Redacción Canal Abierto | Un parto respetado o parto humanizado es aquel dónde se respetan los derechos de las madres, los niños, las niñas y sus familias al momento del nacimiento. En Argentina, la ley que lo contempla fue sancionada y promulgada en 2004 y se extiende para todo el país, tanto en sistemas públicos de salud como privados.

El incremento de cesáreas, la suspensión de turnos de control y el no poder estar acompañadas al momento de parir son las preocupaciones que fundamentan los reclamos.

En la Semana Mundial del Parto Respetado, y para profundizar más en sus implicancias, Canal Abierto dialogó con Giovana Martínez, doula (mujer que acompaña durante el embarazo, el parto y los cuidados al recién nacido) y referente provincial de Mumalá Jujuy.

¿Por qué la necesidad de la Semana del Parto Respetado?

-El objetivo es visibilizar la violencia obstétrica y la vulneración de derechos al momento del parto. Además, en Argentina, la violencia obstétrica es considerada violencia de género (Ley 26.485) y hay muchas mujeres que desconocen el tema.

La violencia va desde una mala praxis hasta comentarios ofensivos que atenten contra la integridad física y emocional de la persona gestante. También, en hospitales y clínicas privadas hay poco protocolo amigable con las familias. No se informa de manera correcta cómo avanza el proceso de parto y poder estar acompañada durante toda la estadía en la institución por alguien de su elección y confianza es fundamental, sobre todo en estos momentos.

¿Qué ocurre con el aumento de las cesáreas? ¿Está justificada su práctica respecto al incremento?

-La OMS recomienda que menos del 15% de los partos sean por cesárea, y en Argentina, este procedimiento supera el 70%.

Lo que ocurre es que se han patologizado los partos -por falta de confianza si se quiere- por parte de los médicos que intervienen, ya que estas intervenciones innecesarias van desencadenando un desequilibrio del cuerpo que requieren de otro tipo de intervenciones y así sucesivamente, que podrían desencadenar en situaciones de riesgo para la madre o el bebé y se requiera una cesárea. Esto hace que las personas a la hora de parir vayan sugestionadas.

Es importante que las mujeres puedan decidir y optar libremente la forma en que quieren parir. Se habla mucho del dolor al momento de dar a luz, pero no se habla de cómo minimizar esos dolores o qué los provoca y que son parte del proceso.

Es necesario que estemos informadas, conocer nuestros derechos, si queremos un trabajo de parto medicamentoso o no y en qué momento son necesarias ese tipo de intervenciones.

¿Cómo se está manejando el sistema de salud con las embarazadas en esta pandemia?

-A las embarazadas no se las considera en un estado de enfermedad, sino como personas que están gestando. Ya en varias provincias se implementó un protocolo de seguimiento del embarazo y cuando necesitan hacerse controles son con turnos, y el hospital se dispone también a recibir durante ciertos días a recibir personas gestantes para que no haya circulación cruzada con quienes puedan estar infectados.

Estos estudios se limitan a análisis clínicos y ecografías. Controles como la presión arterial o el peso y tamaño de la panza se están obviando por el momento. A la hora de parir sólo ingresa una sola persona como acompañante en las instituciones. En el caso de las embarazadas, cuando presentan síntomas, se les realiza el test de COVID-19.

En dos provincias pasó que se testeó a dos recién nacidos que dieron positivo y ahí se enteraron las madres que también tenían el virus pero eran asintomáticas. En otro hospital, una enfermera, también sin síntomas, contagió a un bebé. Los protocolos que hay en este momento no son específicos para embarazadas. Lo que intentan es que la gente no se acerque a los hospitales ni centros de salud.

¿En un contexto de “normalidad”, hay irregularidades en los protocolos de parto?

-Primero, me parece muy importante remarcar que los protocolos institucionales no pueden estar por encima de las leyes nacionales. En este sentido, es importante saber lo que la ley 25.929 dice, como protocolos de rutina que no pueden realizarse si la madre no lo consiente.

En muchas provincias ocurre que al momento de ingreso firman un consentimiento informado en blanco, algo que es totalmente ilegal y fuera de cualquier protocolo. En ese documento aceptan la realización de cualquier procedimiento que los médicos llegaran a necesitar hacer. Pero esto debería ser escrito y previamente presentado por la embarazada.

Lo que se está haciendo desde unos años es que las mujeres y cuerpos gestantes generen sus propios planes de parto donde establecen qué es lo que quieren y lo que no, y a la vez asumen este “riesgo” que podría generarle no aceptar intervenciones, a su parecer, innecesarias.

¿Se puede parir en soledad?

Poniéndote en el lugar de esa persona, en un momento súper importante y trascendental para su vida ya sea su primer o su quinto hijo, necesitan a alguien de confianza a la hora de parir. Saber que hay alguien que conoces te da confianza para soltar a tu crío en un contexto donde no sabes quiénes son las personas que están interviniendo en el proceso, donde entra y sale gente desconocida todo el tiempo, o que de repente te hacen tacto cinco personas diferentes son cosas que van alterando el proceso. Sola no se puede.

El lema de este año dice “Tus derechos deben ser respetados”, y por eso creo que desde las instituciones deberían interiorizarse mucho más para poder respetar a quienes van a parir, que son muy pocas las que pueden o a las que les nace enfrentarse a un sistema que está totalmente colapsado y que ya tiene muchas maneras –y mañas- de trabajar. No se puede exponer a tener que dar más explicaciones sobre sus decisiones y lo que eligió para parir. Es fundamental estar acompañada por alguien que sea sostén emocional, y que a la vez sea la voz de esa persona gestante que tiene que estar desconectada de todo lo externo para concentrarse en su cuerpo y dar a luz.

¿Reflexiones?

-Cada vez que se habla de violencia obstétrica y parto respetado espero que se tenga en cuenta a las dos partes. El parto respetado merece de un montón de condiciones y capacitaciones por parte del personal de salud y todos los que intervienen en el proceso del nacimiento. Es necesario entender lo que es el respeto hacia una persona que tiene diferente cultura, religión, estilo de vida o que no tiene información.

Muchas personas desconocen todo lo que pasa en su cuerpo durante el embarazo y casi siempre, ante las dudas, se contesta que eso es “normal”. Lo que se necesita es información clara, tanto para quienes van a parir como para los involucrados en el proceso en las instituciones. Cada persona y cada parto son únicos, por lo tanto tienen un tiempo y un ritmo diferentes. Cada cuerpo es un universo.

La ley

La ley garantiza, entre otros, el derecho a:

  • Un parto normal, que respete tus tiempos.
  • Que no te discriminen.
  • Que se respete tu intimidad.
  • Elegir a la persona que te acompañará durante el trabajo de parto, el parto y el posparto.
  • Que tu bebé esté en su cuna a tu lado, durante toda la internación (a menos que necesite cuidados especiales).
  • Que vos y tu familia reciban toda la información necesaria, en un lenguaje claro, sobre tu estado y la evolución del parto y del bebé.
  • Conocer los beneficios de amamantar y los cuidados que necesitan tanto el recién nacido como vos en esta etapa de la vida.
  • Conocer los efectos negativos del tabaco, el alcohol y las drogas.

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