Redacción Canal Abierto | “Todas las corridas cambiarias que tuvimos, el dólar a $40, la tasa de interés de referencia en 60%, más el acuerdo con el FMI, lo que hacen es colocar a la Argentina en una suerte de shock recesivo. Eso produce un derrumbe de la actividad económica que no es un accidente, sino que es un objetivo, y es la medicina que pretenden utilizar para resolver el problema”. De esta manera explica el economista, ex diputado nacional y dirigente de Unidad Popular, Claudio Lozano, una situación que tiene en vilo al país desde hace días y no parece vislumbrar soluciones en el horizonte.

Para Lozano el escenario complejo que se desató por la falta de dólares era de esperarse. Antes de firmar el acuerdo con el FMI, la Argentina de Cambiemos ya había sumado 100 mil millones de dólares de deuda a la heredada por el gobierno anterior. “Es un problema que generaron ellos mismos con una política absolutamente irracional de endeudamiento que colocó a la Argentina a finales de 2017 al borde de la cesación de pagos. En la lógica que armó Mauricio, de cada US$ 10 que necesitaba el país, sólo producía 6. Le quedaban US$ 4 que sólo podía conseguir por deuda o con inversiones financieras de corto plazo. Son US$ 40 mil millones anuales que le faltaban a la Argentina”, relata.

El agujero –producto de la apertura de importaciones, del libre movimiento de capitales que permitieron la fuga de US$ 56 mil millones desde que asumió Macri y el atraso cambiario que generó un rojo en la balanza turística de otros US$ 10 mil millones- se cubrió con deuda, bonos y ajuste. Y sin política de crecimiento.

“Los dos datos centrales del momento son la recesión como salida, el derrumbe de la actividad, lo cual implica menos empleo, menos ingresos, pobreza, mayor concentración de la economía por deterioro de las pymes; y la pérdida del control político por parte del Gobierno”, resume Lozano.

En este escenario, según el dirigente, gana el capital financiero y los exportadores, y pierde la clase trabajadora y los pequeños y medianos empresarios.

“El recetario de la apertura, la desregulación, las privatizaciones y el endeudamiento, siempre sale mal –aclara-. Los que quieren cobrar la deuda, la duda principal que tienen es qué capacidad tiene este gobierno para llevar adelante semejante ajuste. ¿Los gobernadores, las distintas vertientes del justicialismo van a acompañar, en el marco de la recesión y del ajuste, al gobierno nacional? No hay solamente una cuestión económica a esta altura del partido, acá hay una crisis política”.

En una entrevista donde analiza las similitudes y diferencias con la crisis de 2001, Lozano imagina escenarios de salida política, detalla la relevancia de la causa de los cuadernos para el oficialismo, el papel que juega la incertidumbre sobre el futuro institucional e interpela a la población: “Argentina necesita mayor compromiso político de todos para tirar por la borda un sistema político que ya no sirve más y armar otra cosa. Estamos interpelados a tratar de inventar una estrategia nueva. El intento de salvarse individualmente acá viene complicado. La salida es colectiva, y eso hay que entenderlo”.

 

Entrevista completa:

 

en octubre

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