Redacción Canal Abierto | En el marco de la causa contra Ignacio Buzali, marido de la diputada provincial y secretaria de Asistencia a la Víctima y Políticas de Género de La Plata Carolina Píparo, el Centro de Monitoreo de la capital bonaerense fue allanado en la tarde de ayer.  La investigación busca esclarecer el atropello a Luis Lavalle e Iván Coronel, dos jóvenes que iban en moto a ver la quema de muñecos de Año Nuevo en la madrugada del 1º de enero.

La medida fue realizada a pedido de la querella, buscando resguardar los crudos de las cámaras de seguridad de la zona en la que sucedió el hecho tras que en el día de ayer el municipio difundiera un video de esas tomas, pero con una edición bastante burda en la que se puede ver un vehículo esfumarse. También se pidieron las imágenes de la zona en la que la referente del PRO platense aduce haber sido asaltada, hecho que supuestamente motivó la persecución que desembocó en la embestida.

En una rueda para la prensa, Martín de Vargas abogado de Lavalle, contó que también solicitaron «que se citen como testigos a las personas que estaban mirando los monitores y los registros de empleados que estuvieron esa noche«. Estos requerimientos se suman al de la detención de Buzali, acusado de la causa por ser quien manejaba al momento del hecho.

«Evidentemente hubo imágenes adulteradas. Estuvimos toda la madrugada analizando y sacamos la conclusión que había sido un montaje de video donde se había cortado, pegado, cortado y pegado. No se veían imágenes con continuidad. No es una conjetura mía, lo juzgó la gente, y la gente misma se dio cuenta que habían manipulado el video para generar en la opinión pública una sensación distinta a la que en realidad habían ocurrido los hechos», agregó el letrado.

Además de Buzali, De Vargas apuntó contra el secretario de seguridad platense, Darío Ganduglia. Este funcionario del municipio que conduce Julio Garro se encontró con la pareja en un control policial en Plaza Moreno donde no les fue hecho el control de alcoholemia. También sorprende la celeridad con la que llegó a ese lugar, momentos después del siniestro.

Ante la consulta de Canal Abierto, el abogado explicó: «En principio hay tareas que constituirían un delito de encubrimiento. Además, habría un incumplimiento de los deberes de funcionario público porque estas personas que habían atropellado a los chicos deberían haber sido aprehendidas y haberles hecho inmediatamente el test de alcoholemia. La municipalidad de La Plata consta con modernos aparatos para realizar test de alcoholemia, y si había un operativo ahí, generalmente son los operativos los que realizan los test de alcoholemia. Me llama la atención que no se hizo nada. Sabiendo lo que tenía que hacer no lo hizo. En ese sentido hay un incumplimiento», sostuvo el representante legal de las víctimas del atropello.

Y agregó que «es mucha casualidad que Buzali estacionó donde estaba Ganduglia. Evidentemente venían hablando de encontrarse en ese punto. Por eso es importante el secuestro de los teléfonos, tanto de Ganduglia como de Buzali, y el supuesto teléfono que ahora apareció de Carolina Píparo. Esperemos que también aporten los códigos de desbloqueo de los teléfonos. Cualquier persona que no tiene nada que esconder, no huye, no esconde un teléfono».

El abogado también se refirió a la maniobra perpetrada por Píparo para invertir los roles de víctima y victimario, intentando señalar a Lavalle y Coronel como los autores del robo que denunció y el cambio de tónica del discurso producido en el comunicado de la diputada del día de ayer.

«Quisieron estigmatizar a 2 chicos, intentaron en un primer momento decir que eran los ladrones, con el pasar de las horas se fue dando cuenta que los chicos no tenían nada que ver y ahora están cambiando el discurso porque ya vieron que a través de las intervenciones en la causa se fue dando vuelta esta situación donde los que supuestamente antes eran delincuentes cuando ella empezó a declarar ahora son víctimas de personas que son delincuentes porque cometieron un delito. El marido de Carolina cometió un delito», expresó Vargas.

El año nuevo de Luis

Del encuentro con los medios realizado en el centro de La Plata también participó Luis Lavalle, uno de los chicos que viajaban en la moto atropellada, quien dio su versión de lo ocurrido esa madrugada, cuando con otros amigos recorrieron la ciudad en siete motos para ver la quema de muñecos, tradición de la ciudad de las diagonales para recibir cada año que se inicia.

«Llegamos al primer muñeco, pero no lo pudimos ver porque ya lo habían quemado. Estuvimos dando vueltas Buscamos otro, pero tampoco llegamos. Seguimos, y en esa esquina y yo doblé último. Miré para atrás para ver quien veía y veo que el auto que me chocó estaba pasando a otro. Cuando miro para adelante escucho que acelera y lo último que vi fue la luz de adelante del lado del conductor. Cuando escuche miré para atrás para ver que pasaba y no llegué, me despidió de la moto«, narró Lavalle.

«Después del impacto lo único que recuerdo es estar levantándome del piso. Nunca pararon para ver cómo estaba. Al contrario, arrastraron la moto cuatro cuadras. Tampoco se comunicaron conmigo ni con mi familia después», concluyó el joven.

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