Redacción Canal Abierto | Desde su llegada al Gobierno nacional en diciembre de 2015 y hasta fines de octubre de este año, Cambiemos acumuló deuda pública por 128.117 millones de dólares, la mayoría en moneda extranjera. Según estiman economistas, esta espiral de compromisos podría llevar el endeudamiento total por encima del Producto Bruto Interno (PBI).

En este escenario, resurge en la opinión pública un índice conocido por los argentinos y que repone fantasmas de crisis pretéritas. El tristemente célebre riesgo país –que hoy roza los 840 puntos y va en ascenso- mide la probabilidad (el riesgo) de que un Estado logre o no pagar los vencimientos de sus obligaciones (deuda externa, bonos, letras del tesoro) cuando corresponde.

“En 2009 la relación entre deuda y PBI era mucho mejor que hoy, el endeudamiento era más bajo y el perfil del saldo del comercio exterior era abultado todavía. Pero en aquel momento el riesgo país era más alto que en la actualidad -analiza, en diálogo con Canal Abierto, el economista y docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) Mariano Arana-. Con la economía actual estancada y este endeudamiento récord, el riesgo país actual está subestimado, o en todo caso mal calculado anteriormente”.

“El FMI viene desembolsando más de 20 mil millones de dólares cada año, pero a partir de 2021 la situación se va a tornar insostenible por los vencimientos previstos porque no sólo no va a haber dinero del Fondo, sino que por el contrario lo va a tener que devolver”, cuenta Arana.

En los últimos doce meses la fuga de capitales sumó más de 30.000 millones de dólares y superó los más altos niveles históricos, mientras que el déficit de cuenta corriente de 2018 -en relación al PBI- será el más elevado en casi cuatro décadas. “Argentina debe reestructurar su deuda externa y regular la salida de capitales, o queda a un paso del default”, sentencia el investigador de la UNGS.

En este contexto, la economía real se ve perjudicada por el plan económico impulsado por el Gobierno de Mauricio Macri, cuyos ejes han sido la apertura y desregulación de los mercados de bienes y capitales, lo que afecto la balanza de pagos, la producción y los salarios reales, entre otras variables socioeconómicas.

“Hoy está todo dado para romperse. De hecho, si Cambiemos no cambia su política, probablemente lo rompa”, resume Arana.

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