Redacción Canal Abierto | Mientras se profundiza la recesión económica, cae el consumo y los salarios pierden poder adquisitivo, Javier Milei volverá a subirse a un escenario, esta vez en Mar del Plata, para participar del llamado Derecha Fest.
La agenda presidencial incluirá un show musical junto a su ex pareja, la humorista Fátima Flórez, en una postal que sintetiza la deriva espectacular del gobierno libertario.
El viaje presidencial se da en un contexto social cada vez más crítico. Los últimos datos oficiales del INDEC muestran una fuerte contracción del consumo masivo y derrumbes interanuales en supermercados y autoservicios mayoristas.
En paralelo, se volvieron habituales los titulares periodísticos sobre cierres de empresas, despidos y conflictos laborales. Por ejempleo, el Frigorífico Pico, creador de las hamburguesas Patty, que acaba de suspender a 450 trabajadores de su planta de Trenel, una localidad pampeana de no más de 3.800 habitantes. La empresa de la familia Lowenstein advirtió que solo pagará 500 mil pesos y entregará la carne semanal que corresponde a cada empleado.
O bien las situaciones de emergencia, como la que viven los pobladores de la Patagonia por los incendios intencionales que en las últimas horas volvieron a recrudecer; o la trágica situación que atraviesa Comodoro Rivadavia, en emergencia geológica tras los deslizamientos de tierra que ya provocaron más de 300 evacuaciones. Y así la lista sigue y sigue.
Sin embargo, lejos de ofrecer respuestas a estas y tantas otras necesidades, Milei opta por reforzar su perfil mediático y performático, apelando a la distracción y al show como forma de construcción política.
Desde sus inicios, el Derecha Fest fue promocionado como un espacio de “batalla cultural”, con la participación de influencers libertarios, economistas alineados con el oficialismo y referentes del conservadurismo más duro.
En los hechos, no obstante, funciona como una vidriera ideológica para reforzar el relato del Gobierno, atacar al “estatismo”, al feminismo, a los sindicatos y a los movimientos sociales, en un intento por justificar políticas de ajuste , despidos en el Estado y recortes en áreas sensibles como salud, educación y ciencia.
Desde su asunción, Milei priorizó giras, foros internacionales, actos partidarios y puestas en escena cuidadosamente diseñadas para las redes sociales, incluso en medio de conflictos graves como el trágico temporal en Bahía Blanca.
“Si no hay pan, que haya circo” parece haberse convertido en una máxima de gestión. Y la espectacularización de la política, casi el único servicio público que el Presidente y los suyos están dispuestos a brindar.

