Redacción Canal Abierto | Finalmente, el Gobierno promulgó la ley que prohíbe el acoso callejero. La normativa sancionada hace unas semanas por el Senado, se publicó hoy en el Boletín Oficial. Se trata de la ley 27.501, modificatoria de la 26.485 – de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres-, que establece el acoso callejero como una modalidad de violencia a la mujer.

La nueva norma define la violencia contra las mujeres en el espacio público como «aquella ejercida por una o más personas, en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o centros comerciales, a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual, que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo».

También se instaura una línea telefónica gratuita destinada a dar contención e información, además de brindar asesoramiento y asistencia en materia de prevención de la violencia contra las mujeres víctimas de acoso callejero.

Además, en el marco del Consejo Federal de Educación, «la inclusión en los contenidos mínimos curriculares de la perspectiva de género, el ejercicio de la tolerancia, el respeto y la libertad en las relaciones interpersonales, la igualdad entre los sexos, la democratización de las relaciones familiares y la vigencia de los derechos humanos y la deslegitimación de modelos violentos de resolución de conflictos y de la ‘violencia contra las mujeres en el espacio público’ conocida como acoso callejero”, fue contemplada.

El texto fue presentado por la entonces diputada Diana Conti. Ese mismo año, Lucia Cabrera, militante de Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumala), dialogó con Canal Abierto y contó la historia que la llevó a ser la primera denunciante por acoso callejero en Ciudad de Buenos Aires.

El 20 de marzo de 2017, alrededor de las 3 de la tarde, Lucía caminaba hacia su trabajo por la Avenida Federico Lacroze, en el barrio de colegiales. “De pronto me di cuenta que un taxista me estaba siguiendo, me pedía mi teléfono y me hacía gestos para que le pase mi número. Al principio traté de ignorarlo, pero pasaban las cuadras y me seguía con el auto”, relata. Y agrega: “En ese momento estaba asustada hasta que en un momento me cansé, encontré un policía en la vereda y le pedí ayuda”.

Si bien reconoce que la policía – tanto el oficial que la auxilió en el momento y luego en la Comisaría 37º –  tuvo buena predisposición desde el primer momento, la joven de 25 años asegura que se encontró con un total desconocimiento por parte de los efectivos de la Ley 5.742 (CABA), única legislación en el país en materia de Prevención y sanción del acoso sexual en espacios públicos.

Según un estudio de la Defensoría del Pueblo bonaerense entre 300 mujeres de cuatro municipios de la provincia, ocho de cada 10 mujeres sufrieron algún tipo de acoso callejero. Otra encuesta realizada por el Observatorio Ni Una Menos de Mumala, muestra un escenario aún más crítico: todas las mujeres consultadas aseguran haber sufrido algún tipo hostigamiento.

Actualmente, en la Cámara de Diputados hay un proyecto que espera tratamiento. Busca incluir el acoso sexual callejero como delito en el Código Penal con multas de hasta $30.000, y ya tiene dictamen de la Comisión de Legislación Penal.

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