Redacción Canal Abierto | Los médicos residentes de la Ciudad de Buenos Aires exigen una recomposición salarial ante la pérdida de poder adquisitivo. Llevan varias semanas con paros, protestas y movilizaciones. Mantuvieron reuniones con representantes del ministerio de Salud que encabeza Fernán Quirós pero no lograron alcanzar un acuerdo satisfactorio. Este martes 18 de octubre, vuelven a movilizar hacia el Palacio Municipal de Bolívar 1.

“Después de la pandemia nuestro salario quedó sumamente desfasado: un residente está cobrando entre 110 mil y 120 mil pesos, con guardias de 12 o 24 horas, lo que termina resultando en $268 por hora; es una ridiculez”, sostiene Carina Goya, médica residente del Hospital Sarda, en diálogo con Canal Abierto.

El ataque a la Salud Pública porteña tiene dos vertientes principales: la desinversión del Ejecutivo a través de salarios e infraestructura, falta de nombramientos que reemplacen al personal que se jubila o renuncia debido a los bajos salarios, cese del personal contratado durante la pandemia; y por otro, la constante migración de población que antes contaba con prepagas u obras sociales y hoy, debido a la crítica situación económica, vuelve a un sistema público saturado y de bajo presupuesto.

 

Obsba: la salud vaciada

Este miércoles 19, el gremio docente porteño Ademys definió un paro. Los motivos son la propuesta del Gobierno de la Ciudad de pasar las jornadas de mejoramiento institucional (E.M.I.) a los días sábado, pero, principalmente, la crítica situación de la ObSBA, la obra social de los trabajadores del estado de la ciudad. El 90 por ciento de las prestaciones se encuentran suspendidas y para la atención básica se otorgan turnos para tres o cuatro meses.

La entidad es una de las más grandes de la ciudad, atiende a unos 300 mil afiliados entre trabajadores activos y jubilados de las distintas áreas de gobierno y servicios públicos, principalmente docentes y auxiliares de escuelas públicas.

“La situación es grave, tenemos innumerables denuncias de recortes de prestaciones en los lugares donde se atienden los afiliados, prestadores tercerizados, y también en lo que ofrece el Hospital Méndez –el nosocomio propio de la ObSBA ubicado en Avellaneda 551, en el barrio de Caballito–, es decir hay algunas prácticas que ya no se realizan e innumerables problemas para conseguir turnos en el propio sanatorio, a lo que se sumó un paro de médicos de esa institución. Te darás una idea del cuadro muy delicado de la obra social”, cuenta a Canal Abierto Amanda Martin, docente, secretaria Gremial de Ademys y hasta la semana pasada legisladora de la Ciudad por el FIT Unidad. Renunció a su banca para ser reemplazada por Mercedes de Mendieta de Izquierda Socialista, de acuerdo al convenio de rotación que ya es tradición del frente de izquierda.

Amanda Martin
Amanda Martin, docente y secretaria Gremial de Ademys

La grave situación sanitaria que representa el estado de la entidad, suma un agravante: las y los trabajadores de la ciudad aportan más que el resto de los trabajadores a su obra social. Mientras lo habitual es un 3% del salario, ellos aportan un 6%. “A su vez, nos están cobrando copagos ilegales para poder continuar con nuestra atención en muchos lugares que antes, por ser afiliados, nos atendían. Estos copagos ilegales están generalizados”, describe Martin que, como docente, sufre en carne propia el déficit en los servicios.

“Incluso, la atención por estar enfermo como trabajador municipal está conveniada con la empresa Vital que a su vez tenés que pagar vos como trabajador y no la patronal. Cuando uno está enfermo, la patronal debe verificar a partir de Medicina Laboral para justificarte o no los días de licencia. Hoy se ha generalizado que sea a partir de un pago por parte del trabajador, cuando es la patronal la interesada en verificar la situación y recomendar determinado diagnóstico y tratamiento”. ¿Insólito? No, es la ciudad de las veredas.

“Descargan sobre el trabajador la responsabilidad sobre la salud laboral corriéndose de la parte patronal y, a su vez, la obra social no brinda servicios adecuados”.

Martin, resume la situación: “Estamos en un punto de vaciamiento total. Hay responsabilidad de la dirección de SUTECBA y del Ejecutivo que agravaron la situación a partir de la intervención. Acá hay un problema de a dónde va ese 6% que nos descuentan todos los meses; indudablemente a la salud de los trabajadores no va. También cerraron residencias turísticas con las que contábamos los afiliados”.

Desde Ademys exigen que se regularice la situación, que se abran los libros contables y tener control sobre el funcionamiento de la obra social a través de la elección de representantes en el directorio.

 

La intervención

Desde 2008, con un decreto de necesidad y urgencia del Jefe de Gobierno Mauricio Macri, la entidad se encuentra intervenida. El directorio de la misma está compuesto por un representante del SUTECBA (el gremio de trabajadores municipales conducido desde hace décadas por Amadeo Genta, quien, según denuncias, debió recurrir al fraude para ganar la última elección), uno del gremio docente UDA (Unión Docentes Argentinos, un sindicato con nula representación en una ciudad con 17 gremios de los cuales sólo UTE y Ademys tienen una base real) y el ejecutivo porteño. La intervención de Macri, obviamente, llegó con despidos –2500 trabajadores fueron cesanteados– y tercerizaciones.

“En la Legislatura se aprobó un pedido de informes –presentado por Martin– en el que le exigimos al Ejecutivo, en la medida que el Gobierno está interviniendo la obra social, que explique las razones de esta situación. La intervención indudablemente agravó una situación preexistente. Macri dijo que se hacía para mejorar las cosas y, a mi entender, las empeoró y hoy llegamos a un punto de vaciamiento completo”, denuncia la hoy ex legisladora.

La obra social está siendo utilizada como un negocio entre las direcciones de estos sindicatos y el gobierno. Son todos responsables de años de vaciamiento. Mañana la concentración del paro va a ser en la puerta de la ObSBA”, concluye la gremialista que ahora retoma sus cargos docentes ya que es política del gremio que los dirigentes no dejen las aulas sino que se mantengan en actividad. “Cuando ingrese en la Legislatura debí licenciar los cargos docentes pero mantuve mi trabajo en el turno noche, y nunca deje la actividad en el sindicato”.

Foto principal e informe en video: Barricada TV

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