Por Sergio Alvez  | A las 12.30 horas del día 25 de enero de 2019, en Brumadinho, Minas Gerais, colapsó y se rompió una de las represas de la compañía minera Vale. La presa tenía 87 metros de altura y contenía cerca de 12 millones de metros cúbicos de desechos mineros. Entre muertos y desaparecidos, este crimen alcanzó a 300 personas, siendo considerado como el segundo mayor rompimiento de represas en el mundo con fallecidos. Sólo un episodio ocurrido en Bulgaria en 1966 y con 488 víctimas logra superar al desastre vivido en Brumadinho.

El Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB), organización con 30 años de trayectoria en la defensa de los derechos de las personas afectadas por represas en Brasil, realizó una exhaustiva investigación en relación a lo ocurrido en Brumadinho que se plasmó en un amplio documento titulado “El lucro no vale nada. Análisis sobre el crimen de la empresa Vale en Brumadinho”.

Este material tiene como principal objetivo denunciar este crimen desde la óptica de los trabajadores. “Nosotros, afectados por represas, que sufrimos en la piel la recurrente violación de nuestros derechos, ante este nuevo crimen denunciamos también la destrucción y la apropiación de bienes naturales, la explotación de trabajadores y la falta de respeto a las comunidades por parte de las grandes empresas para generar lucros extraordinarios”, enfatiza la Coordinación Nacional del MAB en el preámbulo del documento.

En una primera parte, el texto describe la implicancia de la mina Córrego do Feijao, de la minera Vale, como “escenario del crimen”. Aquí se relata el origen de las actividades de esta mina que comenzó a operar en 1956, cuando estaba en manos de una compañía nacional, para pasar a perteencer en 2003 a la multinacional Vale. También se señala el antecedente de la represa de Fundao, en 2015. “Cuando se rompió Fundao, Vale anunció que desactivaría todos los relaves con técnicas especiales en el estado de Minas Gerais. Pero sólo 9 fueron desmontadas y 10 de ellas continuaron alojando desechos, entre ellas la que se rompió en Brumadinho”, asevera el estudio.

El relave es un conjunto de desechos tóxicos de procesos mineros de la concentración de minerales, usualmente constituido por una mezcla de rocas molidas, agua y minerales de ganga, aunque también se encuentran bajas concentraciones de metales pesados, tales como cobre, plomo, mercurio y metaloides como el arsénico

En Brumadinho, fueron 12 millones de metros cúbicos de lodo los que se escurrieron del relave. El recorrido destruyó el comedor, una unidad administrativa de Vale, restaurantes, y la Vila Fertecto. Como era horario de cambio de turno, había muchos trabajadores en el área afectada. Además, por ser una región turística y por haber ocurrido el colapso un fin de semana, había una importante cantidad de turistas y habitantes en sus casas en el momento en el que el lodo arrasó el valle.

“Los comentarios de que existían rajaduras en la represa eran recurrentes entre los trabajadores y existen documentos que comprueban que la Vale sabía del riesgo de rompimiento”, asegura el informe del MAB.

La mina Córrego do Feijao empleaba a 613 trabajadores de manera directa y a 28 subcontratados. Había tres turnos: uno de 6 horas y dos de 9 horas. La mina operaba los 7 días de la semana, las 24 horas del día.

Según detalla el documento del MAB “además de las personas fallecidas y desaparecidas, existen 944 mil personas de 18 municipios que fueron afectadas por el desastre. El barro afectó el Río Paraopeba y cerca de 300 hectáreas fueron tapadas por los desechos. Además de la población, todo el ambiente acuático del río fue impactado”.

Si bien fue creada en 1942 como una empresa pública, la Compañía Vale do Rio Doce fue privatizada en 1997, en el marco de uno de los mayores escándalos de la historia brasileña en cuanto a la sumisión del Estado ante el capital privado. La venta de la empresa fue un verdadero fraude para el patrimonio público del Brasil. Movimientos y organizaciones sociales construyeron un amplio debate y forjaron una consulta popular para poner en agenda la necesidad de re estatizar Vale. Unos 3.792.538 se expresaron a favor de la re-estatización.

“La Vale es la mayor productora mundial de hierro y níquel. En Brasil, Vale extrae hierro de 3 estados: Minas Gerais, Pará y Matto Grosso do Sul. Sus altos lucros no provienen sólo de la cantidad de mineral que produce sino también de cómo lo produce. Acciones como la desvalorización de la fuerza de trabajo, explotación máxima y subcontratación, así como la explotación máxima de los bienes naturales con negligencia y violación sistemática de leyes ambientales y la captura de estructuras del Estado, son algunas de las herramientas con las que Vale logra sus objetivos de lucro”, indican desde el MAB.

La investigación del MAB focaliza también en los devastadores efectos que generan los desechos mineros en la salud de los trabajadores y de la población afectada. Enfermedades relacionadas a la depresión, ansiedad, insomnio, afecciones dérmicas, fiebre amarilla y otras patologías son analizadas en dicho apartado. “En el río Paraopeba, los organismos públicos responsables del gobierno de Minas Gerais identificaron la presencia de metales pesados en niveles hasta 21 veces por encima de lo aceptable”, señala el documento.

El estudio incluye, a modo de conclusión, una serie de “elementos para la construcción de una política de seguridad de los afectados por represas”. Aquí, se enfatiza la idea de fortalecer políticas de seguridad, información, fiscalización y control social sobre cada una de las casi 24.000 represas (mineras, hidroeléctricas, de riego y otras) que existen en Brasil. Además, exigen una política de reparación integral de derechos para todas las familias y comunidades afectadas por este brutal crimen ocurrido en Brumadinho.

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