Redacción Canal Abierto | “Entendimos ahí que no éramos nuestros propios jefes como nos habían convocado en la capacitación que nos dio la empresa. No éramos trabajadores en relación de dependencia pero tampoco éramos independientes. Entonces nos empezamos a preguntar qué éramos. Fuimos a buscar respuestas en la empresa y nos cerraron las puertas. Nos dijeron que si no nos gustaba nos podíamos ir”.

Así se expresaba María Belén Fierro, trabajadora de Rappi, que junto a Anderson Cárdenas, de Glovo, dialogaron con Canal Abierto sobre la situación que atraviesan quienes prestan servicios para las plataformas de aplicaciones de delivery.

El 10 de octubre los Rappitenderos y Glovers crearon e inscribieron su nuevo sindicato. Los delegados de la Asociación de Personal de Plataformas dieron cuenta de las problemáticas que derivaron en la creación de un espacio sindical que abogue por sus derechos.

Las plataformas comenzaron a actualizarse, y en cada cambio, los trabajadores notaron más beneficios a favor de la empresa, y menos para ellos. A esto, se suman el pago de elementos de trabajo (uniformes, mochilas, celulares, datos de internet), la imposición de tarifas y la falta de seguro (por accidentes y robos).

“Nosotros nos consideramos trabajadores, y estamos peleando para que ellos nos reconozcan como tales. Claramente no somos colaboradores ni micro empresarios, si no, no nos veríamos en esta situación, no podemos decidir absolutamente nada. La tarifa la fijan ellos, deciden cuando vas a dejar de trabajar. Cuando no les servís más, aprietan un  botón y estás bloqueado. Ahí claramente no estamos siendo independientes, somos trabajadores de estas empresas”, comentó Fierro.

 

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en octubre

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