apoyo, que tienen que ver con limpieza, el mantenimiento del parque, albañilería, plomería, sanitarios, la misma portería que hoy está siendo suplantada por Murata, aliada de manera muy fuerte al gobierno de turno”, indicó Baldomir.

El viernes pasado se llevó a cabo un plenario en Ensenada, donde participaron los trabajadores del astillero Río Santiago, y los de los demás sectores con despidos masivos como Télam, Coca Cola, docentes bonaerenses, petroleros, curtidores, bancarios, y los gremios que los nuclean como ATE, SUTEBA, SIPREBA, SATSAID, y demás.

En este encuentro comenzó a diagramarse una marcha masiva el 12 de septiembre, en la que confluyan todos los sectores en conflicto. “Queremos generar un gran paro nacional y ver cómo seguimos en este reclamo por la reincorporación de todas y todos los que han sido despedidos, frenar las persecuciones y que nos devuelvan todo el salario que nos han venido sacando”, finalizó el secretario adjunto de ATE INTI.

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