Por Violeta Moraga (desde Río Negro) | El incidente se produjo el sábado en el pozo EFO355 del yacimiento Estación Fernández Oro, ubicado sobre la Ruta Nacional 22, y se suma a la serie de negligencias que vienen cometiendo las empresas hidrocarburíferas en la zona, que operan sin el debido control y a costa de la salud y el ambiente de los pobladores.

La empresa insiste en convencer a través de estériles comunicados que todo está bajo control, sin embargo los testimonios se multiplican afirmando que la contaminación ya llegó a las napas de agua. La insalubridad no es nueva, hace tiempo que nadie se anima a beber de la canilla y las chacras moribundas pintan el paisaje tembloroso de torres que humean como faros oscuros. Sin embargo, las dimensiones de esta nueva fuga de gas con fluidos de perforación de la planta productora de gas de YPF tiene a todos en vilo, imposible de medir.

En 2016 se derramaron 240 mil litros de “agua de formación”. Murieron frutales y animales. (Observatorio Petrolero Sur)

Desde la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua en Allen, Juan Carlos Ponce afirma que la contaminación llegó a la laguna que desemboca en el Río Negro. “Tenemos fotos y filmaciones que lo muestran”, dice mientras se dirige a paso apresurado hacia el Concejo Deliberante de esta ciudad, donde este jueves un grupo de vecinos exigió que se declare la emergencia ambiental, dada la gravedad de la situación. Sin embargo, el acalorado debate en el recinto terminó con la suspensión de la sesión ordinaria y la negativa a tratar este proyecto.

Los vecinos no se rinden. Esta noche, como todos los viernes a las 20, volverán a reunirse en la plaza principal, donde se vienen organizando. Y es que nada es igual desde que conviven con la explotación de hidrocarburos no convencionales a través de la técnica de fractura hidráulica, fracking.

La contaminación no sólo deja tierras arruinadas, sino que las consecuencias se reflejan tristemente en la salud: el municipio padece la media más alta del país de niños con leucemia, y esto a pesar de que muchos casos no son reconocidos por el Ministerio de Salud de Río Negro.

Se suman además los casos de enfermedades respiratorias, entre otras consecuencias del fracking que tratan de taparse desesperadamente. Un caso emblemático en la zona es el de Rubén Ibáñez, que tuvo que iniciar una causa judicial para que la fiscal Julieta Villa ordenara el allanamiento del hospital zonal con el fin de recuperar su historia clínica. Su salud está comprometida desde el 2014, cuando explotó un pozo muy cerca de su casa. La mancha en uno de sus pulmones atestiguaba lo que comenzaba a sucederle. Sin embargo, a pesar del allanamiento, sus antecedentes no aparecieron. Sólo estaban las tapas de su carpeta con el seguimiento del caso.

“Desde el 2012 que estamos peleando con esto y el Gobierno ha hecho oídos sordos, ha mentido. Los entes de control no existen, todo esto es un ecocidio. La destrucción y la contaminación del alto valle”, alerta Ponce. “El fracking no solamente fracturó la tierra, sino que fracturó todo: los colegios médicos, la salud pública, los medios de comunicación. Mientras tanto, la única respuesta que nos dan es decir que somos ecoterroristas”.

Foto: Observatorio Petrolero Sur

Torcer el destino

“Los gobiernos deben asumir su responsabilidad e impedir que se sigan llevando todos nuestros recursos sin ningún tipo de control. Las pautas y el sistema bajo el cual explotar el petróleo y gas que son propiedad de todos, deben surgir de un plebiscito vinculante del que participen todos los rionegrinos”, señaló frente a este nuevo derrame Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE y CTA Río Negro que llamó al pueblo a seguir movilizándose hasta tanto las autoridades tomen cartas en el asunto y cambien el destino de muerte que proponen en el Alto Valle rionegrino.

“Que se haya producido un nuevo derrame y que sea de esta magnitud es muy grave y muestra que crece la contaminación y el daño ambiental en toda la región del Alto Valle. Las autoridades y las empresas siguen disimulando las consecuencias nocivas de la explotación para todo el pueblo”, dijo Aguiar dando cuenta de la postal que hoy se vive en la región: empresas multinacionales que se llevan sin control –y de la forma más dañina– bienes comunes como el gas y petróleo, dejando a su paso territorios inhabitables.

Un ruido insoportable, olor a azufre, casas agrietadas, techos que se caen, dificultad para respirar, enfermedades, economías locales destruidas, son algunas de las consecuencias que vive Allen debido al fracking, un sistema que está vedado en varios países del mundo y también en alrededor de 60 municipios de nuestro país. En Río Negro, sin embargo, un fallo del Superior Tribunal de Justicia en 2013 declaró inconstitucional la ordenanza que había prohibido la utilización del método de fractura hidráulica para la extracción de hidrocarburos.

Lejos de eso hoy hay más de 160 pozos en esta zona y 93 que ya están aprobados para ser realizados.  En el medio, el entramado es tal que la secretaria de Ambiente de Río Negro, Dina Migani es una de las dueñas de una de las empresas que se dedica al transporte, almacenaje y distribución de productos químicos y residuos relacionados con la extracción de hidrocarburos.

Por debajo y a pesar de todo, el pueblo se organiza y va tejiendo redes. Es la única fuerza capaz de revertir este destino.

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