Redacción Canal Abierto | Este martes 26 de febrero se cumplieron 13 años de la última vez que vieron con vida a Paulina Lebbos. Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), aquella madrugada salió con un grupo de amigos para festejar que el día anterior había aprobado una materia.

Desde la zona del ex Mercado de Abasto, en San Miguel de Tucumán, tomó un remise junto a Virginia, compañera de facultad. Sin embargo, no volvió a su casa esa noche. La familia hizo la denuncia el mismo día y, junto a amigos, salieron a buscarla.

El 11 de marzo de 2006 (dos semanas después), el cuerpo de Paulina fue hallado en el kilómetro 3 de la ruta 341 (en Tapia, provincia de Tucumán), en un estado de descomposición avanzado, con mutilaciones, el cuero cabelludo arrancado y las huellas digitales limadas. Tenía 22 años y era madre de una nena de 5.

Esta semana, un día antes de cumplirse el 13 aniversario de la desaparición, Alberto Lebbos escuchó la lectura del fallo el Tribunal de la sala III. Cinco ex funcionarios policiales eran condenados a penas de entre 5 a 6 años de prisión por el encubrimiento del homicidio de su hija.

“Falsificación de actas, hasta la adulteración pruebas e incluso presiones a testigos. Para que se movilice todo el Estado y el poder como se movilizó, detrás de esto no puede haber un simple ciudadano”, asegura a Canal Abierto el padre de la víctima y principal impulsor de la causa, Alberto Lebbos, quien caracteriza el fallo como “una firme decisión del Tribunal de la Sala III en pos de una reconciliación entre el Poder Judicial y el pueblo”.

Lo único que quedó en claro el debate oral y público, que duró más de un año, es el hecho de que hubo una maniobra de encubrimiento montada desde el poder político local. De hecho, los magistrados pidieron que se investigue a 28 personas a partir de pruebas surgidas durante el proceso, entre ellas el ex gobernador de Tucumán y candidato a repetir el cargo, José Alperovich. “Es el responsable ideológico del encubrimiento del crimen de Paulina y usa el Senado como madriguera para huir de la Justicia”, lanza Lebbos.

“El clan Alperovich-Rojkes ha pretendido levantar una fortaleza de impunidad para encubridores y homicidas. Creían que no se iba a destruir nunca, pero ayer cayó gran parte de esa fortaleza gracias a algunos funcionarios judiciales, el periodismo digno y muchos artistas que se han puesto al servicio de esta causa”.

Encubrimiento y mentiras policiales

Por un lado, estuvo el entorpecimiento sistemático que la Policía de Tucumán encabezó durante la búsqueda de la joven y el cuerpo del delito. Desde la falsificación de actas, hasta la adulteración pruebas. Incluso presionaron a testigos.

En diciembre de 2013, Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina (comisario y policías de Raco en 2006) ya habían sido condenados por encubrimiento agravado. Durante el proceso, los ex policías declararon que Barrera y Brito habían dado la orden falsificar las actas. Además, acorde a otros testimonios, habría implicancia de Di Lella y Sánchez. En testimonios también se señaló que estos dos últimos, junto a Barrera y Brito, querían retirar el cuerpo de Paulina sin realizar pericias y sin mediar orden judicial.

“Lo más grave de todo es que la trama de corrupción continúa hasta lo más alto del poder político provincial. Muestra de ello es que a García (que además de este proceso penal tiene más de 20 sanciones en su carrera) lo premiaron con varios ascensos en la fuerza policial a lo largo de estos años”, recuerda Lebbos.

El brazo oculto de la justicia y la política

El fiscal Carlos Albaca estuvo a cargo de la causa desde abril de 2006 hasta 2013. Durante esos casi siete años la investigación no prosperó. Fue tan obscena la manipulación del integrante de la familia judicial tucumana que públicamente llegó a “no descartar” que el crimen de Paulina se haya tratado de una muerte natural que podía obedecer a, o bien un ataque de asma combinado con ingesta de alcohol y/o otras sustancias tóxicas, o a la práctica de la autoasfixia durante la masturbación o con una pareja.

“A raíz de los desastres que hizo en la causa, a este fiscal se le inició un sumario administrativo en el que se comprobó que había cometido una serie de delitos, entre ellos permitir que se deteriore y se echen a perder muestras de ADN que eran claves en la investigación. Este personaje, que contó siempre con la protección política de José Jorge Alperovich (ex gobernador de Tucumán y hoy senador nacional), logró el aval político para jubilarse y esquivar el juicio político”, cuenta Alberto Lebbos.

Sin embargo, el padre de Paulina siempre tuvo bien en claro que Albaca no podría haber actuado como lo hizo durante tanto tiempo sin la protección del Gobernador y del poder político tucumano: “Como lo sostuve siempre, detrás de este crimen hay alguien poderoso. Es la única explicación para tanto encubrimiento, para tener la causa totalmente paralizada durante tantos años. No tengo dudas de que Alperovich es el principal responsable de que el homicidio de Paulina haya estado tanto tiempo impune”.

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