Redacción Canal Abierto | Sobre la ruta 22 a la altura de Arroyito, 56 kilómetros al este de la ciudad de Neuquén, medio centenar de mineros bloquea el paso de vehículos que sólo destraban por 30 minutos cada tres horas. Montaron una carpa de campaña, tienen leña y neumáticos, cuentan con la solidaridad hecha víveres, la presencia intimidante de 25 gendarmes y la convicción de mantener sus fuentes de empleo y recuperar dos meses de salario.

Quince días atrás, partieron desde Andacollo, a 436 kilómetros al norte de la provincia de Neuquén rumbo a la ciudad capital, pero no pudieron llegar por la interposición de Gendarmería. Tenían como objetivo visibilizar el drama en el que los sumergió Trident Southern Explorations.

Andacollo es un pueblo de 2600 habitantes, con 29 mil hectáreas disponibles para la explotación por galerías subterráneas de oro, plata, zinc y cobre. En 2016, Trident Southern Explorations ganó la licitación por 25 años. Pero empezó mal: antes del primer trimestre, debía invertir un millón de dólares a modo de garantía y no lo hizo.

“Si el Estado hubiese obligado a la empresa a pagar ese depósito, hoy podríamos cobrar nuestro salario”, dice en diálogo con Canal Abierto Gustavo Sepúlveda, secretario general de la seccional Zapala de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA). Agrega que la empresa quedó debiendo a firmas locales de transporte, limpieza, cabañas de alquiler y hasta con una librería.

Según informó el diario Río Negro, Trident Southern Explorations adeuda también $8.700.000 a la AFIP y casi $2.000.000 a Cormine (la corporación estatal propietaria de los yacimientos), más $97.000.000, 22.000.000 de pesos chilenos y US$ 41.000.000 a distintos proveedores. Y los salarios de marzo y abril de 238 mineros, la gran mayoría de Andacollo.

Quince de ellos, fueron retenidos el martes 12 a las 21 en Zapala, cuando se dirigían desde el pueblo al corte en Arroyito. Un cuerpo de Gendarmería les impidió descender de sus vehículos hasta las 12 del día siguiente. Ni siquiera pudieron poner los autos en marcha para calefaccionarse. Excusados en el decreto de cuarentena, los efectivos fueron a verificar sus domicilios en plena madrugada.

A principio de año, sugestivas maniobras alertaron a los mineros sobre lo que podría venir. Según medios locales, Trident Southern Explorations removió “sin causa” al gerente Mischa Aleksander y el nuevo presidente, Lawrence Ronald Crow, informó de “numerosos problemas” y acusó a la administración anterior de maniobras “dolosas” como el desvío de fondos a empresas radicadas en Santiago de Chile “y la compra de maquinaria obsoleta e inutilizable para el proyecto a un precio muy superior al de mercado”.

La composición accionaria de Trident Southern Explorations está integrada en un 5% por la chilena homónima y en un 95% por TSE UK Limited. El 5 de mayo de 2019, la sociedad entró en concurso de acreedores. AOMA, el sindicato minero, no delimita la responsabilidad sólo en una operatoria de privados, sino también en Cormine, la entidad pública a la que endilga ser “responsable solidaria” por no controlar a la empresa.

“Nuestro sindicato denunció ante el ministerio de Trabajo de la provincia varios intentos de vaciamiento y falta de inversión”, dice Sepúlveda, de AOMA. El dirigente asegura que varias de las condiciones de licitación fueron incumplidas: el monto de inversión, la restauración de un viejo dique de colas, la ampliación del personal a 500 trabajadoras (que sólo cumplió en un 30%).

El viernes pasado, la empresa volvió a ausentarse en una reunión de partes en Neuquén, donde la ministra de Gobierno, el ministro de Energía, el secretario de Interior, el subsecretario de Trabajo y el presidente de Cormine ofrecieron a los mineros una asignación familiar de emergencia de 20 mil pesos mensuales por medio año, que fue rechazada. “Un subsidio de hambre”, la calificaron los mineros.

Treinta y cinco de ellos, sortearon al otro día el reten sobre la ruta y avanzaron hacia la Ciudad Judicial de la capital, donde montaron un acampe. La Policía de la Provincia les impidió ingresar un baño químico y víveres. Un agente desenfundó un arma, intentaron detener a un minero y como no pudieron lo golpearon, finalmente se llevaron detenido a otro.

Por estas horas, el gobierno de Neuquén busca incorporar a otras empresas interesadas en el proyecto, mientras presiona a los mineros para desistir del corte y el acampe. La negociación podría demorar meses, los trabajadores eligieron luchar.

 

Por Pablo Bassi

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