Redacción Canal Abierto | La información de última hora señala que el hombre internado en el Hospital Interzonal General de Agudos San Martín de La Plata con hantavirus, un pintor de la localidad de Berisso, «está muy grave», en terapia intensiva, con asistencia respiratoria y tratamiento «de sostén vital», según reveló el director del centro de salud, Alberto Urban, que además aclaró que no se trata de la misma cepa que produjo diez muertes en Epuyén, sino de una variante autóctona.

Entre la cyber militancia anti-macrista y la posverdad oficial, el virus de la desinformación se propagó mucho más rápido y furioso que el que transmite el colilargo de moda, generando peligrosas confusiones, como miedos infundados. Por eso, como siempre, conviene saber.

Cushamen, un año y medio después de la desaparición de Santiago Maldonado, vuelve a ser escenario de la noticia de tapa que, aunque incomparable, también tiene a la muerte y la responsabilidad de Estado en los títulos principales.

En ese departamento de Chubut está ubicado el pueblo de Epuyen. En este momento más de 80 personas allí están aisladas y bajo custodia policial para evitar la propagación de la enfermedad, en el pueblo de 1500 habitantes que tiene al turismo entre sus principales actividades económicas.

El contagio, según confirmaron los análisis del Instituto Malbrán, empezó en una fiesta de cumpleaños y a través de uno de los invitados, un hombre que trabaja en el campo.

Sergio Bergman, secretario del ex ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, fue nuevamente blanco de las críticas más duras por no haber aplicado protocolos de estudio y análisis de la población de los roedores que transmiten el virus hanta. Por su parte, el secretario de Salud de la Nación, -también ex ministerio degradado-, Adolfo Rubinstein, valoró las medidas sanitarias tomadas y aseguró que como «hace 10 días no se confirmaron nuevos casos, el brote se encamina a la contención».

En Argentina existen cuatro regiones endémicas de Hanta (es decir, regiones donde el virus existe y circula): la Sur (Chubut, Neuquén y Río Negro), la Norte (Salta y Jujuy), la Noreste (Misiones) y la Centro (Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe).

Es importante insistir en que endemia es un término utilizado para hacer referencia a un proceso patológico que se mantiene de forma estacionaria en una población o zona geográfica determinada durante períodos de tiempo prolongados. Es decir, que sostiene una cantidad similar de casos a lo largo de los años, a diferencia de una epidemia, que se refiere a una enfermedad que afecta a un número de individuos superior al esperado en una población.

Según explica el médico Damián Verzeñassi en un reciente artículo de revista Anfibia “Argentina, en los últimos 20 años, aumentó más de 1000% el uso de agrotóxicos, y esos venenos diezmaron las poblaciones de aquellas aves rapaces. Por eso es lógico que se registre un incremento de roedores, se reproducen a una velocidad muy alta y ya no tienen casi predadores”.

“Claramente la solución no viene de la mano de acciones individuales. Es necesaria una política sanitaria nacional e integral, que defina el sistema productivo a partir del cuidado de la salud de los territorios, de los ecosistemas de los que somos parte las personas. Sin territorios sanos, no hay pueblos sanos”, completa el director del Instituto de Salud Socio-ambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

Por su parte, el biólogo Guillermo Varela le explicó a Canal Abierto que “lo que necesitamos es una política continua de intervención del Estado. Pero si se baja el presupuesto de ciencia y tecnología, se degrada el ministerio de salud, el de ambiente, no existe tal intervención. Con las soluciones que se están tomando es muy probable que se logre controlar. Pero, el año que viene, vamos a empezar de cero”

Consultado para este artículo, el doctor Donato Spaccavento, ex director de los hospitales Argerich y Posadas, advierte que el hecho alarmante, la gran diferencia con los brotes de años anteriores, no se da en la cantidad, ni siquiera en el número de fallecidos –que de todas formas es alto- sino en que “desde 1995 (en el Bolsón) no se registraban casos de contagio interhumano”. Por eso se dispusieron distintas “barreras epidemiológicas” en Chubut, para impedir la dispersión del virus y lo que podría ser una propagación de gravedad mayúscula.

Es por ese motivo que el Malbran se encuentra investigando si hubo una mutación genética en el virus Andes.

El contagio en Buenos Aires, Chaco y Salta es el habitual: del ratón al humano. La saliva, la orina o la materia fecal del roedor se secan, se pulverizan y esas partículas en el aire inhalado producen la transmisión. En Salta se detectó una cantidad de casos similar a la de Buenos Aires, un índice muy alto por la proporción con su población.

Los síntomas son los típicos de un estado gripal, muy inespecíficos, por eso para el diagnóstico vale tanto como la sintomatología el dato de los lugares en los que haya estado la persona afectada.

Además hay sitios con riesgos superiores, como las cárceles y/o neuropsiquiátricos: Hace algunas horas la Comisión Provincial por la Memoria solicitó medidas urgentes de prevención del hantavirus en los lugares de encierro. “En las inspecciones diarias la CPM ha constatado con gran preocupación mucha presencia de roedores y la falta de higiene de los espacios donde se alojan las personas detenidas, dos cuestiones que hacen de estos lugares sitios muy propicios para la propagación de la enfermedad”, dice el texto.

Por último, Spaccavento, especialista en salud pública, advierte: «El cierre de programas de prevención y de médicos comunitarios en todo el país hace que la detección sea inferior”.

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