Por Violeta Moraga* | El miércoles pasado, en vísperas de Pascuas, decenas de trabajadores de AGEA, la empresa editora del Diario Clarín y las publicaciones Olé, Ñ, Viva, ELLE, Genios, PyMes, así como responsable de servicios como 365 y ArgenProp, y parte del Grupo Clarín, se encontraron con las puertas del diario valladas y fuerzas de seguridad que les impedían el ingreso a sus puestos de trabajo. Enseguida, como viene siendo costumbre en los últimos años, aparecieron las listas con los nombres de quiénes podían entrar al recinto y los que no, anoticiándose ese mismo instante de que se habían quedado en la calle. Sólo a algunos pocos la empresa tuvo el decoro de mandarles mails, y se fueron enterando de su situación por el camino. Como se denunció rápidamente, el brutal ajuste llegó sin mediar aviso ni establecer ningún tipo de diálogo al respecto con los representantes gremiales y frente a un operativo de seguridad inusual en el edificio de la calle Tacuarí de la Ciudad de Buenos Aires.

“íbamos haciendo números y cuando nos juntamos con la gente de Recursos Humanos nos confirmaron que eran 65 compañeras y compañeros los despedidos. Inmediatamente, llamamos a una asamblea y se votó un paro. Histórico, porque desde 1989 que en el Diario Clarín no había una medida así en sus redacciones”, cuenta Matías Cervilla, de la comisión Interna de Trabajadores de Clarín/AGEA.

“Hay un destrato tremendo para gente que ha trabajado 20 o 30 años, que ha dado su vida, su salud, su sangre, no sólo por la empresa sino por su tarea profesional. Es muy difícil de argumentar este tipo de despidos porque la empresa dice que sobra gente y al mismo tiempo la semana anterior les pidieron a todos los redactores que aumenten su jornada laboral una hora más porque sobraba trabajo», cuenta Cervilla.

Así, con una amplia participación, se dejó en evidencia un nuevo avance inescrupuloso del empresariado sobre los trabajadores. El área de fotografía fue una de las más golpeadas, con 18 reporteros gráficos y editores despedidos. Fue por esto que el lunes la Asociación de Reporteros Gráficos de la Argentina (AGRA) hizo un camarazo en las puertas del diario en solidaridad con sus colegas y el resto de los compañeros. Asimismo, el sábado se realizó el festival “Pascuas en la calle”, visibilizando cómo Clarín realizó despidos masivos en la semana de pascuas.

“Todas las empresas suelen hacerlo los viernes, pero vemos que Clarín es más previsora y lo hizo un miércoles de Pascuas, dándose cuatro días para que el conflicto afloje, algo que no sucedió: este lunes se hizo una asamblea multitudinaria, donde se votó un paro de 48 horas y ayer fue ratificado por una segunda asamblea del turno mañana. Generalmente hacemos dos asambleas, para los que trabajan en los distintos turnos -relata el delegado-. Así se pueden tomar las decisiones de forma democrática y participativa”.

De esta manera, se votó por la profundización de una medida histórica en el Diario Clarín, que llevó por estas horas al paro que concluye el jueves. “Esto significa que los editores y redactores no van a escribir, aunque vamos a ver el diario en la calle porque hay jefes y prosecretarios que van a garantizarlo. Pero la realidad es que van a ser sólo ellos con notas refritas o de cables de agencias para rellenar”, explica Cervilla.

«Es una cuestión ilógica. Por otro lado, aducen que hay una reconversión digital y que es necesario un cambio de perfil, pero es muy difícil argumentar el despido de fotógrafos, que son por excelencia quienes pueden hacer contenido audiovisual. Lo que se pretenden es el aumento de ganancias a costa de la reducción de personal. Y lo hacen porque pueden hacerlo, nadie les pone un freno. Despiden libremente”, explica el delegado.

 

La violencia como método

A lo largo de este tiempo hemos asistido a la forma más descarnada de destrato a trabajadores y trabajadoras que no sólo pierden de forma abrupta sus fuentes laborales, sino que son violentados con metodologías de despidos que muestran el rostro más inhumano del capital. Cualquier mañana radiante pueden estar las fuerzas de seguridad revisando listas para impedir el ingreso al lugar donde hasta hace instantes, y quizás desde hace 20 años, una persona se desempeñaba a diario. Eso se vio por estos días en Editorial Atlántida, también en Télam, solo por remitirnos al sector periodístico.

“Hay un destrato tremendo para gente que ha trabajado 20 o 30 años, que ha dado su vida, su salud, su sangre, no sólo por la empresa sino por su tarea profesional. Es muy difícil de argumentar este tipo de despidos porque la empresa dice que sobra gente y al mismo tiempo la semana anterior les pidieron a todos los redactores que aumenten su jornada laboral una hora más porque sobraba trabajo -cuenta Cervilla-. Es una cuestión ilógica. Por otro lado, aducen que hay una reconversión digital y que es necesario un cambio de perfil, pero es muy difícil argumentar el despido de fotógrafos, que son por excelencia quienes pueden hacer contenido audiovisual. O despidos de editores de videos y de tantos periodistas que pueden hacer contenido periodístico de calidad. Querer aumentar las ventas y la cantidad de suscripciones digitales es una contradicción absoluta con los despidos. La empresa lo que quiere es aumentar sus ingresos pagando menos salarios”.

Lo cierto es que en la actualidad muchos medios argumentan problemas económicos para seguir precarizando a los trabajadores de prensa. Sin embargo, como señala el referente gremial, “Clarín en este contexto es una empresa que acaba de comprar Telecom. Lo que se pretenden es el aumento de ganancias a costa de la reducción de personal. Y lo hacen porque pueden hacerlo, nadie les pone un freno. Despiden libremente”.

Es así que, tras el paro, los trabajadores y trabajadoras volverán a reunirse en asamblea para decidir los pasos a seguir.

*Para Colectivo Al Margen.

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